Nuevamente otros dos casos de mujeres asesinadas conmueven a la sociedad argentina. Cuando todos los medios de comunicación estaban con la desaparición de Agostina Vega, en la ciudad de Ferreyra, en el gran Córdoba Capital, trasciende otro femicidio, el de Dulce Candia, en la ciudad de Eldorado, Misiones. En el caso de la joven misionera, que al parecer estaba embarazada, su cuerpo fue encontrado en un pozo ciego luego de haber estado más de 10 días desaparecida. Todo indica que el asesino es Mario Alberto Young, de 46 años que trabajaba de remisero.
El caso de Agostina Vega, conmueve por la demostración de impunidad y por como es el Estado capitalista y todas sus instituciones las que permiten la violencia machista. El femicida, Claudio Barrelier, era parte de la barra brava de Instituto de Córdoba y a su vez era parte del aparato del PJ manejado por el concejal Ricardo Moreno. Decir que es puntero del PJ (aunque puede ser de cualquier otro partido patronal) y parte de la barrabrava de un club de fútbol es casi un sinónimo. Luego cuando la madre fue a hacer la denuncia de la desaparición de la joven, la misma no fue tomada en la comisaría. Ni hablar del fiscal Garzón y de todo el procedimiento totalmente viciado, que hizo que el cuerpo apareciera casi una semana después de su asesinato. Como siempre sucede, cuando la familia sale a protestar es fuertemente reprimida por la misma policía que encubrió o no hizo nada por esclarecer el crimen. O sea, todo el sistema es una bosta. Todo el régimen capitalista, podrido hasta la medula. Ayer hablaba en los medios de comunicación la mamá de Candela Rodriguez, asesinada en el 2011, y decía que nada cambió después de tantos años. Pasan los gobiernos capitalistas, kirchneristas, macristas, liberales y a las mujeres las siguen matando. Se hacen marchas, la bronca dura uno o dos días, y luego todo vuelve a su curso normal.
Hace 1 mes fue el femicidio de Sophia Civarelli, en Rosario, luego su pareja Valentin Alcida, quien la asesinó, se terminó suicidando. Como el tipo tenía comentarios reaccionarios en las redes siendo un asiduo seguidor de las ideas reaccionarias de Milei, muchos decían, que la había matado por “odio” porque era un fascista seguidor de LLA. Pero y en el caso de Barrelier que es del PJ ¿entonces? Evidentemente el problema es otro, y tiene que ver con el lugar que ocupa la mujer en la sociedad capitalista.
El Estado capitalista es responsable y autor ideológico
El Estado no es sólo responsable por encubrir a femicidas a través de sus jueces y fiscales o por omisión, la cuestión es que el Estado capitalista es el representante del régimen social que necesita promover y sostener la opresión de la mujer y el machismo. La mujer juega un rol fundamental en el sistema de la organización social y económica capitalista.
El lugar que el sistema capitalista les impone a las mujeres trabajadoras conlleva un menosprecio por el rol que tiene en relación a la producción social, dado que su trabajo como ama de casa no es considerado “productivo” por los capitalistas, a pesar de que son los únicos que reciben los beneficios materiales de sus servicios. Desvalorización que también se reafirma en cada institución de la sociedad capitalista (escuela, iglesia) para que la mujer sea vista como propiedad del hombre en general, encubriendo el interés de clase en esa valoración. Es decir, el patrón, el empresario, la burguesía necesita sostener su ideología machista a través de su aparato estatal, tratando de hacer que naturalicemos esta violencia ejercida en las relaciones con sus parejas, amigos, compañeros o familiares.
Esta idea de la mujer como posesión, como objeto que puede ser manipulado y como un ser inferior al hombre, se expresa crudamente en el seno de la familia, donde la crisis económica y social, se termina descargando de una u otra manera sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. Por lo tanto, si bien el hombre (pareja, expareja, padre) es el que ejerce directamente todo tipo de violencia, es realmente la clase poseedora de los medios de producción la que a través del aparato del Estado (como instrumento de dominación) sostiene el orden social e ideológico que da lugar a los actos violentos. Es el brazo invisible que las mantiene subyugadas, oprimidas, porque las necesita en ese lugar al interior de los hogares.
¿Qué herramientas necesitamos las mujeres trabajadoras?
Para enfrentar la opresión que sufrimos y que vemos agudizada por la precariedad laboral y la falta de trabajo, es necesario comenzar a organizarnos para tomar en nuestras manos la lucha contra la violencia hacia las mujeres en su condición doble: de explotadas como trabajadoras y oprimidas como mujeres, dentro del orden social de este sistema capitalista.
La organización como mujeres trabajadoras puede comenzar tranquilamente en los lugares de trabajo. Esta organización debe ser independiente de los partidos burgueses y su burocracia que funcionan como agentes para mantener en el poder a las patronales. También en los barrios entre vecinas, reforzando la solidaridad de clase, pensando y poniendo en funcionamiento medidas concretas que intenten prevenir femicidios, violencia y abusos sobre niños, adolescentes y mujeres.
Bajo el capitalismo, fundado sobre la base de la explotación de la clase trabajadora por la clase burguesa, en el que todo está subordinado al beneficio de unos pocos empresarios a costa de los sufrimientos de la gran mayoría, la violencia no es dirigida solamente a la mujer, la violenta explotación y precarización es ejercida contra toda la clase trabajadora y el pueblo pobre. Por eso, seguramente encontraremos aliados en la lucha contra la violencia machista entre los trabajadores y jóvenes rebeldes que junto a nosotras quieran terminar con las miserias que sufrimos.
Pero esta lucha debe ir de la mano de la lucha por la instauración de un Gobierno de Trabajadores, porque el cambio que necesitamos no es solamente “cultural” como pretenden las feministas. Y además no puede haber un cambio “cultural”, sin que haya un cambio de las condiciones económicas y sociales de la cuál emana determinada “cultura” como la ideología machista. Somos conscientes que la liberación de la mujer sólo puede ser garantizada en forma efectiva por una sociedad socialista donde no haya más desigualdad, donde no haya más explotación de una clase minoritaria pero poderosa económicamente contra la mayoría de los trabajadores y el pueblo pobre, donde los medios de producción y de cambio (La tierra, las fábricas, los bancos y los grandes supermercados, entre otros) pertenezcan al conjunto de la sociedad y sean dirigidos por los trabajadores, con cuyo sacrificio los burgueses acumulan su capital y sus bienes . Por eso, además de organizarnos para enfrentar los problemas concretos que nos agobian, nos organizamos para construir un Partido de Trabajadores, para luchar por la revolución socialista, para terminar con toda la violencia, la explotación y opresión que sufrimos de parte de la clase dominante y su Estado.
Te invitamos a seguir discutiendo con nuestra organización que lucha por esos objetivos.
2/6/26
