Con el Frente de Todos Argentina bate records…

Record de demagogia pre-electoral

Para los políticos, la campaña electoral ya empezó. Mientras en Juntos por el Cambio la principal preocupación es si Patricia Bullrich va tercera y Vidal va primera en la lista de la CABA, y Macri “se borra” viajando a Europa, en la provincia de Buenos Aires hizo su aparición en la campaña electoral Cristina Fernández en un acto junto a Kicillof. ¿El motivo del acto? Entregar unas 10 mil tablets a estudiantes de primaria, y reivindicar su plan conectividad. Es obvio por qué las entregan ahora y no las entregaron en marzo. Las encuestas parece que no le dan bien al F de T en la provincia. Los trabajadores que los votaron hace dos años están “desencantados”. La clase media muy enojada y un sector en crisis por los cierres de comercios. Los más pobres, al límite de la miseria. Por eso la campaña -dismulada en “actos de gobierno”- arranca temprano ya que hay que levantar el puntaje.

Al mismo tiempo el presidente Alberto Fernández impulsa una revisión de las paritarias, para pasar del 35% que habían puesto como techo, con el cual los salarios perdían otro año más con la inflación (*), al 45% a fin de año, cosa de que, al llegar a las elecciones legislativas de noviembre, los trabajadores tengan los bolsillos un poco más calentitos y voten bien, por supuesto, ya saben a quién. Con cada paritaria vendrá foto del presidente y los burócratas sindicales correspondientes, que culparán a la pandemia de los problemas económicos y derrocharán elogios pre-electorales al frente político de gobierno.

Record de pobreza

Mientras los políticos tratan de mejorar su imagen y hacen demagogia con los jóvenes de los barrios pobres apelando a figuritas del “trap”, no importa las guasadas que digan en sus “temas”, la pobreza desborda el conurbano bonaerense y penetra como impresionantes torrentes de miseria en la capital federal, desbordando los puentes y las avenidas.

Es que Argentina bate records de pobreza e indigencia: más del 45% de la población está por debajo de la línea de pobreza. Tras sus 14 años de gobierno, Cristina Fernández dejó un 30% de pobreza. Macri, que prometió en su campaña pobreza cero, la subió a más de 35%. Ahora con Fernández & Fernández, ya estamos en el 45% (incluyendo un 27% de trabajadores ocupados), y la indigencia es mayor al 10%.

Argentina, pandemia aparte, se hunde en la miseria. Seis millones (un 25% de la población económicamente activa) trabajan en la llamada “economía popular”, que son en realidad trabajos que se organizan en los barrios para subsistir.

Como respuesta a esas multitudinarias movilizaciones, parece que el ministro de desarrollo “estaría estudiando” también dar unos créditos para las cooperativas formadas por las organizaciones políticas y territoriales.

Ojo, no crean que el gobierno no piensa en los pobres… Pero piensa más cuando se acercan las elecciones. Van a llevar el bochornoso salario mínimo (en junio $25.920), uno de los más bajos de América Latina, a un poco más de 29 lucas para septiembre y ahí dos meses antes de las elecciones podría haber otro aumento más. Lastimoso.

En realidad, el gobierno no nos piensa a los trabajadores y los pobres como personas que tenemos necesidades, sino como votantes y como potenciales enemigos de clase que podemos protagonizar un “estallido social” y poner en jaque a su gobierno. Ahí están frescos los levantamientos populares en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, para mencionar solo los que ocurrieron en años recientes en América Latina.

También piensa en nosotros como consumidores. Cuando otorgan un aumento o un beneficio social, no los motiva pensar que con ello estarán mejor alimentadas nuestras familias, sino que poniendo dinero en nuestro bolsillo se mueve el mercado interno, mejoran las ventas de los comercios y las pequeñas empresas.

Record de inflación

Pero para los trabajadores y los pobres, lo que entra por un lado se va rápidamente por el otro. Con suerte, sobrevivimos en el día a día. Si recibimos un aumento, rápidamente se desaparece cuando vamos al supermercado. Los precios siempre van un paso delante de nuestros sueldos. Argentina bate también el record de inflación. Acá estamos en el podio mundial, segundos, solo detrás de Venezuela. La inflación en mayo fue del 3,3%, acumulando 22% desde enero y un 48,8% en el último año. El gobierno está tratando de bajar el nivel inflacionario, o por lo menos mantenerlo en estos índices hasta las elecciones de noviembre. Puede tratar de usar el dólar oficial como “ancla” inflacionaria, pero corre el riesgo que haya una corrida al dólar “blue” y al “contado con liqui”, lo cual impulsaría más el proceso inflacionario. Después de las elecciones, será otro cantar. Volverá el ajuste fiscal, se terminarán los bonos extras, los salarios volverán a perder poder de compra, en el marco de las reformas estructurales (jubilatoria y laboral) que exija el acuerdo con el FMI, y que el gobierno, por eso mismo retrasa hasta después de las elecciones.

Record de muertos por covid

Los políticos, tanto los peronistas, como los de Juntos por el Cambio, son representantes de esa clase social capitalista, de los empresarios pequeños y medianos, pero sobre todo de los grandes, tanto de los nacionales como de los extranjeros. Están en el gobierno para sostener el régimen capitalista, y resguardarlo de cualquier amenaza que provenga de los trabajadores y el pueblo pobre.

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Por esocuando Alberto decía que primero estaba la salud de las personas, que no le importaba perder un 10% del PBI si salvaba la vida de 100.000 argentinos ¡nos estaba mintiendo!

Aun a sabiendas que venía la segunda ola, y ya en el medio de la misma, las restricciones a la circulación fueron marginales. La mayoría de las actividades económicas se mantuvieron funcionando. El gobierno le quiso echar la culpa a las fiestas clandestinas, pero omite que los trenes y los colectivos van abarrotados en las horas pico. Los controles, en donde hubieron, duraron un día. Es decir, el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández han tomado la consigna que habría lanzado Macri: “que mueran los que tengan que morir, pero mantengamos la economía”.

En esta segunda ola, la realidad fue que tanto el gobierno nacional, como el de Larreta en CABA, y todos los gobernadores de uno u otro color político patronal, privilegiaron el libre funcionamiento de la economía (salvo algunas restricciones marginales en bares y comercios), y hasta obligaron a volver al trabajo a los compañeros con factores de riesgo, poniendo en serio peligro su vida, algunos de los cuales, lamentablemente fallecieron.

Así que, fue esta política del gobierno de F & F la que  llevó la cantidad de muertos a superar los 94.000, con lo cual la Argentina se ubica en el triste “podio” de la cantidad de fallecidos por cada 100 mil habitantes (2.072) disputando los primeros puestos en América, ya por encima de México (1.820) y de EE-UU (1.839) -país del cual nos horrorizábamos hasta hace muy poco-, y solo detrás Brasil (2446) -aunque en este momento Argentina lo está superando en cantidad promedio de muertos diarios- y Perú (5.902). (Expansión/datosmacro.com del 28/6/21). ¿Se puede reparar este crimen social con el cínico “homenaje” que organizó la presidencia para los muertos por covid?

Tres semanas atrás el sistema de salud estuvo al borde del colapso. Según un informe de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, del 1 de junio: En el 58% de las jurisdicciones, la ocupación de camas fue mayor al 90%. Incluyendo a la Provincia de Buenos Aires, CABA, La Pampa, Salta y San Luis. Superaron el 95% de ocupación de camas UTI, y se acercaron al colapso del sistema sanitario, Chubut, Córdoba, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán.

Si bien ahora bajó un poco la cantidad de contagiados y de muertos, todavía estamos en una meseta muy alta.    

Ahora estamos ante la amenaza de una nueva cepa, la Delta, que es super-contagiosa y, por lo tanto, en un marco de saturación del sistema de salud, puede ser muy mortal. La Delta que se originó en la India, ya es la cepa predominante en el Reino Unido, se ha esparcido a 100 países más, y ya está en Argentina. Para colmo esta cepa no cede ante una sola dosis de vacuna. Para pararla hace falta como mínimo las dos dosis y mantener al máximo los cuidados. Pero la población que tiene aplicadas las dos dosis no llega al 10%. Lo que vaya a pasar depende ahora de que se apure la vacunación con la segunda dosis -que está muy atrasada-, antes de que haya una circulación comunitaria de la Delta. Lamentablemente esta cepa se esparce muy rápido, mientras que la segunda dosis de las vacunas, van llegando muy lento.

Como ya es sabido, sólo se puede parar al virus de dos maneras. Con una buena vacuna aplicada como corresponde con las dos dosis. Si por culpa del gobierno esta opción está atrasada, sólo queda una única alternativa que es el barbijo, el distanciamiento social, y reducir la circulación al mínimo estrictamente necesario, para lo cual el gobierno tendría que subsidiar los gastos de la parálisis productiva. Desde el gobierno y los medios de difusión dice que no se puede volver a “cerrar todo” como en el 2020 (cosa que tampoco ocurrió) porque ahora “la gente” no se lo banca. Pero si el gobierno garantizara el sueldo de los trabajadores que por no ser esenciales pudieran dejar de trabajar, limitando la circulación al mínimo se salvarían muchas vidas, y se ahorraría el gasto de muchas internaciones. Nos quieren hacer creer que no hay plata para hacer eso, pero es mentira. En los últimos tres meses el gobierno acumuló reservas por más de 7.300 millones de dólares, cuyo destino será pagar la deuda externa. Y eso cobrando sólo las retenciones corrientes a los exportadores agropecuarios, sobre todo de la soja. De allí y de las ganancias de los bancos, y de las empresas que continúen sus actividades por ser esenciales, se puede obtener la plata que hace falta para garantizar una cuarentena que nos proteja realmente. El gobierno lo sabe, pero no lo hace porque defiende los intereses de los empresarios y de los acreedores internacionales, o sea de los capitalistas y el imperialismo, y no la vida de los trabajadores y el pueblo.

Con gobiernos patronales no hay luz al final del túnel

A los trabajadores que votaron al Frente de Todos con esperanza de salir de las malas, o quizás sin mucha expectativa, sólo como un “mal menor” ante la opción abiertamente patronal de Macri, les decimos que está a la vista que el verdadero mal es el régimen capitalista, que no tiene un solo partido ni un solo candidato, sino que tiene varias cartas para jugar. Cuando se gasta una, juega otra. Macri-Cambiemos o los Fernández con el Frente de Todos, son dos caras de la misma moneda devaluada del capitalismo semicolonial argentino. El Frente de Todos, gobierna para las patronales y se somete a las potencias imperialistas, tanto como los “neoliberales”, sólo que sabe mentir mejor que Macri-Juntos x Cambio. Las burocracias sindicales de la CGT y CTA, y de las burocracias de los movimientos sociales integradas al régimen, apoyan más directamente a “su gobierno” peronista, más de lo que apoyaron al gobierno de Macri. Estos agentes de las patronales y sus gobiernos, son como una muralla que pone todo el peso del aparato sindical para frenar las luchas.

Faltan pocos meses para las elecciones. Pero, de esta situación de miseria y decadencia social creciente, no saldremos votando. Solo podremos salir si nos organizamos como clase trabajadora y luchamos. Los capitalistas y el gobierno de F & F, nos atacan por varios flancos. Tenemos que pelear para defender nuestros puestos de trabajo de los cierres de fábrica y despidos, ya que la ley que prohíbe los despidos es otro verso de “Alberto”. Tenemos que defender nuestro salario de la inflación. Tenemos que organizarnos en agrupaciones clasistas para echar a la burocracia sindical que colabora con la patronal y el gobierno y nos traiciona permanentemente. Tanto en las fábricas como en otros establecimientos laborales, y en los barrios obreros y populares, tenemos que organizar comités de lucha y autodefensa, contra los femicidios y todas las formas de opresión, contra los robos y los narcos. Tenemos que organizarnos y luchar contra la contaminación y depredación ambiental. Y contra el crecimiento del armamentismo y la guerra que se aproxima. Pero todas estas calamidades que sufrimos los trabajadores y los pobres son causadas por el capitalismo. Ahí donde se concentra el poder político de los capitalistas, en su gobierno y en su Estado, es donde los trabajadores tenemos que golpear. Los agentes reformistas que se dicen de “izquierda”, nos plantean siempre encarar estas luchas por separado, levantando un programa para obtener pequeñas migajas que no resuelven nada. Los partidos del FIT-U y aledaños, están más preocupados por la unidad para las elecciones, de lo que se preocupan por la unidad en las luchas.

Ninguno de esos movimientos, partidos o frentes reformistas o centristas tiene un programa y una estrategia revolucionaria para luchar por instaurar un Gobierno de Trabajadores. Cuando el pueblo se harta y se levanta para cuestionar en los hechos el poder de la burguesía, plantean consignas democrático-burguesas como la Asamblea Constituyente, que terminan reencausando el movimiento en el terreno electoral, que es el terreno donde mejor funciona el engaño capitalista. Por eso es que necesitamos construir un Partido de Trabajadores, un partido revolucionario, que no se adapte al régimen burgués, sino que sirva para desarrollar la organización y la lucha de clases hasta que haya condiciones para luchar por el poder. Solo con la Revolución Socialista podremos terminar con la explotación, la miseria y todas las lacras que trae la descomposición capitalista.

Para llevar adelante esa lucha, militamos los compañeros del Partido de la Causa Obrera. Te invitamos a charlar con nosotros, a conocer más a fondo nuestro programa, y si estás de acuerdo a unirte a nuestra lucha.

6/7/21

(*) El índice de salarios publicados por el Indec registra una caída en términos reales del 7% interanual, con una reducción del 7,6% en el sector privado, 8,5% en el sector público.

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