El 26 de octubre se realizarán las elecciones de los legisladores nacionales (diputados y senadores) que renovarán una parte de las cámaras del Congreso.
Previamente, el 7 de septiembre son las elecciones en la provincia de Buenos Aires para la legislatura provincial y concejales, como prólogo para las elecciones nacionales.
El gobierno de Milei está tratando de llegar a las elecciones con la inflación controlada esperando tener un buen resultado electoral. Pero solo patea los problemas para adelante. Si ahora que están preocupados por los votos no pudieron evitar la suba del dólar y un salto en los precios, que podemos esperar para fin de año y 2026.
Luego de las elecciones, en el Congreso, con los diputados y senadores propios más los que rosquean para los gobernadores y los “opositores” que se compran y se venden, el gobierno pretende hacer pasar una reforma laboral y jubilatoria en beneficio de los empresarios para que trabajemos como esclavos hasta morir de viejos. ¿Y ahora que quieren? que vayamos calladitos a votar para que los políticos que sostienen el sistema capitalista se sigan repartiendo la torta entre ellos y los patrones que nos explotan.
Quieren que elijamos entre la sartén y el fuego
El oficialismo presenta listas en las cuales el PRO se ha disuelto e integrado con LLA. Representan y defienden a rajatabla la política del gobierno de Milei. Para el que lo quiera ver, está claro que Milei no sólo no ajustó a “la casta”, sino que la integró plenamente en el armado de la lista.
El ajuste fue para los jubilados, los trabajadores, la salud, la educación. Milei ahorra gasto público abandonando el mantenimiento de las rutas, recortando el presupuesto universitario, recortando recursos en el Garrahan, en partidas para la atención de los discapacitados, a los enfermos de cáncer. Mientras que a los ricos les rebaja los impuestos y a la burguesía agropecuaria le baja las retenciones, aumentando sus ganancias, a los trabajadores nos baja los salarios haciéndonos más pobres.
Su politica de apertura de importaciones y dólar bajo esta liquidando la industria y con ello dejando decenas de miles de trabajadores en la calle.
Todo este ajuste es en beneficio de los grandes grupos empresarios y los grupos financieros que ganan con la especulación y el pago de la deuda.
Milei se arrastra a los pies del imperialismo yanki y se abraza con los sionistas genocidas. Hace abiertamente lo mismo que venía haciendo más disimuladamente el gobierno kirchnerista de Alberto Fernández/CFK.



Por otra parte, se presenta el peronismo-kirchnerista, los mismos que gobernaron hasta el 2023. Massa es el operador de Greylock, uno de los grupos financieros con intereses en la deuda argentina y en las inversiones financieras en general (que seguramente hizo su carry trade). Kicillof es el gobierno actual de la provincia. Por supuesto, le echa la culpa de todos los problemas a la politica del gobierno nacional, así como Milei le echa la culpa a los gobiernos anteriores de CFK-Kicillof. Lo concreto es que como gobernador de la provincia deja correr los despidos, los salarios bajan igual que en cualquier otro lado, la pobreza es la misma…
La CGT y ambas CTA, con burócratas sindicales que responden a Massa o a Kicillof o a CFK, dejaron pasar el ajuste y solo están preocupados por sus cajas y prebendas, o por sostenerle los negocios a las patronales de las que dependen.
CFK sigue teniendo la lapicera del PJ. La misma que en su momento usó para poner a Scioli de candidato a presidente en 2015 y a Alberto Fernández en 2019. Ambos menemistas y liberales. Es decir, no fue un error haberlo puesto a Alberto, porque ya antes lo había designado a Scioli que ahora es parte del gobierno de Milei. Cuando gobernaban Santa Cruz, Néstor y CFK convivieron sin problemas con Menem, apoyaron la privatización de YPF y dijeron que fue el mejor presidente después de Perón.
No votar, organizarse y luchar
Milei y CFK son dos caras de la misma moneda capitalista, que cae de un lado o del otro según las necesidades de la burguesía y el imperialismo.
Son dos camarillas que gobiernan para grupos capitalistas e imperialistas, y para sus negocios privados y el de los grupos de sus empresarios amigos.
Los trabajadores sufríamos la inflación con CFK-Massa y ahora vamos a sufrir la desocupación con Milei. Mientras tanto la plata que es fruto del esfuerzo de los trabajadores engorda los bolsillos de las patronales y los bancos o sale a carradas del pais para especular o invertirse afuera.
Tanto Milei como los K, ambos defienden el capitalismo. Y los K, si bien votan en contra en el parlamento para “posar” de opositores, han dejado correr todas las leyes importantes que les dieron gobernabilidad a Milei. Como dijo Máximo K, no hay que patalear contra el veto. Son las reglas del juego capitalista.
El juego capitalista incluye las elecciones en donde los trabajadores votamos cada 2 y 4 años a aquellos que mantienen las condiciones de explotación de los capitalistas sobre los trabajadores. Con las dictaduras militares o con “democracia”, a medida que pasan los gobiernos nos hundimos un poco más en la miseria. Las elecciones no van a resolver esta situación porque el problema es que el capitalismo está en crisis y en decadencia y no tiene arreglo, no se puede reformar.
En todas las elecciones que se hicieron este año en distintas provincias y en CABA lo predominante fue el ausentismo electoral.
Mientras que “la izquierda” del FIT-u se siente cómoda en el Congreso y han demostrado que son el furgón de cola del Kirchnerismo, nos llaman a seguir votando como si tener un diputado más sirviera para algo. Dicen que no ir a votar no sirve.
Pero ya sea no ir a votar o votar en blanco o impugnar el voto son manifestaciones de un rechazo pasivo y una protesta silenciosa. Es un mensaje para el conjunto de los trabajadores, que dice “no dejemos que nos sigan engañando”. Prepara el terreno para encontrar una salida a nuestra situación por el único camino posible, que no es votando, sino mediante la lucha y la organización, hasta derrotar a Milei y a todo el régimen capitalista.
El capitalismo no va más, Milei y el peronismo tampoco. La clase trabajadora necesita un nuevo programa: hay que conquistar el poder, establecer un gobierno de trabajadores, expropiar a la burguesía y al imperialismo, recuperar esas riquezas que son producidas con nuestro trabajo, planificar la economía en función de las necesidades del pueblo trabajador. Para luchar por este nuevo programa hace falta que nos organicemos en un partido de trabajadores, socialista y revolucionario. Ponete en contacto con La Causa Obrera, que lucha por construir ese partido.
7/8/25
