La posición del PTS de cara al ballotage es el confusionismo del maniobrero centrista

Desde las elecciones de Chile donde la sección chilena del PTS llamo al “voto anti Kast” en el ballotage, lo cual significaba llamar a votar por Boric sin decirlo abiertamente, empezamos a acuñar el término “vergonzante”, es decir, cuando da vergüenza pronunciar la política en voz alta y sin ambages y se recurre a una artimaña discursiva.

Parece que quedaron tan satisfechos con los resultados obtenidos de esa posición vergonzante que la prueba piloto chilena comenzó a expandirse a otros países. Ahora es el turno del ballotage de Argentina.

Por el uso creciente de esta fórmula es que vale la pena analizarla en mayor profundidad. Cuando decimos que les da vergüenza decir su política sin ambigüedades no nos referimos tanto al sentimiento en sí mismo sino a su contenido político, si alguno de sus dirigentes siente o no vergüenza de llamar a votar por Boric, o en este caso por Massa, no es algo que interese ni que importe mucho, aunque sería un síntoma del grado de degeneración ideológica, pero lo importante es que como partido se ven obligados a esconder, a camuflar su posición, de manera que sea confusa, y por lo tanto que permita distintas lecturas y que sirva a distintos fines, y es eso lo que hace parecer que les da vergüenza decir abiertamente lo que claramente insinúan.

Por un lado, busca ganar la simpatía de aquellos que reducen su participación política al voto y que creyendo evidente que Massa es un mal menor hay que votarlo, como simple operación aritmética. Es decir, una política que se adapta al estado de conciencia de aquellos trabajadores que creen que pueden evitar un curso reaccionario mediante el voto, pasando por alto el hecho de que su “mal menor” es quien ya preside realmente hace un año comandando el fuerte ajuste en curso y que para ello no hizo falta que nadie lo vote porque ni siquiera fue candidato. Pero, por otro lado, el planteamiento es lo suficientemente cuidadoso en la elección de las palabras como para hacerle creer a su propia militancia que pueda ser critica, que no es un llamado a votar por Massa, sino que en esencia es un llamado al voto nulo.

No se acaba allí el provecho de esta fórmula, también es un paraguas según quien gane, si es Milei dirán que siempre han estado en primera línea contra la ultra derecha, si es Massa dirán que nunca le dieron apoyo político ni electoral ¿la prueba? ¡Su propia afirmación!

Veamos un ejemplo del artículo “Posición del PTS frente a la situación política nacional y el ballotage”

“De cara a ese ballotage, seguramente millones volverán a utilizar su voto para evitar un eventual triunfo del ultra reaccionario Milei. Comprendemos esta actitud, pero no la compartimos, ya que sería contribuir a fortalecer una opción contraria a los intereses de los trabajadores y de continuidad con el sometimiento al FMI. Desde ya que llamamos a no votar por Milei, sin embargo, desde la izquierda no podemos darle ningún tipo de apoyo político ni electoral a Massa.” (negritas en el original)

¿Qué otra interpretación puede tener este párrafo que no sea el voto nulo? Eso es lo que el mismo PTS le dirá a sus bases críticas y a otros partidos que afirmen que su posición es un apoyo velado a Massa. Pero entonces ¿Por qué no decirlo abiertamente? ¿Por qué no decir “Llamamos a no votar por Milei y llamamos a no votar por Massa” (única forma de que no haya un apoyo político y electoral como afirman) que en su expresión más simple es llamar al voto nulo?, ¿Por qué no ser claros con los trabajadores?

Porque si no son confusos no pueden dar lugar a distintas interpretaciones, y apuntar a diversos fines.

Es por eso que, en definitiva, su posición vergonzante es una típica maniobra de partido centrista, que se ve obligado a recurrir a maniobras discursivas para hacer ver como coherentes con los principios marxistas el apoyo de hecho a un partido burgués. Y de esa forma contentar a todos. Buscar la simpatía de la pequeña burguesía progre y capas atrasadas del proletariado, tranquilizar a su militancia critica.

A simple vista parece un actuar muy conveniente, el problema es que no se puede salir impune de esta maniobra. En primer lugar, porque para aplicarla deben hacer una falsa caracterización de los partidos. En el artículo mencionado se cuidan mucho de no incluir a Massa en la derecha ¿Qué sería entonces? En vez de caracterizarlo se limitan a decir que asume “posiciones derechistas en varios temas”, y eso a pesar de que afirman que su proyecto es “reaccionario, extractivista y proimperailista”, insuficiente sin embargo para que el PTS afirme que es parte de la derecha. Por otro lado, a Milei y su partido lo definen como algo muy cercano al fascismo, cuando más allá de las particularidades psicológicas de los personajes no hay partido fascista sin un movimiento fascista anclado en grupos de choque que lo sustenten, todo lo cual está ausente en el partido de Milei.

También expanden la política del mal menor a la burocracia, en el mismo artículo señalan que Milei pacto con “lo más podrido de la burocracia” en referencia a Luis Barrionuevo, un lavado de cara indirecto al resto de la burocracia sindical (que es la enorme mayoría) aliada al kirchnerismo, dispuesta y preparada para seguir conteniendo a las bases ante el brutal ajuste.

Peor aún, se alimenta la falsa idea de que el voto sería suficiente para frenar un avance fascista si es que realmente existiera, cuando la historia enseña que solo la energía combativa de las masas y la organización de su vanguardia en partido revolucionario es capaz de ponerle freno.

Vale agregar que un partido que se propone dirigir a las masas a la revolución está perdido si ni siquiera se atreve a decir su política sin evasivas, porque en vez de dirigir con un norte claro siembra la confusión entre los trabajadores.

Entonces, que esta maniobra de la táctica vergonzante implique no coadyuvar a que los trabajadores den un paso en su comprensión de la trampa electoral, en la caracterización de los partidos burgueses, en las limitaciones insalvables del voto y en la necesidad de la auto organización en oposición a la democracia burguesa, sino incluso dificultares ese proceso, es, para el centrista, “el mal menor”.

He ahí la esencia de la posición vergonzante del PTS.

Joaco Cuevas 14/11/23

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