En pocas horas, los trabajadores de Empalme: hicieron más que todo un “ejército” de policías, gendarmes, jueces y fiscales

El domingo 5 de marzo asesinaban a Máximo Jerez, un niño que se encontraba con sus amigos y hermanos en la puerta de un quiosco del barrio “Los Pumitas” de Empalme Graneros, al noroeste de la ciudad de Rosario. Una bala en el pecho lo dejó sin vida en el lugar y otros 3 niños tuvieron que ser hospitalizados. Aún hoy, 7 de marzo, dos de ellos pelean por sobrevivir.

Los chicos quedaron en el medio de una de las tantas disputas de “bandas narcos” que viene poniendo a Rosario en los titulares de todos los medios de comunicación del país, e internacionales, después del tiroteo con un “mensaje mafioso” al supermercado de la familia de la esposa de Messi. En lo que va del año se produjeron 66 asesinatos vinculados al narcotráfico. Según estadísticas del Observatorio de Seguridad Pública, tres de cada cuatro homicidios que se registraron fueron planificados. Sólo en este mes de marzo se contabilizaron ocho muertes en siete días.

Reaccionó el barrio, con la mejor respuesta: la organización de la autodefensa

Mientras velaban a Máximo en el club “Los Pumitas” de su barrio, en el que jugaba al futbol, los familiares de los nenes hospitalizados recibían amenazas por parte de la banda Narco que opera en el barrio denominados “Los Salteños”. Eso fue la gota que rebalsó el vaso, en pocas horas hicieron lo que el Estado capitalista nunca hace: justicia.

Explotaron por la bronca e indignación, rodearon la casa del narco y a fuerza de palos y piedras lograron romper la puerta, obligándolo a refugiarse en el techo mientras amenazaba a los vecinos con una pistola.
Fue entonces cuando llegó la policía a reprimir a los trabajadores del barrio. Evitando que entren a la casa. Una vez que estaba asegurada la cocaína y la recaudación (según denunciaban los propios vecinos) lo extrajeron del lugar con los grupos especiales antimotines junto con el resto de su banda de narcos, evitando que lo linchen. Lo salvó la policía y la infantería que vinieron a defenderlo con más de 10 patrulleros.

El actuar de la santafesina no solo quedó ahí, sino que luego reprimieron brutalmente a los trabajadores del barrio, tal es así que hasta hirieron con balas de goma al padre de Máximo, ¡son la peor inmundicia! Pero los vecinos estaban decididos a terminar con el asunto, por eso fue que además tiraron abajo alrededor de 5 bunkers que había en 3 o 4 cuadras a la redonda.

El gobierno nacional de los Fernández dio la orden para militarizar Rosario

El mismo domingo que asesinaban a Máximo, en otro de los barrios “calientes”, La Tablada, baleaban una escuela y dejaban un mensaje mafioso. Se trata del colegio Nº6430 «Isabel La Católica», de Grandoli y Ayolas, que sufrió un ataque de 12 disparos.

Según el Diario La Capital de Rosario del 6 de Marzo “En lo que va del año ya fueron asesinados cuatro menores de edad en el departamento Rosario. Cifra que se suma a 33 víctimas fatales de entre 0 a 18 años que hubo durante 2022, de los cuales 29 fueron a balazos y 26 en contextos de narcocriminalidad…”.

Pero ante tanta brutalidad, los políticos patronales lo único que hacen es apurarse para ver si pueden zafar un poco de esta situación que los salpica por todos lados. El mismo diario reproduce declaraciones del Intendente de Rosario, que “volvió a cargar contra las fuerzas federales, en particular Gendarmería, que tiene asignada la zona donde se registró el episodio. En ese marco, calificó de «inaceptables» y «repudiables» los dichos vertidos días atrás por el titular de ese ministerio, Aníbal Fernández, que afirmó que «en Santa Fe ganó el narcotráfico». (LC, 06/03/23). Pablo Javkin, se hace la pobre victima compungida, actúa como si fuera un habitante común y corriente, pero se olvida que su Frente Político -gobernó la provincia durante 12 años y- gobierna la ciudad desde hace más de 15 años y fueron cómplices del crecimiento de la narco-criminalidad en la ciudad.

Por su parte Perotti, que ya cambió tres ministros de seguridad, también se desligó del asunto, y pateó la pelota para “nación” exigiendo el envío de fuerzas federales.
Ante esto, el gobierno nacional anunció que elementos del Ejército Argentino serán destinados a la ciudad para ser empleados en “trabajos de urbanización” de barrios populares, lo que podría significar el despliegue de medios y personal de la especialidad de ingenieros de la fuerza.

Ahora que los vecinos de los barrios obreros y populares empiezan a organizar la autodefensa, para luchar contra el narco, el gobierno manda al ejército. Mucha casualidad. Por eso queda claro que el único sentido que tiene el envío de fuerzas militares es actuar de manera preventiva ante la posibilidad que se extienda la pueblada hacia otros barrios de Rosario. Es que, entre los niveles de pobreza cada vez más extremos y con el flagelo del narco, se va formando una “tormenta perfecta”. La “democracia” burguesa, tan aclamado por los políticos del régimen, está cada vez más retaceada y en algunos lugares de Rosario, ni siquiera es posible el simple derecho de reunirse libremente en una esquina sin ser víctima de una balacera.

¡El estado SÍ está presente!

Los periodistas se cansaban de declarar, mientras observaban a los vecinos derribar una tras otra las paredes de los bunker, que “hay ausencia del estado” o que el estado en estos barrios “había abandonado” a la gente.

Pero son los mismos vecinos de los barrios obreros y populares los que dejaron bien en claro que el problema es que la policía, es decir, uno de los brazos armados del Estado capitalista, es la que cuida a los narcos, y es la que está metida en todos los negocios. Por eso, los trabajadores del barrio-comunidad Toba no esperaron a los “tiempos de la justicia” e hicieron justicia ellos mismos. Como dijo la tía de Máximo, “quisimos hacer más justicia, vengarnos por Máximo, pero la policía no nos dejó”. La tía se refería a que iban por las cabezas de esas escorias que son los narcos. Por eso en una tarde limpiaron a todos los bunkers del lugar. Algo que la “justicia” y el “Estado” es incapaz de hacer. Pero son incapaces, no porque no puedan sino porque justamente son los aparatos partidarios de la burguesía, los “señores” empresarios y banqueros, y el mismo Estado capitalista el que se sostiene con buena parte de la exportación de droga que sale por los puertos de Rosario.

Esta ciudad nuclea el 80% de los puertos que no solo exportan granos, sino también cocaína, a Europa y a países de Asia. En una situación de crisis como la actual, y con la falta de dólares que hay en la economía formal, la entrada de dólares por la cocaína, es un financiamiento que el estado semicolonial argentino no puede desaprovechar. Es que muchos de esos dólares entran al mercado blue del dólar o se blanquean en negocios inmobiliarios, cuevas financieras, hoteles, emprendimientos inmobiliarios, etc. Y ni hablar de las campañas electorales donde testaferros de los narcos ponen plata, es decir, “favores” que después son cobrados con “otro tipo de favores”. Por eso el estado capitalista está metido hasta el cuello con el negocio del narcotráfico. Esto no solo es en Argentina sino en todo el mundo. Está como ejemplo el caso que salió a luz de un banco yanqui, el Wachovia Bank, que blanqueaba millones de dólares del narco mexicano. Es que el capitalismo en una crisis sin precedentes, se valoriza con cualquier cosa que dé ganancias, sea legal o ilegal, y estas últimas -en particular el tráfico y venta de drogas- dan mayores ganancias.

Ahora lo que discute el kirchnerismo es que no se puede hacer nada contra el narco, que lo único que le queda al Estado por hacer es “regularlo” a través de la policía y otras fuerzas de represión. En ese sentido fueron las palabras de Sabrina Frederick, la anterior ministra de seguridad de la Nación y Marcelo Saín ex ministro de seguridad de Perotti. Es básicamente la política de un sector del imperialismo que quiere regular el mercado de drogas, y por esa vía, legalizar el consumo. Fue la misma política que tuvo Pepe Mujica en Uruguay cuando legalizó la producción de marihuana a través de una empresa vinculada al grupo del magnate Soros.
Pero además del negocio de la venta de drogas, el capitalismo en descomposición se reasegura su sostenimiento quemándole el cerebro con “falopa” a los pibes, para que en vez de que piensen en una lucha colectiva, que se revienten el cerebro con las drogas ilegales y con las legales como el abuso del alcohol también.

Organizar la autodefensa en los barrios y la lucha contra el ajuste del gobierno nacional de Massa- Cristina- Alberto y Juntos por el Cambio

Cada día queda más claro que el plan económico de Massa, solo deja contento al FMI, a los banqueros y a los grandes empresarios. Cada día aumentan los alimentos y el costo de vida. Cada día hay más hambre y miseria para los trabajadores y el pueblo pobre. La represión y el narcotráfico son la otra cara de esa moneda: represión a las luchas y aumento de la venta de drogas y el “sicariato” en los barrios.

La burocracia sindical mira para otro lado, haciéndole el aguante al gobierno

Como los últimos atentados fueron a niños en edad escolar y en una escuela, tanto Amsafe provincial como Amsafe Rosario se pronunciaron ante los hechos, y como burócratas sindicalistas que son, jamás van a poner en tela de juicio el problema de la propiedad. Por eso entran en la misma lógica que los políticos patronales y se quedan en una política impotente, diciendo que “no quieren más” pibes asesinados y le “exigen al Estado que intervenga”, cuando es el mismo Estado el que ya está interviniendo y protegiendo a los narcos con los que se financia.

El resto de la burocracia sindical, como en tantas otras cosas mira para otro lado, porque además de bancar a “su” gobierno peronista, tiene dos preocupaciones centrales: una es evitar que los trabajadores rompan el “corralito” burocrático impuesto por los aparatos sindicales para luchar contra el ajuste inflacionario; y la otra son los lugares en las listas de las próximas elecciones.

Los trabajadores de Empalme Graneros (o como lo hacen los trabajadores y mujeres de la villa 1 11 14 de Capital Federal) muestran una manera de enfrentarse, es decir, no esperaron a “la presencia del Estado” a través de la policía, porque entendieron mejor que muchos “grandes” dirigentes políticos y sindicales que es el mismo Estado capitalista el responsable de esta situación. Por eso no podemos esperar a que el problema se solucione con “más seguridad”. Sean policías, gendarmes o prefectos, o del ejército que ahora van a mandar los Fernández a Rosario, todas las fuerzas represivas están para eso, para reprimir a los trabajadores.

Necesitamos desarrollar esos organismos de autodefensa, que tengan continuidad en el tiempo, que no queden solamente en un momento de bronca porque después los narcos vuelven a reorganizarse. Y al mismo tiempo que vamos dando esta pelea debemos entender que el problema de fondo es el mismo capitalismo. Por eso tenemos que luchar por imponer nuestro propio Gobierno de los Trabajadores que expropie a la burguesía y que planifique la economía. Como lo demuestran los hechos recientes solo los trabajadores podemos terminar con los capos narcos y sus cómplices de la política, la justicia y las fuerzas de seguridad. Y terminando con la miseria que crea el capitalismo también se podrá sacar a los pibes del circuito del sicariato y del consumo. Para eso es fundamental que construyamos nuestra propia organización revolucionaria, desde el PCO te invitamos a discutir estas ideas con nosotros.

Partido de la Causa Obrera
7/03/23

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