La guerra del imperialismo yanki y su aliado sionista contra Irán se prolonga más de lo esperado por Trump, habiendo transcurrido la décima semana desde su comienzo. La tregua prolongada indefinidamente para negociar fue obligada por la incapacidad de EEE-UU de imponer una derrota contundente a Irán, después de que este país apeló a su arma económica bloqueando el estrecho de Ormuz. Trump respondió imponiendo un doble bloqueo que impide el paso de los buques petroleros iraníes, intentando ahogarlos económicamente. El 90 % del PBI iraní proviene de sus exportaciones petroleras, que ahora, en su gran mayoría, están bloqueadas. Esto no solo ha agravado la situación interna, con sectores de trabajadores que quedaron desocupados por los estragos causados por los bombardeos, y ha llevado la inflación de los productos básicos que consume la población al 100%, sino que también amenaza con provocar daños a la industria petrolera. Efectivamente, si el crudo no se puede exportar, una vez que se llenen los depósitos de almacenamiento, los pozos petroleros correrán el riesgo de ser cerrados, lo que provocaría un daño irreparable por algunos años.
Para responder a los requerimientos legales del Congreso (*), el secretario de guerra Peter Hegset ha dicho -siguiendo las declaraciones de Trump- que la operación “Furia épica” había terminado con la declaración de alto el fuego. Sin embargo, con el objetivo quebrar su bloqueo y aumentar la presión contra Irán, EE-UU lanzó la operación “Libertad”, por medio de la cual intentó hacer pasar por el estrecho los buques petroleros de países aliados, custodiados por buques de guerra yankis. Irán respondió atacando a los buques petroleros y a sus escoltas navales yankis. La armada estadounidense, respondió a los ataques iraníes contra sus destructores, pero al mismo tiempo, el Comando Central aclaró que NO buscaba una escalada que terminara con las negociaciones, pero que iba a mantener su bloqueo en el golfo Pérsico.
El domingo 10, Trump rechazó la última propuesta hecha por Irán, y amenazó nuevamente con retomar los bombardeos. Netanyahu, por su parte, mientras continúa bombardeando el Líbano, advirtió que el conflicto no concluirá hasta que el uranio enriquecido sea retirado de suelo iraní, lo que implicaría una acción militar terrestre para recuperar el uranio enriquecido que está enterrado en una base en Isfahán. La situación es muy inestable y puede cambiar de un momento a otro, pero por el momento predomina la búsqueda de un acuerdo mediante la presión económica del bloqueo.
El 19 de octubre del año pasado decíamos correctamente en una nota de La Causa Obrera, que, si miramos la situación de conjunto, toda la política de EE-UU iba destinada a presionar a los aliados de China para ir reduciendo su influencia internacional. Antes de ir a la guerra directa, EE-UU haría todo lo posible por debilitar a China y crearle problemas internos.
Así fue como empezamos el 2026, con EE-UU golpeando a un aliado de China en América Latina como lo era el gobierno de Maduro en Venezuela y luego ha escalado a otro mucho más importante y cercano como lo es Irán.
EE-UU e Israel, en una primera etapa a partir del 28 de febrero, atacaron duramente a todas las bases militares, descabezando a toda la cúpula militar y política/religiosa asesinando hasta al mismo ayatola Jomeini y su familia, con el objetivo de forzar una rendición incondicional del gobierno.
Sin embargo, el plan de máxima de Trump, que era el cambio de gobierno, o que asumiera una especie de “Delcy Rodríguez” no sucedió. Irán se defendió, lanzando misiles a prácticamente todas las bases militares que EE-UU tiene en países del Medio Oriente y atacó duramente varios puntos importantes en Israel, con una combinación de misiles y drones que mantuvieron a la población en vilo. Con un evidente apoyo logístico y satelital de China y Rusia, los misiles impactaron de manera certera produciendo daños importantes. La otra parte de la defensa de Irán fue el cierre del estrecho de Ormuz, dejando pasar solo los petroleros que iban para China y sus aliados.
Es evidente que Trump no esperaba está reacción tan fuerte de Irán, que logró mantener una respuesta firme a pesar de haber sido descabezada toda su plana mayor política y militar. Luego de barajar varias hipótesis de ataque directo con tropas terrestres sobre territorio iraní, lo que provocó una crisis ante la negativa de varios generales, que llevó a su desplazamiento del mando, y los intentos de negociación directa en Pakistán fracasada, Trump aplicó esta nueva política, del bloqueo sobre la salida del golfo Pérsico. O sea, que no pase ningún petrolero que hubiera tocado puerto iraní, buscando estrangular económicamente al gobierno iraní y presionando a China (el 40% del petróleo que consume proviene de países de esa región), para forzar un acuerdo favorable a EE-UU.
Dada la presión política interna por parte de la oposición demócrata, la falta de apoyo popular a esta guerra, la suba de los precios de los combustibles y con ello la inflación que creció al 3,8%, Trump está cayendo en las encuestas para las elecciones de medio término que se realizan en noviembre. Es por eso que ha bajado mucho sus aspiraciones, buscando un acuerdo que le permita retirarse en ventaja, diciendo que ganó la guerra. Ahora sus declaraciones giran alrededor del argumento de la acción militar sólo tenía como objetivo evitar que Irán tuviera una bomba nuclear. En ese sentido, buscando un acuerdo, mete presión a coro con Netanyahu reclamando que los iraníes entreguen el uranio enriquecido, cosa que Irán le sigue negando. Pero, existen otras posibilidades, como por ejemplo la suspensión del enriquecimiento del uranio por varias décadas. Lo que seguramente no va a ocurrir es que después de sucesivos bombardeos en junio de 2025 y en marzo de este año con los que destruyó gran parte de las fuerzas militares, Trump se retire de Irán con las manos vacías.
La situación en Europa
La guerra de Irán profundizó las tensiones en la relación de EE-UU con las potencias imperialistas de Europa.
En la nota mencionada, hablábamos de un acuerdo con una división de tareas entre EE-UU y Europa donde los países europeos de la OTAN se deberían hacer cargo de la guerra con Rusia, mientras EE-UU encabezara los preparativos para la guerra con China, junto a sus aliados del Pacífico (Filipinas, Japón, Corea del Sur, Tailandia, Australia) y en ese sentido habían sido las declaraciones de Marco Rubio en Munich.
Pero la guerra de Irán produjo una crisis entre Trump y Europa, ya que Trump exigió que los europeos actuaran junto con la armada yanki en la apertura del bloqueo del estrecho de Ormuz, pero cuando estos vieron que la situación se ponía complicada, tomaron una posición distante respecto de la guerra.
La visita del rey inglés Carlos III a EE-UU tuvo el objetivo de recomponer las relaciones, pero al parecer siguen tirantes, sobre todo con el primer ministro Keith Starmer. Merz, el canciller alemán, que anunció el plan de convertir a Alemania en la principal potencia militar del continente, había cuestionado muy duramente a Trump por no haber consultado a sus aliados de la OTAN cuando atacó Irán. La situación interna en ese país no es para nada buena. El aumento de la energía y los combustibles primero por quedarse sin el gas ruso, y ahora por la guerra en el Golfo Pérsico, afecta directamente a su economía, que ya está prácticamente en recesión.
Estas tensiones llevaron a Trump a anunciar que retiraría tropas de sus bases europeas, lo que para Europa confirma que va a tener que arreglarse sola contra Rusia y por eso ya empezaron un rearme a todo vapor.
Cumbre Trump y Xi Jinping
En este momento termina de producirse el encuentro entre Trump y Xi Jiping, una reunión que fue pospuesta por la guerra en Irán.
Para reforzar su posición, previamente Scott Bessent, hizo una parada en Japón, tal vez, el aliado más confiable que tiene Trump en Asia para el enfrentamiento con China. Japón, aunque en un estancamiento económico permanente, sigue siendo una gran potencia imperialista. Con la primera ministra Sanae Takaichi, está armándose hasta los dientes y no se descarta que pudiese obtener armamento nuclear en el corto plazo, abandonando la tradicional posición de no proliferación nuclear de este país.
Trump no llega a la reunión con la ventaja que esperaba tener en marzo habiendo derrotado a Irán, pero se sigue mostrando a la ofensiva, lo que quedó expresado en la extensa comitiva integrada por los CEO de las principales empresas tecnológicas y financieras, junto con sus funcionarios de primera línea. Sin embargo, fue sin atropellar como es su costumbre a los dirigentes que considera inferiores, sino con mucho respeto, tratando como “amigo” a Xi Jinping y como un igual. El motivo de tanto respeto fue la necesidad de contar con el apoyo chino para resolver la guerra con Irán en la cual está empantanado.
Al finalizar la reunión, Trump declaró que Xi Jinping compartía su posición de que Irán no debe tener un arma nuclear, que el estrecho de Ormuz debe ser liberado sin que los buques que por allí transitan deban pagar peajes y se comprometió a no darle apoyo militar Irán. Pero no deja de ser una declaración general, ya que el apoyo chino a Irán hasta donde se conoce ha consistido en información satelital y combustible para sus misiles.
China por su parte le reclama a EE-UU que deje de armar a Taiwán. Antes de la reunión Trump dejó pendiente el envío de armamento por 14 mil millones de dólares a Taipei. Pero no se sabe todavía si hizo concesiones en ese plano a China.
Por sobre los modos diplomáticos, habrá que ver en la práctica concreta los resultados de la reunión.
15/5/26
Mariano López
