¡Viva la lucha del pueblo boliviano!¡Abajo el gobierno de Rodrigo Paz! ¡Por un gobierno obrero y campesino!

Las masas bolivianas hacen tambalear al gobierno de Paz

Los trabajadores latinoamericanos vuelcan sus miradas con entusiasmo hacia Bolivia, no es para menos, las masas del país altiplánico libran una intensa lucha contra el gobierno de Rodrigo Paz, que apenas a 7 meses de asumir ya tambalea. Primero fue en diciembre-enero en la lucha contra el decreto 5503 que analizamos en La lucha en Bolivia contra el DS 5503 | Comite de Enlace Internacional ior, y ahora vuelve a estar contra las cuerdas.

Las causas del presente conflicto fueron varias, pero todas responden a la política anti obrera y entreguista del gobierno en el marco de una profunda crisis. Como principales podemos mencionar:

Primero los efectos del gasolinazo, es decir, el alza de los productos de primera necesidad y el combustible que además de caro, es de pésima calidad al punto que ha arruinado decenas de miles de vehículos.

Segundo la promulgación de la ley 1720 de “reconversión de tierras” que permitía embargar tierras comunitarias de origen (TCO) y pequeñas parcelas campesinas, que de acuerdo a la Constitución son inembargables e inalienables, para destrabar de ese modo esa limitación a la concentración de tierras a favor de los grandes terratenientes que son quienes impulsaron la ley a través de la CAO (Cámara Agropecuaria de Oriente).

Tercero que ante la inflación es tradición en Bolivia que cada primero de mayo los gobiernos de turno den algunos puntos de “incremento” salarial (en realidad es una recomposición) para descomprimir un poco la bronca, pero a Paz le pareció que era una pretensión exagerada de las masas que impedía alcanzar el equilibrio fiscal que le exige el FMI. El caso es que como es una medida que se aplica al conjunto de los asalariados provoco la unidad espontanea de todos los sectores de explotados, obligando a la COB a realizar un cabildo el primero de mayo que fue multitudinario y que marcó el inicio de las jornadas de protesta.

También tuvieron relevancia la pretensión de privatizar completamente la empresa minera mixta Coro Coro, y el apresamiento de 12 fabriles en una toma simbólica del ministerio de trabajo.

Todas estas causas confluyeron el primero de mayo cuando la marcha indígena campesina de las comunidades de Beni y Pando contra la ley 1720 llegó a La Paz luego de 28 días de caminata. Combinada con el mencionado cabildo de la COB crearon un combo explosivo. La unidad de obreros y campesinos se manifiesta una vez más en las calles en respuesta a la política gubernamental que intenta revitalizar el capitalismo boliviano subordinado sus vidas a la voracidad imperialista.

Desde entonces van tres semanas de escalada del conflicto con luchas callejeras, marchas y bloqueos. La radicalidad de los ponchos rojos, que nuclean a los campesinos del altiplano paceño, y la entrada en escena esta última semana de los mineros de Huanuni y de Coro Coro, que responden a la represión policial con dinamitas, dan el tono radical a las protestas. Si bien el epicentro de las luchas fue La Paz y el Alto, hubo enfrentamientos y puntos de bloqueo en todo el país, manteniéndose alrededor de 60. El saldo por el momento es de dos manifestantes asesinados por las fuerzas represivas, cientos de heridos y detenidos.

Como en cada gran acontecimiento de la lucha de clases en Bolivia se manifiesta con mucha notoriedad el profundo racismo que existe contra los campesinos, pero también contra los obreros que tienen raíces indígenas en su enorme mayoría. Las bandas de índole fascista, la Resistencia Juvenil Cochala (RJS) y la Unión Juvenil Cruceñista (UJC), racistas hasta la médula, salieron a las calles para complementar la represión de la policía y las FFAA, incluso llegaron en avión para actuar en La Paz y El Alto.

En cuanto a la solidaridad burguesa entre los gobiernos, prácticamente todos los gobiernos de derecha de la región apoyaron públicamente a Paz. Milei fue más lejos que el resto, envió dos aviones Hércules que se anunciaron como “ayuda humanitaria” pero que en realidad trasportaron gases lacrimógenos y elementos para la represión.

Las limitaciones de la lucha actual

Ahora bien, se trata de una lucha que impacta tanto por su masividad como por la radicalidad de algunos de sus métodos. Son sin dudas los aspectos más positivos. Si pensamos que en otras latitudes muchas veces hay miedo incluso de cortar una calle, Bolivia expone la verdad fundamental de que no es con flores o llamados a la humanidad de los policías como se doblega a un gobierno sino con una lucha encarnizada en las calles.

Pero sin dejar de ser muy importantes son por si mismos insuficientes. Es que esos aspectos positivos son los más impactantes porque están a la vista, pero hay ausentes muchos otros menos visibles que ponen límites al avance de las masas.

En primer lugar, a pesar de que las medidas del gobierno empujaban hacia la unidad de los sectores, las burocracias de cada federación no tuvieron mayores dificultadas en mantener a los sectores aislados, luchando por pliegos propios y negociando con el gobierno por su cuenta. Los acuerdos de unidad hasta que renuncie Paz entre la COB y la CSUTCB no pasan del papel, peor cuando el propio Secretario Gral de la COB Mario Argollo desaparece tras una orden de captura.

Así es como en el transcurso de las semanas muchos sectores fueron arreglando con el gobierno, como la CSUTCB (sindical campesina) y la CTEUB (maestros urbanos), y si bien por lo general esos acuerdos fueron desconocidos por parte de las bases, iban haciendo mella al introducir la duda y la división, lo que impidió que sobrepasaran a sus dirigentes, lo que no ocurrió en ningún momento.

Es por eso que en el proceso de la lucha no se han creado órganos como coordinadoras, asambleas permanentes multisectoriales u otras formas que intentaran arrebatar el control a las burocracias. Tampoco hubo ningún movimiento por convocatoria a Congreso extraordinario de urgencia en ningún sector, como otras veces ha habido; el caso más reciente en 2019 con las Fejuves en El Alto. Precisamente en El Alto la lucha es sostenida, pero con escasa articulación entre los distritos por la traición abierta de los dirigentes de las Fejuves.

Si bien los métodos fueron radicales volvió a faltar, como en enero, el método obrero por excelencia, la huelga general, el aparato productivo prácticamente no se detuvo, lo cual amplia enormemente los plazos que un gobierno puede sostenerse en un gran conflicto. Tampoco hubo organizaciones de autodefensa frente a la represión policial o militar, que en la mayoría de los casos solo era enfrentada con palos y piedras.

Asimismo, muchos sectores, no todos, agitaron la consigna “fuera Paz”, pero al preguntar cuál sería la solución no pasaron de pedir nuevas elecciones. No hay todavía la comprensión del carácter de clase de las instituciones de la democracia burguesa, ni de la necesidad de un gobierno propio de los trabajadores. A río revuelto el que vuelve a levantar cabeza es Evo Morales. El evismo aprovechó para organizar la marcha “por la vida para salvar a Bolivia” que llegó a La Paz recién ayer, 18 de mayo, es decir es tan grande su oportunismo que esperaron 3 semanas para convencerse de que era un terreno en el que podían pisar sin quemarse los pies.  Todo esto no es culpa de las masas, no hay un partido revolucionario que explique y plantee la alternativa. Pero tampoco la lucha espontanea de las masas ha creado todavía órganos deliberativos propios como los que señalamos que puedan transformarse según el devenir de la lucha en órganos de poder.

El mayor logro hasta el momento es la abrogación de la ley 1720. La CAO ha anunciado que enviara otra propuesta de ley. Ya sabemos lo que eso significa, el mismo contenido con otras palabras, esperando que se apruebe una vez que las masas se desmovilicen, o que su implementación se descentralice por regiones como ya está contemplado.

La lucha de clases está abierta

Sin idealizar el movimiento, tampoco hay que caer en el pesimismo, debemos tratar de apreciarlo en su justa medida. Estos factores por el momento ausentes bien pueden empezar a desarrollarse. Incluso si el gobierno sostenido por las fuerzas represivas y con la ayuda de las burocracias sindicales lograra sobrevivir tal como lo hizo en diciembre-enero, no significaría necesariamente que las masas sean derrotadas definitivamente, tal como dijimos en la lucha contra el decreto, las masas bolivianas han demostrado estar despiertas, pueden ser traicionadas y desmovilizarse como ocurrió en febrero, pero luego volvieron con más fuerza tres meses después. Eso puede volver a pasar, son capítulos dentro de un proceso en el van ganando experiencia, poniendo a prueba a sus dirigencias, sacando conclusiones en un proceso muy dinámico, durante una gestión de gobierno que se demuestra débil, inestable y caótica.

Más allá de como acabe el conflicto actual la lucha de clases en Bolivia está abierta y se enmarca en la crisis mundial del capitalismo que conduce en el corto plazo a una nueva guerra mundial.

Joaco Cuevas, PCO, 19/5/26

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