Milei se hunde en las encuestas; los trabajadores nos hundimos en la miseria

Milei se desinfla

Tras las últimas encuestas que ubican el apoyo popular a Milei en el 38%, con el 62% en contra, la oposición al gobierno de Milei, tempranamente, como contando con la piel antes de cazar al oso, ya está sacando cuentas en pos de las próximas elecciones, para las cuales faltan todavía 17 meses. En el peronismo ya se empezaron a armar acuerdos y a disputar las candidaturas. La discusión electoral ya está instalada en la izquierda, alborotada por la alta imagen positiva de Myriam Bregman. Y hasta reapareció Macri buscando nuevamente un lugar bajo el sol.

Aunque la caída de la popularidad y el caso Adorni tienen preocupado al gobierno, Milei-Caputo se muestran confiados porque creen que tiene controlada la situación “macro” económica, aunque tampoco es tan holgada y estable como para pensar que de acá a octubre del 27 no va a pasar nada.
En realidad, aunque está todo atado con alambre, desde el punto de vista macroeconómico parece que el gobierno puede todavía controlar la situación y conseguir la plata para afrontar los vencimientos ineludibles de la deuda mientras “rolea” lo demás para adelante, por lo menos de la que vence en este año.

El capital financiero parece que todavía le tiene paciencia y en la última revisión del acuerdo Caputo consiguió la aprobación del FMI y algunos millones de dólares (2550) como garantía del Banco Mundial y el BID.

Pero además el gobierno tiene una situación favorable en el terreno exportador, con una gran cosecha calculada en 39 mil millones de dólares, a lo cual hay que agregar las exportaciones de petróleo y gas que sumarían otros 14 mil millones. Con ello la balanza comercial sería favorable.

En el sector energético y en el minero hay proyectos de inversiones que anticipan importantes ingresos de dólares. Antes de fin de año se licitarán 14 áreas petroleras en la zona de Vaca Muerta. Y en San Juan, se destaca la inversión más grande del país en el proyecto de la minera Vicuña (fusión BHP/Lundin) con alrededor de 18.000 millones de dólares para cobre, oro y plata.

Sin embargo, mientras se mantenga la guerra en Medio Oriente, habrá más efectos negativos que positivos. Si por un lado aumentan los precios de los combustibles que Argentina exporta, esos ingresos se irán por la canaleta del pago de la deuda.
Y si los indicadores de precios de abril dan por debajo de marzo, en cambio el precio interno de los combustibles seguirá presionando al alza la inflación.
Las inversiones esperadas por el gobierno se harán más difíciles desalentadas por el riesgo electoral interno y por la búsqueda de refugio seguro en los mercados financieros mundiales.

Pero si en el plano macroeconómico están apretados o con lo justo, en la llamada “micro” economía las cosas van bastante mal.
La recesión es un hecho en los sectores productivos y comerciales relacionados al mercado interno. La caída del salario en relación con la inflación, mes a mes retrae el consumo y alimenta el cuadro recesivo.
Un sector de la burguesía se opone abiertamente a la apertura indiscriminada de las importaciones y al efecto industricida del dólar bajo.
Para atenuar esta situación es que Caputo presiona a la baja las tasas de interés, para que haya más crédito y se reactive la producción. En algunos sectores el retroceso parece haber tocado un piso.

¿Se termina la paciencia?

En su acto del 1° de mayo, los dirigentes de la CGT, para empalmar con su auditorio dijeron que “se terminó la paciencia”, pero inmediatamente agregaron que ellos son “constructores de la paz social”. Como lo ha expresado claramente Pablo Moyano, hablando como parte de la CGT, quieren derrotar a Milei, pero en las urnas.
También fue clara la posición del aceitero Daniel Yofra, uno de los principales dirigentes del FreSu, conjunto de sindicatos que se presentan como combativos. Yofra dijo que ellos están para evitar un nuevo 2001. Es decir, no quieren voltear a Milei, quieren que cumpla su mandato, quieren que lo aguantemos un año y medio más.
La tensión de la situación social que se palpa en “la calle” y reflejan las encuestas, preocupa a los dirigentes sindicales, que en el caso del FreSU se aprestan a actuar de válvula de escape para evitar que la bronca acumulada se transforme en acciones de lucha independiente de los aparatos burocráticos.

Es que donde la paciencia realmente ya se va terminando es en un sector muy amplio de la clase trabajadora y el pueblo pobre. Las razones son obvias: años de aguantar pérdida salarial frente a la inflación a lo que se agrega los cierres de empresas o despidos, sin ver “la luz al final del túnel”.
Encima la corrupción a la vista. Adorni no es el primero ni el único. Las acusaciones de corrupción afectan directamente al nucleo gobernante: sin contar las relaciones con el narco de Espert, ya eyectado del gobierno, al caso $Libra de Milei y al 3% de Karina se suman ahora “las propiedades” de Adorni.

El globo de Milei se desinfló más con la reforma laboral -aplaudida y esperada por toda la patronal- que impactó negativamente entre los trabajadores, fracturando la adhesión de quienes inclusive habían votado por Milei.
La resistencia a cumplir con el financiamiento de las universidades y la discapacidad, arroja sectores de clase media a una oposición sin destino partidario definido.

El cansancio por tanto esfuerzo que estamos obligados a hacer los trabajadores apenas para poder comer está agravado por la falta de esperanza en que pueda haber cambios favorables, se va transformando en bronca que se expresa a viva voz.
Algunos sectores de trabajadores -principalmente docentes en algunas provincias como Catamarca y Chubut- han protagonizado importantes movilizaciones autoconvocadas, es decir, por fuera de las direcciones sindicales que se esfuerzan por mantener la gobernabilidad colaborando con el gobierno en contra de los trabajadores.
Por el momento la única olla que se puede llenar facil es la del descontento social, y la temperatura que la calienta va subiendo.
De todo esto se desprende que si bien la situación actual de la lucha de clases es reaccionaria, es decir que la que está a la ofensiva son las patronales el imperialismo y el gobierno, mientras que los trabajadores perdemos y retrocedemos, nadie puede afirmar que se mantendrá igual de acá a octubre del 27.
Pero todos los sectores burgueses esperan que se pueda llegar a las elecciones y actúan en consecuencia. No hay ningún sector destituyente por el momento.

Por su parte “la izquierda” aunque se rasgue las vestiduras por la lucha de clases, ya está discutiendo la cuestión electoral.
Lo que nos queda a los trabajadores es ir organizando agrupaciones clasistas en los lugares de trabajo, para impulsar la lucha por nuestras reivindicaciones cuando las condiciones lo permitan. Siempre buscando coordinar con otros trabajadores que estén dispuestos a pelear, para hacer más fuerza. La lucha indispensable por aumento de salarios, contra los despidos y contra la aplicación práctica de la reforma laboral sirve para sacar la nariz debajo del agua, para poder respirar un tiempo, pero no nos da por sí misma una solución. A los compañeros más conscientes les cabe la tarea más importante y urgente de todas, que es la de construir un partido de trabajadores revolucionario, para luchar por un gobierno de trabajadores que expropie a la burguesía, abriendo el camino al socialismo, que es la única posibilidad que tenemos los trabajadores para terminar con la explotación y vivir dignamente.
En La Causa Obrera luchamos por construir ese partido y esa nueva sociedad para la clase trabajadora.

15/5/26

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