Proyecto del “Aporte Solidario”

Después de la represión en Guernica, el Kirchnerismo intenta reubicarse con su base social 

Al mismo tiempo que se discute en el Congreso el presupuesto para el año 2021, se debatirá el proyecto de “Aporte Solidario” que impulsa el gobierno de los Fernández. Mientras en el presupuesto se consagra un ajuste para beneficiar a los capitalistas y como prenda para el acuerdo con el FMI, la propaganda kirchnerista exalta el proyecto de “aporte solidario”, para tapar el ajuste que votan en el presupuesto.

Cuando Alberto Fernández habla para la TV asegura que se trata de un aporte por “única vez”. Explícitamente dice que no será un impuesto, porque si lo fuera atentaría contra la riqueza. Remarca que afectará a una escasa cantidad de millonarios (afecta a personas y no empresas) que posean una riqueza declarada superior a 200 millones de pesos, los que tendrán que poner una escasa cantidad de pesos (2 %) cada uno, con lo que se espera recaudar aproximadamente 300.000 millones de pesos. Casi pidiéndoles perdón a los burgueses, AF les dice: “no es nada enloquecido lo que se está planteando”. (*)

Pero el Kirchnerismo ha salido a la ofensiva con este proyecto, al que lo vende “para la tribuna” como si fuera gran cosa, pero que en realidad no son más que migajas que pagarían los 9.000 capitalistas con mayor fortuna del país, y de lo cual zafarían varios de los más grandes, porque no tienen domicilio en Argentina.

Está claro que el proyecto es parte de la “sarasa” de los Fernández. Es un “aporte” que no sólo que va a ser implementado por única vez, sino que encima un porcentaje de lo que se recaudaría volvería a manos de los mismos burgueses. Estimativamente la propuesta del gobierno consiste en que de lo que se recaude, un 20 % vaya a asistencia sanitaria, un 20 % a becas progresar, un 15 % en obras para barrios populares, pero un 20 % va para subsidios a las patronales PyMES y el porcentaje mayor, un 25 % del subsidio, iría a empresas de exploración de por fracking del shale-gas o sea a Vaca Muerta. Es decir, que un 45%, casi la mitad de lo que se recaude, va a otros capitalistas. 

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El gobierno después del desalojo y la represión que hizo en Guernica, pretende recuperar algo del terreno perdido con su base “progre” y ese es el principal objetivo de este proyecto, por eso no es casualidad que hayan salido con una campaña macartista a criticar a los diputados del FITU que dijeron (correctamente) que iban a abstenerse de votarlo. 

El cinismo de los Fernández y de todos sus acólitos, incluido sectores de la misma burocracia sindical, no tiene límites. Quieren pintarse de progresistas con este “impuesto” de “morondanga”, cuando en el presupuesto que se pone a votación en la misma sesión se proponen implementar un ajuste demoledor que nada tiene que envidiarle al Macrismo o al Menemismo. No sólo que van a eliminar el IFE ($ 10.000 que llegaba –tarde y mal- a 9 millones de pobres) y encima a partir de enero van a liberar todas las tarifas de luz, gas y agua, sino que además incluye un nuevo ajuste a los pobres jubilados (quienes son los peores castigados por los contagios en la Pandemia). Pero como si fuera poco Guzmán, como buen “soldadito” del FMI que es, anuncia que va a bajar el déficit fiscal, de 4,5% a 3,8%, lo cual va a significar un recorte en el “gasto” social que claramente va a afectar a la salud y educación el año que viene. 

El ataque macartista del Kirchnerismo a los diputados del FITU es realmente despreciable y lo repudiamos. Pero también decimos que el problema de la pobreza estructural no se puede solucionar con un simple impuesto a la riqueza, o con medidas parciales. 

Tanto para resolver la falta de viviendas dignas, como de hospitales y escuelas, hay que implementar un plan general de obras públicas que, junto con el reparto de las horas de trabajo sin pérdida salarial, ocupe toda la mano de obra disponible en condiciones de trabajar. Pero para ello ya no bastaría con cobrarle impuestos a los grandes burgueses. Ese plan para cubrir necesidades elementales y la garantía de un sueldo que como mínimo cubra la canasta familiar (que está arriba de los $70 mil) sólo se puede hacer efectivo expropiando a la gran burguesía agropecuaria, a los terratenientes, a los exportadores sojeros, los bancos, la gran industria y el capital imperialista, dejando de pagar la deuda al FMI y los grandes fondos financieros. Pero para eso hace falta que los trabajadores conquistemos nuestro propio gobierno, un gobierno de los trabajadores, e instauremos un Estado Obrero, que abra paso al socialismo. 

(*) Entrevista en Verdad/Consecuencia – TN – 4/5/2020

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