Bolivia: El gobierno logra sobrevivir al violento embate de las masas

Tras la traición de la COB, que dio pie a la aplicación del estado de excepción largamente anunciado, se procedió al levantamiento de los bloqueos poniendo fin a la gran lucha de las masas bolivianas luego de 50 días de movilizaciones. El gobierno procede ahora a la cacería de brujas para intentar cortar de raíz cualquier germen de dirección combativa que pueda surgir y a la vez atemorizar a la población como resguardo contra futuras protestas.

La mitad de los apenas 8 meses de gobierno de Paz han estado signados por masivas manifestaciones. Más de un mes entre diciembre y enero en la lucha contra el decreto 5503 que aplicó el gasolinazo y profundizaba la entrega del país, y casi dos meses entre mayo y junio cuando las consecuencias del gasolinazo y las políticas del gobierno a favor de transnacionales y grandes terratenientes se empezaron a manifestar con claridad.

Sin embargo, lo normal es que goce ahora de meses de estabilidad, ya que si bien va a seguir profundizando el ajuste y la entrega de recursos, ha logrado derrotar al movimiento de masas. Estas, que exigían de mínimo la renuncia de Paz, después de mucho esfuerzo salen con las manos vacías tras la traición de la dirigencia de la COB que no ha exigido siquiera alguna garantía para los detenidos y procesados.

¿Cuáles son las causas de la lucha en Bolivia?

Este gobierno de derecha surgió inestable, sin una estructura sólida y gracias a una votación de apenas poco más del 20% del padrón y que en su mayoría se decidieron a su favor en la última semana antes de las elecciones, tal como explicamos en su momento. Fue un voto con desconfianza que provino especialmente desde las la regiones altiplánicas y dentro de ellas del campo, electorado en otras épocas afines al evismo y que desilusionados con el MAS optaron por el binomio menos conocido de Paz-Lara en oposición a los viejos referentes de la derecha tradicional como Tuto, Mesa o Doria Medina o Manfred Reyes Villa.

Pero el programa que aplicaría Paz ya se podía adivinar, un alineamiento pleno al imperialismo yanqui, con la entrega de los recursos naturales y la obediencia al FMI. Decíamos en septiembre último previendo la victoria de Paz en segunda vuelta: “El ajuste se seguirá aplicando con un gasolinazo que ya todos dan por seguro. No podrá imponerse sin una fuerte represión. Así comenzara el gobierno, todo esto se dará en el primer año. Sera una gestión inestable y con muchas protestas, es posible que el gobierno entre en crisis rápidamente.”

Todo esto se ha dado, la ofensiva gubernamental comenzó de inmediato con la promulgación del decreto 5503 que desató la primera gran lucha de diciembre-enero. Esa lucha se masificó recién cuando se difundió el carácter entreguista del decreto, pero el gasolinazo, preparado discursivamente durante 15 años, se aceptó como una fatalidad. Tal es así que Argollo (dirigente de la COB) finalizó esa lucha firmando la aceptación del gasolinazo. Pero que las masas hayan creído o no la necesidad de su aplicación no significaba que estuvieran dispuestas a soportar sus consecuencias. La carestía de la vida se disparó inmediatamente y el gobierno anunció que no habría aumento (reposición) salarial. Las filas por combustible no terminaron y empezó a venderse gasolina adulterada que arruinó decenas de miles de vehículos. Todo esto sumado al intento del gobierno de permitir el embargo de pequeñas parcelas campesinas mediante la ley 1720 que en definitiva significa la transferencia de tierras del campesinado pobre a los grandes terratenientes, fue el combo perfecto para que estallase la segunda gran lucha apenas 3 meses después de finalizada la primera.

En rechazo a la mencionada ley los campesinos de Beni y Pando llegaron a La Paz el primero de mayo tras una marcha de 28 días y se encontraron con los obreros que el mismo día celebraban un cabildo en protesta por los puntos mencionados.

Era un inicio prometedor, pero tras 50 días de lucha el gobierno no cayó, por el contrario salió victorioso. En este artículo trataremos de entender cómo ha podido ser así.

Bolivia un eslabón en los planes del imperialismo yanqui

Estados Unidos ha trazado un plan para el próximo periodo donde se prepara para una guerra mundial contra China. Ese plan requiere que controlen Latinoamérica, la que siempre han considerado su patio trasero. Para saquear sus recursos y nutrir su industria militar, para evitar que China tome control de la región. Por cualquier medio, desde democráticos hasta secuestrar al presidente como en Venezuela, ha logrado ir alineando al continente a sus intereses.

Paz es parte del grupo de presidentes de la región que responden a EEUU. Es por eso que le dan públicamente su apoyo en el marco del llamado “Escudo de las Américas” que es una especie de pacto entre gobiernos serviles al imperialismo yanqui. Milei a la cabeza de todos envió aviones Hércules cargados de material para la represión. También EEUU envió equipamiento a nombre de “ayuda humanitaria”. Estados Unidos se ha tomado como una prioridad sostener a Paz a toda costa. Mal no le ha salido, apenas terminado la movilización el gobierno devaluó el boliviano tal como exigía el FMI, ha reingresado la DEA, y avanza en la apropiación del Litio y demás minerales.

La institucionalidad estatal

Por débil que sea un gobierno se apoya en instituciones estatales sólidamente establecidas.

No se debe creer que las democráticas sean siempre antagónicas a las represivas, siendo que defienden el mismo orden burgués muchas veces se complementan. Fue el Parlamento el que el 6 de junio aprobó en tiempo record la ley 161 que le permitía al gobierno decretar el estado de excepción. Es cierto que llegado el caso lo hubiera decretado con o sin ley, pero masacrar al pueblo “democráticamente” le da cierta legitimidad a ojos de la opinión pública supeditada al relato de los grandes medios, opinión pública que en Bolivia se sustenta en las clases medias y pequeño burguesía citadina.

Pero la democracia parlamentaria es la de las distintas facciones de la burguesía, por eso esa ley expresaba la solidaridad de los partidos del régimen con el gobierno para aplastar al pueblo en lucha.

Todo el aparato represivo, la policía, los juzgados, las cárceles, trabajaron en conjunto contra los movilizados. Son todas instituciones avaladas por la constitución que también les designa el monopolio de las armas a las FFAA. Por eso es un error tratar a la Constitución como un libro sagrado, cosa que es muy común en Bolivia entre los explotados, con frases como “la entrega de los recursos está mal porque es anticonstitucional”. No, la entrega de los recursos está mal porque nos condena a la miseria y al atraso, por otro lado figura en la constitución a la que la propia clase dominante dice estar sujeta pero que viola sistemáticamente cuando no conviene a sus intereses.

En esta lucha, que llegó al punto prácticamente de guerra civil en algunas ocasiones, no se puede responder con palos y piedras cuando te vienen a masacrar armados hasta los dientes y usando grupos paramilitares como ocurrió en San Julián, armarse era una necesidad que expresaba la situación. Obvio que dirán que es anti constitucional, eso demuestra que la esencia de la Constitución es defender el orden burgués.

El rol de los medios siempre es importante. Su principal trabajo instalar el relato de que todo estuvo orquestado por el evismo, de esa manera una imponente lucha impulsada por la bronca acumulada de las masas, se intenta reducir al cálculo político de un personaje o de un partido y así quitarle legitimidad. El evismo organizó una marcha recién el 18 de mayo, a casi tres semanas de iniciado el movimiento, en general su campo de acción fue la región del Chapare en Cochabamba; en el departamento paceño donde fueron los principales focos no tuvo nada que ver. Eso no quita que ante la falta de referentes en el campo popular Evo Morales aproveche la crisis del gobierno para revitalizar su desgastada figura.

El rol de las burocracias

Cuando decimos que el partido de gobierno no tiene estructura nos referimos no solo a la falta de sedes en cada ciudad y pueblo con políticos actuando en todos los niveles sino también a que no dispone de burócratas propios que contengan al movimiento de masas. Pero esto parece importar cada vez menos siempre que los burócratas están prestos a venderse al gobierno de turno o los partidos a los que responden ponerlos a su servicio.

Como se dijo anteriormente ya en la lucha de enero la dirigencia cobista a la cabeza de Mario Argollo había traicionado aceptando el gasolinazo. En el cabildo del primero de mayo anunció con bombo y platillos la huelga general indefinida pero obviamente sin intenciones de organizarla. Desde el principio las federaciones intentaron acordar sectorialmente y la mayoría de ellas lo fueron logrando. Cuando lograron empantanar la lucha solo se trató de dejar que el desgaste haga su trabajo esperando el momento propicio para traicionar, finalmente ese momento llegó el sábado 20 de junio con la firma del acuerdo que es una burla a los movilizados, que contiene solo promesas que van a quedar en el papel. Horas después del acuerdo el gobierno emitió el DS 1740, imponiendo el estado de excepción y militarizando las carreteras del país.

Pero es importante no caer en la simplicidad de creer que Argollo es el diablo que todo lo puede. Sin dudas es el principal traidor por el cargo que ocupa, pero quedó demostrado que todos los burócratas medios, de todas las federaciones, trabajaron para desmovilizar. La burocracia no son algunos nombres propios, sino un complejo entramado, bien estructurado a todo nivel, que es el cáncer que corroe los organismos de los trabajadores.

Pero la traición de los burócratas no puede explicar la derrota más que superficialmente porque es lo que se supone que hagan, dado que conscientemente, o no, son los agentes de la burguesía en el seno del movimiento obrero. Un análisis más profundo debería intentar explicar porque no fueron desbordados o cuando menos obligados a no traicionar para salvar su integridad.

Si comparamos entre clases, el movimiento campesino también está dirigido por burócratas como en la Tupac Katari y sin embargo las bases los obligaron a mantener posturas más radicales durante más tiempo. La propia COB si no acordó antes fue por la presión del campesinado dado que para fines de mayo las federaciones obreras ya se habían retirado de la lucha. Esto nos lleva directamente a la cuestión del carácter de clase del levantamiento.

Las limitaciones de la lucha por su carácter de clase

Las primeras dos semanas los sectores de asalariados enfrentaron la represión en La Paz, pero cada federación marchaba por su cuenta y por sus demandas. En ese tiempo sus cúpulas comenzaron a negociar con el gobierno. El día 18 de mayo la policía dispersa con relativa facilidad a los manifestantes en los alrededores de la plaza Murillo y desde entonces hasta el final de la lucha, es decir alrededor de un mes más, la lucha se atrinchera en los bloqueos. Esto significaba un repliegue a posiciones defensivas y la renuncia a tomar la sede de gobierno.

A partir de entonces los bloqueos fueron sostenidos mayoritariamente por el campesinado. En las provincias pero también en las ciudades donde enviaban delegaciones. Solo algunos distritos de El Alto salieron masivamente a bloquear. En ellos la clase trabajadora intervino pero no como clase sino como “vecinos”, y no el sector formal sino el proletariado informal que es super precarizado, atomizado y por el mismo motivo, desorganizado. A pocas cuadras de los bloqueos las fábricas operaban con total normalidad.

Con la excepción de algunas empresas mineras como Huanuni, Colquiri y Coro Coro, el movimiento obrero del asalariado formal estuvo prácticamente ausente de los acontecimientos. Esto es un hecho, ¿Las causas? Es una pregunta que da lugar a un debate que excede este artículo. Pero más allá de ese debate esencial hay un paso previo al analizar un gran movilización que es llamar a las cosas por su nombre y no de acuerdo con nuestros esquemas. Esta aclaración es necesaria porque son comunes los análisis de partidos de izquierda donde idealizan o exageran la participación del proletariado en esta lucha.

No es que el proletariado organizado no haya engrosado los bloqueos, que tampoco lo hizo, sino que no paró la producción. La huelga general indefinida nunca pasó del discurso de Argollo. Si no hubiera sido así Paz no podría haber aguantado dos meses, ni siquiera uno.

Otros sectores asalariados como magisterio urbano y magisterio rural aceptaron un bono miserable de 2400Bs el 18 de mayo y se desmovilizaron.

Los mineros asalariados participaron a cuenta gotas, apenas las empresas mencionadas, esporádicamente y sin la contundencia de otras veces. Los mineros de Huanuni, todo un emblema del proletariado boliviano, que el 2002 luchó por nacionalizar la empresa, que el 2003 definió la guerra del gas, que el 2006 resistió el intento del MAS de cooperativizar, este poderoso sindicato de 2630 asalariados aceptó el 18 de junio un bono de 5mil Bs (poco más de 500 dólares al nuevo cambio) para cada minero. Sus dirigentes posaron junto a Paz Pereira en el acto de entrega. Este acuerdo fue tan importante que allanó el camino a la COB para la traición dos días después.

Otros sectores pequeño burgueses y por tanto heterogéneos como comerciantes y transportistas dirigidos por su sector más acomodado se apresuró a negociar lo suyo y abandonar la lucha cuanto antes.

Mención especial para los cooperativistas mineros. En el sistema privado llamado «cooperativa minera» los «socios» son pocos, pero explotan a decenas de miles de mineros a destajo, mineros carentes de toda posibilidad de formar sindicatos y de hacer una real diferenciación clasista. Solo en el oro los volúmenes de exportación superan los mil millones de dólares anuales, hablamos ya de una burguesía y no de una pequeña burguesía acomodada. Es decir, los «socios» y dirigentes de las cooperativas mineras ya tienen su equipo de choque que les permite sembrar el terror en las comunidades, saquear recursos naturales, y entregarlos a las trasnacionales por medio de contrabando. Su principal exigencia es negociar directamente con las transnacionales sin la mediación del Estado.

Así se entiende como pasaron de movilizarse contra el gobierno a principios de mayo hasta lograr sus acuerdos sectoriales, a facilitar en junio los grupos de choque que en conjunto con la policía procedieron al desbloqueo en el departamento paceño.

Formas de auto organización de masas

También exageran las organizaciones de izquierda como la LORCI (PTS) los procesos de auto convocados y la creación de órganos de auto determinación de masas. Suelen tomar casos aislados y generalizarlos. Es cierto el caso de Senkata, todo el distrito 8, realmente se movilizó masivamente; es un distrito con larga experiencia y tradición de lucha, el 2019 vivieron una masacre, el 2003 otras. Pero no hizo falta que desbordaran a los burócratas de las fejuves porque estos directamente los dejaron librados a su suerte. Así fue como surgió el movimiento de auto convocados del distrito 8 que se organizó rápidamente y funcionó con cabildos periódicos y se organizó en comisiones. Con una intensidad también muy significativa fue parecido en el distrito 7, 14, en menor medida el 5. Y llegó a haber coordinación entre estos distritos. Toda esta experiencia es muy valiosa y quedará plasmada para el futuro como un modelo a replicar. Pero fue muy localizada, no hubo Congreso de fejuves con el objetivo de barrer toda la lacra enquistada y poder organizar la lucha en todos los distritos.

Hubo momentos cuasi insurreccionales, como la quema de la sub alcaldía del distrito 8, el enfrentamiento con policías y cooperativistas mineros, logrando retomar el punto de bloqueo incendiando patrullas y haciendo escapar a los represores.

Esto sucedió en la ciudad de El Alto en estos puntos muy específicos; sin embargo, se trata de una ciudad muy extensa y en los demás distritos no fue lo mismo, el campesinado quedó absolutamente solo y se fue desmoralizando.

Pero este modelo de autoconvocados no logró tal radicalidad en todo el país como algunas organizaciones sugieren. En la mayoría de los casos y en todas las organizaciones de trabajadores, incluidas las campesinas, no se logró desbordar a las burocracias. Y como dice el refrán una golondrina no hace verano.

¿Cuál fue el programa en esta lucha?

Otro aspecto que expresa las limitaciones de la lucha fue que no hubo una radicalización ni profundización de las consignas. Se mantuvo el “fuera Paz” y la defensa de los recursos naturales. Comparativamente no se llegó a lo propuesto por la agenda de octubre el 2003, que además de “fuera Goni” exigía erradicación del latifundio, nacionalización e industrialización de recursos naturales.

Al no proponer con que reemplazar a Paz parte de las bases creía que se los estaba usando de escalera de poder de algún oportunista, esto era fuente de desmovilización. Era vital plantear la necesidad de reemplazar a Paz con un gobierno obrero campesino, que retomara la agenda de octubre, pero siendo claros en decir que la resistencia del Estado burgués a ese programa democrático estructural exigía avanzar contra la gran propiedad privada y destruir la maquinaria del Estado vía revolución para dar paso a un Estado obrero transicional entre el capitalismo y el socialismo que solo podía profundizarse en sentido socialista con la revolución internacional.

No se debe achacar a las masas esta falta, no hay partido revolucionario trabajando en su seno para plantearlo, como dijimos ni siquiera fue protagonista el sujeto revolucionario que debe dirigir ese proceso como es el proletariado. Solo indicamos que la consigna “fuera Paz” que empezó con fuerza se fue debilitando al no profundizar en una alternativa de poder.

El armamento y la guerra civil

El 6 de junio en San Julián departamento de Santa Cruz fue la prueba de ensayo de cómo se aplicaría el Estado de excepción, con la policía trabajando en conjunto con grupos para militares como la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) a quienes dotó de armas tal como lo demuestran diversos videos. Los manifestantes lograron contener el embate en el mismísimo bastión de la agroindustria de Oriente, la facción más poderosa de la burguesía boliviana, y tras perderlo brevemente reconquistaron el bloqueo y luego avanzaron hasta tomar la unidad policial.

San Julián evidenció que la única forma seria de continuar la lucha era armando a los bloqueadores porque el enemigo se preparaba para masacrarlos. Muy distinto había sido el día anterior en Rio Abajo en La Paz donde los bloqueadores desarmados fueron rápidamente dispersados y se levantó el bloqueo con relativa facilidad, lo mismo en Parotani (Cochabamba).

Luego los grupos para militares se nutrieron de cooperativistas mineros para desbloquear en La Paz. Los burócratas que además de oportunistas son unos cobardes, hicieron todo lo posible por mantener a sus bases indefensas. Los que argumentan el rechazo al armamento para evitar el derramamiento de sangre son los que facilitan la masacre contra un pueblo desarmado, o cuando menos aseguran la derrota.

Fue suficiente el anuncio de que el estado de excepción había sido decretado para que los burócratas de la Tupac Katari levantaran los bloqueos. Les costó el justo repudio de sus bases, incluso chicotazos y apedreos. Pero la gran lucha boliviana había llegado a su fin.

¿Qué esperaban? Si querían ganar tenían que enfrentar el Estado de Excepción y para hacerlo tenían que estar armados, enfrentar la represión y provocar la crisis en la base del Ejército, netamente popular, mayoritariamente campesina. Durante más de un mes se sabía que ese era el desenlace, en el medio la situación obligaba a fortalecer la autodefensa, pero tampoco se hizo.  

Está claro que mantener los bloqueos habiendo llegado a ese punto sin organizaciones de autodefensa era un suicidio, pero no faltó tiempo para organizarlas, lo que faltó fue la intención de las direcciones. Una lucha de masas, por grandiosa que sea, está condenada a la derrota con una dirección que juega a perder.

Conclusiones:

Luego de la lucha de enero dijimos que las masas no salían derrotadas sino que habían ganado experiencia y que podían volver a las calles en un plazo breve, esta predicción se cumplió. Hay razones para no ser tan optimistas esta vez. La lucha se prolongó a un desgaste donde no se sabía cómo seguir, era solo mantener los bloqueos sin un plan. Peor aún terminó con un nefasto acuerdo cuando en todo momento había la convicción de que se haría renunciar a Paz.

Las masas campesinas se fueron desmoralizando al ver que la clase obrera no se incorporaba masivamente sino que se iban retirando a medida que acordaban sectorialmente, lo cual veían como una traición. La traición fue de los burócratas pero los campesinos tienen motivos para verlo de otro modo porque ellos sostuvieron la lucha.

Un producto de esta derrota es esa fractura en la confianza del campesinado pobre hacia la clase obrera organizada que la intelectualidad burguesa intentará aprovechar para poner una cuña y mantener esa grieta abierta entre las clases revolucionarias. En Bolivia esa política ha sido la clave para sostener el capitalismo. Barrientos en la década del 60 con el pacto militar campesino. El MAS en la figura de García Linera le decía a los campesinos que los obreros eran unos privilegiados que cuando exigían aumento provocaban inflación. Ahora le dirán al campesino pobre que el obrero lo desprecia y no le importan sus demandas ¡debemos luchar contra este discurso que solo busca proteger el sistema de explotación contra obreros y campesinos!

Como aspectos positivos podemos mencionar que en pocos meses la burocracia se deslegitimó por completo. Que quedó plasmada la necesidad de la huelga general. Destacamos como cuestiones centrales para explicar a la vanguardia que la experiencia indica que sin organizar la lucha con brigadas de autodefensa y armamento de los movilizados no se puede triunfar. Que los explotados necesitamos una alternativa de poder propia.

Ningún problema de la economía boliviana ha sido resuelto, al contrario, se profundizan. Las colas por combustibles continúan. El gobierno no ha podido aplicar todavía el grueso de su política económica y ya está muy desgastado. En una situación internacional que conduce a una guerra mundial y que es tremendamente opresiva en términos económicos para los países dominados por el imperialismo. En este contexto, que esta victoria le permita cierta estabilidad no significa que Paz tenga asegurado terminar sin sobresaltos su gestión ni mucho menos. Dado que el gobierno se verá obligado a continuar su ofensiva contra las masas bolivianas es probable que éstas retornen a la lucha una vez que se recompongan de la derrota. La clase obrera, aunque tal vez con una evolución más lenta probablemente acabará por radicalizarse, y entonces la experiencia adquirida durante este año demostrará su valor.

Joaco Cuevas, 4/7/26

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