Al triunfo inesperado de Flavio Bolsonaro (FB) en primera vuelta, le siguió “a virada histórica de Lula” en el balotaje. En las elecciones del 4 de octubre, Lula quedó dos millones de votos abajo. Tres semanas después parecía que ya era presidente FB, pero Lula terminó ganando por más de cuatro millones de votos. En Brasil nunca nadie había remontado así entre una vuelta y otra. Lula juntó en la segunda vuelta más de 10 millones de votos y FB menos de cuatro. Si bien son varias las hipótesis de este cambio en el resultado electoral en tan poco tiempo, la explicación formal estuvo en la abstención que bajó de casi el 22% a 19% (una de las más bajas de la historia en Brasil). Este es un elemento nuevo, en comparación con otras elecciones de América Latina, donde la moneda corriente fue la abstención. Y además que los votos de las otras fuerzas minoritarias fueron a Lula a pesar de que sus candidatos hayan llamado a votar por FB, como por ejemplo Augusto Cury.
Hubo un cambio en la campaña electoral para el balotaje, el PT de la mano del diputado André Janones, implementó un canal de WhatsApp denominado “el ejército de Lula” que en pocos días pasó los 10 millones de seguidores. Desde ahí se dirigió en línea directa a todos los integrantes de cómo convencer a aquellos que no habían ido a votar en primera vuelta. A pesar de la manipulación por parte de Meta (Mark Zuckerberg) con la venia de Marco Rubio a favor de Bolsonaro, el PT terminó ganando. Este es otro elemento novedoso, porque hasta ahora las elecciones eran ganadas por la “ultraderecha”, utilizando efectivamente las redes sociales. También a FB le jugó en contra, principalmente con la clase media, los insultos e improperios sobre Lula, y que se haya llegado a la conclusión que FB en vez de motosierra, con una tijera, proponía un ajuste “a lo Milei”, con los resultados evidentemente catastróficos en la economía de Argentina.
Otro elemento importante son las disputas internas que el Partido Liberal (PL) venía arrastrando meses antes de las elecciones, (como ser si la candidatura de FB era la más adecuada) eso jugó para que el gobernador de San Pablo, Tarcisio Gomes da Freitas, y otros del PL, no hicieran una campaña a fondo en la segunda vuelta. Eso explicaría que apenas conocido el resultado desde la dirección del PL, hayan salido a reconocer el triunfo de Lula, lo cual terminó de provocar la huida de FB a Miami, con ayuda del gobierno de Milei y Marco Rubio. Evidentemente las diferencias que estaban antes de las elecciones y ya con el resultado puesto, teniendo en cuenta la muy buena elección a diputados y senadores (son la primera minoría en ambas cámaras) y que además aumentaron las gobernaciones estaduales de 4 a 6, terminaran de soltarle la mano a FB. Además, los dirigentes del PL saben perfectamente que el gobierno de Lula va a estar condicionado por su peso parlamentario, y que el PT sin Lula (que no puede volver a postularse) puede ser fácil de vencer en 4 años.
Pero sin dudas lo más importante que determinó el cambio en el resultado electoral, fueron las movilizaciones multitudinarias de la juventud y de los trabajadores en contra de FB, en las principales ciudades de Brasil. Es que en el transcurso de las semanas luego de la primera vuelta, el gobierno de Lula implementó una serie de políticas a favor de los trabajadores como el aumento del programa Bolsa de Familia (una AUH brasilera), además de una campaña en contra de las apuestas deportivas (reivindicación muy sentida por las mujeres trabajadoras por el masivo endeudamiento de los jóvenes), y principalmente, la implementación de la rebaja de la semana laboral, la denominada 5×2, que (aunque fue aprovechada para meter varias reformas laborales favorables a las patronales), es una reivindicación muy sentida entre los jóvenes trabajadores.
Si bien formalmente el desempleo y la pobreza han disminuido desde que está Lula, la mayoría es trabajo precarizado, de baja productividad y cuentapropismo. Además, la clase trabajadora está endeudada hasta la manija, las familias destinan 1/3 del salario a pagar deudas récord, el propio Lula dijo en campaña: “el pueblo está enojado porque las cosas están caras”. Sin embargo, a pesar de esta situación desfavorable luego de los 4 años de gobierno petista, la juventud y los trabajadores salieron a movilizarse viendo las perspectivas desfavorables de lo que podía venirse con el triunfo de FB, que implicaba un retroceso todavía mayor.
El triunfo de Lula ha significado un golpe duro para Trump
En el Siglo XXI, Brasil se ha posicionado definitivamente como una potencia regional. Es el PBI número 1 de la región y el 8° del mundo. Son 215 millones de personas, la mitad de Sudamérica, en 8,5 millones de km², tiene la mayor reserva de agua dulce, biodiversidad y energía limpia del planeta. Tiene una de las principales reservas de tierras raras del mundo después de China. Solo el Estado de São Paulo produce más que toda la Argentina, Chile y Uruguay juntos. Tiene el mayor parque industrial del continente, de Embraer a Petrobras, es el mayor exportador de proteína a nivel mundial, y tiene un superávit comercial de casi 70 mil millones de dólares por año. Brasil es un miembro fundador de los BRICS, y tiene un peso político real en el G20.
Todas estas características le han permitido a Brasil en los últimos años de este siglo, mantener una independencia relativa de las potencias imperialistas y Lula ha sabido como expresar esa ubicación. Por eso no es casualidad que el PT haya gobernado la mayoría de los años del siglo XXI. FB en cambio es la expresión de las presiones del imperialismo yanky por limitar esa independencia relativa de Brasil, que se ha intensificado a partir de la implementación de doctrina Donroe en la disputa por la hegemonía mundial con China. Por eso el triunfo de Lula ha significado un golpe duro a las aspiraciones de Trump, de pintar, como dijo Milei, “todo el continente de azul”.
Eso no quiere decir que Lula defienda a los trabajadores, todo lo contrario, Lula es pro imperialismo chino. Tal es así que ha permitido el ingreso de grandes inversiones de este país, como es la llegada de BYD (gigante de los autos eléctricos) que ha perjudicado notablemente a la industria automotriz brasilera, o la inversión en el puerto de Santos (el puerto más grande de Latinoamérica) y por donde sale el 25% de la soja de Brasil. Al mismo tiempo se ha convertido en el principal productor de proteína mundial siendo China el principal comprador. Esto ha provocado el avance de la frontera agrícola bajo todos los gobiernos de los últimos 25 años, deforestando cada día más la selva amazónica. Sin embargo, la burguesía de los agro-negocios es bolsonarista. Es que Bolsonaro padre, les dio porte de armas para el campo, y un discurso de defensa del “productor como héroe” contra el ambientalismo internacional. La burguesía de los agro-negocios quiere: dólar libre, retenciones cero, vender a China sin que el Estado le diga qué hacer.
Pero Lula a pesar de ser pro-chino, y de concretar el acuerdo UE-Mercosur, ha podido negociar con Trump, por ejemplo, la privatización de la mina Sierra Verde (la única mina comercial operativa de tierras raras en Brasil), mediante un paquete multimillonario diseñado para integrarla a su cadena de suministro militar a través de una empresa que responde directamente al Pentágono. Y si bien es el candidato preferido del partido demócrata yanky en Brasil, Trump tampoco (luego del resultado electoral) ha tenido problemas en decir que “me llevo bien con Lula”.
Lula llevar a Gerardo Alckmin en un nuevo mandato como vice. Un personaje recalcitrante de derecha, es como si en Argentina, hubiera acordado con Macri (o Larreta). En la campaña electoral se decía irónicamente, que de los que votan al PT “los de izquierda lo hacen por Lula y los de derecha por Alckmin”. Siendo gobernador de San Pablo ha llevado una política muy represiva, como durante las Jornadas de junio de 2013, donde policía de San Pablo reprimió con gases y balas de goma frente a la TV, al Movimiento Pase Libre (en contra de los aumentos en el transporte) o cuando quiso cerrar 94 escuelas afectando 300.000 alumnos. Por eso cuando Lula lo eligió de vice en 2022, sectores de izquierda lo criticaron: lo llamaron “el compañero de la bala”. Ahora Alckmin está impulsando un proyecto que propone reducir la edad de imputabilidad juvenil, que nada tiene que envidiarle al que se votó en Argentina hace 3 meses.
Como ha sucedido con todos los gobiernos progresistas de AL, le abren paso a la derecha (Boric en Chile, los Fernández en Argentina, Petro en Colombia, etc.) y la política del PT no es la excepción, siempre pactaron con la derecha. El discurso triunfal a favor de los jóvenes y trabajadores fue pura demagogia, ya que va a tener que gobernar con una mayor presión por parte de un parlamento mucho más derecha, y con la presión de la burguesía para que haga el ajuste ante el amplio déficit fiscal y el aumento de la deuda pública, lo que indefectiblemente, será más antiobrero que nunca. Con la espada de Damocles del impeachment sobre su cabeza, va a tener las presiones del imperialismo yanky, que quiere imponer la doctrina Monroe del Siglo XXI.
Es evidente que resultado electoral objetivamente debilita la pretensión de control hegemónico de EEUU sobre todo el sub continente. También es un cachetazo para las bravuconadas de Milei. Sin embargo, se engañan los compañeros que quieren ver en el próximo gobierno de Lula una perspectiva favorable, de la única manera que se pueden conseguir reivindicaciones a favor de la clase trabajadora y el pueblo pobre es a través de la lucha de clases organizada de manera independiente del gobierno.
Mariano López, 30/10/2026
