Hace unos meses se formó el FreSu (Frente de Sindicatos Unidos). Según las declaraciones de sus dirigentes se postulaban como una alternativa de lucha ante la pasividad de la CGT cómplice del gobierno.
Realizaron algunas movilizaciones en Córdoba, Rosario y Plaza Congreso reclamando a la CGT que convocara a un paro general contra la reforma laboral.
El 1° de mayo en el predio de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en Pilar, el FreSU realizó un plenario con la participación de más de 1.600 delegados, que pertenecen a más de 140 organizaciones de las tres centrales obreras, según dijeron los organizadores.
Junto con los principales dirigentes: Abel Furlán (UOM), Daniel Yofra (Federación de Aceiteros), Rodolfo Aguiar (ATE) Pablo Biró (Asociación de Pilotos), estuvieron los dirigentes de la CTA-A Julio Godoy, y la CTA-T Hugo Yasky.
La novedad más importante fue la presencia de Omar Maturano dirigente de La Fraternidad que es el sindicato que nuclea a los conductores de locomotoras ferroviarias. La Fraternidad es un sindicato fundamental por su capacidad de afectar el transporte.
En el plenario se aprobó un programa, titulado “Unidad, lucha y rebeldía para recuperar la patria” de diez puntos.
El programa aprobado es un típico programa del sindicalismo peronista de defensa del salario, el empleo, y la industria nacional.
Pero, el piso salarial que se anunció con bombos y platillos de $2.800.000, quedó reducido en la práctica a “aumento general de salarios para atender la situación de emergencia”, sin poner monto alguno. No podía ser de otra manera cuando los sueldos de los metalúrgicos que Furlán arregla en paritarias están alrededor de 1 millón y pico de pesos -es decir por debajo de la linea de pobreza- y nunca impulsó un plan de lucha para aumentarlos.
Por otra parte, el plenario no votó ningún plan de lucha, sino que le piden a la CGT que lo convoque. Si el programa que votaron y los plenarios que hicieron fueran algo serio, ahora deberían hacer asambleas de base en los más de 140 sindicatos que dicen que participaron para elaborar un plan de lucha concreto que salga fuerte desde la base.
Mientras que en el programa del plenario se dicen muchas cosas, la realidad va aflorando en las declaraciones de los dirigentes. Por ejemplo, en un reportaje hecho por Radio Gráfica a Daniel Yofra, al referirse al salario ya no habló del “mínimo vital y móvil” sino de que los trabajadores no pueden estar debajo de la canasta básica de pobreza que está el $1.700.000. Y si bien planteó el problema de los trabajadores que son despedidos, también se mostró preocupado por los empresarios que tienen capacidad ociosa en sus fábricas. Pero lo más significativo fue que dijo que el FreSU está para evitar que se produzca otro 2001. Es decir, seguramente harán alguna movilización más que la CGT, pero en los hechos se plantea la misma orientación de mantener la gobernabilidad hasta las nuevas elecciones en las que apoyarán a los candidatos peronistas.
A pesar de que la radicalidad de este agrupamiento sindical no ha pasado de las palabras, el gobierno le marcó la cancha.
Recientemente el Ministerio de capital Humano (Petovello) a través de la Secretaría de Trabajo aplicó una multa multimillonaria ($21.241.500.000) contra La Fraternidad por haber adherido al último paro de la CGT del 19 de febrero, desconociendo una conciliación obligatoria dictada por un conflicto particular.
Luego el mismo ministerio en cuyo marco funciona la secretaría de trabajo encabezada por Julio Cordero, que es un hombre de Paolo Rocca, le intervinieron el sindicato a Furlán. La UOM es el sindicato eje a partir del cual se articulaban el resto de los integrantes del FreSU.
En ninguno de los dos casos hubo respuesta de este nuevo agrupamiento. Asi que lo que demuestra hasta ahora es que, si ni siquiera pueden defenderse a sí mismos de los palazos que les da el gobierno, menos puede postularse como dirección para la clase trabajadora.
La intervención a la UOM ha puesto en crisis al FreSU, que está prácticamente paralizado como agrupamiento, aunque Ate y Aceiteros actúan individualmente según las circunstancias que se le plantean. Así que a la pregunta del título habría que responderle probablemente ni uno ni otro.
La CGT se despierta de la siesta
Tras un largo período de inactividad y turismo vip por la sede de la OIT en Ginebra (Suiza), luego de haber dejado pasar sin lucha la oprobiosa reforma laboral, la CGT vuelve a posar de oposición al gobierno anunciando un “plan de Lucha” que consistiría en inocuas movilizaciones parciales. Es evidente que estas movilizaciones tienen como objetivo contener en su seno la situación angustiosa por la que atraviesa gran parte de la clase trabajadora, que gana sueldos de pobreza y está expuesta a una crisis que provoca el cierre de múltiples empresas dejando un tendal de trabajadores desocupados.
De lo que se conoce hasta ahora, harían una movilización un miercoles de julio junto con los jubilados de Congreso. Y en agosto, una de sus acostumbradas marchas a San Cayetano. Junto con la CGT se han reunido las dos CTA y la UTEP ligada a la Iglesia y a Grabois.
A las movilizaciones parciales dosificadas le agregan la “posibilidad” de un paro nacional, que siempre está en estudio, para mantener la expectativa de los trabajadores.
Está muy claro que sólo pretenden hacer de válvula de escape para que el gobierno llegue a las elecciones del año próximo y al mismo tiempo recuperar cierto protagonismo dentro de un peronismo en crisis y dividido.
11/7/26
