El gobierno a la deriva

El gobierno de Milei tiene unas características particulares, determinadas por su relación con EE-UU, y como una pieza en el tablero de la política de Trump. Dentro de ese engranaje su peso propio equivale al de un 4 de copas para el truco, pero aumenta considerablemente por lo que representa Argentina en la geopolítica latinoamericana.
En ese carácter viajó en julio a Brasil para apoyar a Bolsonaro Jr contra Lula. De la misma manera viajó en octubre a España para insultar a Pedro Sánchez e incidir en la campaña electoral para las elecciones adelantadas para el 29 /11. Pero en España su presencia ya fue colocada en un segundo plano, al punto de no ser recibido personalmente por los dirigentes de la derecha a los que fue a apoyar. Es que el campeón del crecimiento económico con plata y sin plata lleva dos trimestres (el segundo y el tercero) consecutivos de caída del PBI, lo que ya técnicamente se considera recesión. En el segundo semestre la caída fue de 0,6%, pero en el tercer trimestre dio un salto negativo de 2,66% (según estima la Universidad de San Andrés).
Independientemente de las estadísticas y los conocimientos técnicos, cualquier trabajador puede ver que aumentó gravemente la cantidad de empresas cerradas con la consecuencia de miles de despidos.
Como de costumbre la CGT no mueve ni un dedo. Los sindicatos y los ministerios de trabajo usan el cuento de la conciliación obligatoria para que durante esos días de angustiante espera vayan asumiendo la idea del despido. Ante la situación de desamparo la mayoría de los trabajadores se resigna. Pero las condiciones para sobrevivir fuera de la fábrica cada vez son más duras. Los índices de caída del consumo muestran que la situación está al límite de la tolerancia.
El miedo de la burguesía a la posibilidad de un estallido ante “el clima social”, y los intereses económicos de los empresarios ahogados por el “plan económico” ha llevado a varios economistas y políticos a reclamar un cambio. Ese cambio implicaría aflojar el control sobre el dólar -es decir, permitir que suba- para mejorar la competitividad y las ganancias de las empresas, aunque esto signifique la suba de algunos puntos en la inflación.  Dentro del gobierno también se ha discutido. Bullrich que se postula para las próximas elecciones como “un mileísmo sin Milei”, ha dicho que los beneficios del plan económico deben llegar a la gente. Es que ese sector razona que, así como van las cosas o no llegan a las elecciones o las pierden en segunda vuelta. Milei en cambio no quiere bajar la bandera del relativo control inflacionario.
Mientras tanto todo sigue en piloto automático, Milei viajando, Caputo buscando los dólares para pagar la deuda y los trabajadores viviendo una vida miserable.

Por suerte para el gobierno y la clase capitalista, en noviembre vendrá el Papa tal como estaba previsto. Como siempre hace la iglesia, el Papa se pondrá del lado de los pobres, le tirará la oreja al gobierno por la situación de los discapacitados, los jubilados y los “vulnerables”. Pero después llamará al pueblo a tener resignación en esta vida para conseguir la salvación eterna.
Tal vez los sermones del Papa alcancen para evitar cualquier sobresalto hacia fin de año, cuando se hace todavía más intolerable la pobreza, el hambre y la desigualdad.

Menos los trabajadores que estamos pensando cómo llegar a fin de mes, el gobierno, el peronismo están pensando en las elecciones. En el partido de gobierno se abrió una grieta entre Milei y Bullrich que habrá que ver que dinámica tiene. En el peronismo ya es sabida la división entre los Kirchner y Kicillof, mientras que de atrás viene corriendo Massa.

Para dificultarle la unidad al peronismo, el gobierno trata de anular o suspender las PASO buscando para eso acuerdos con los gobernadores para que aporten sus votos en el Congreso.

El PTS en sus discursos dice que es muy pronto para empezar la campaña electoral, pero con eso se refiere a las negociaciones de las candidaturas con los otros partidos del FITu, porque su actividad de propaganda, haciendo actos en distintas ciudades, encabezados por sus candidatos y en particular con Myriam Bregman, son actos de campaña electoral y la formación de comités no tiene nada que ver con los comités de acción que proponía Trotsky en la Francia de 1936 para impulsar la lucha de clases, sino para el fortalecimiento de su propia organización partidaria.

Milei quedó bastante machucado por la derrota de Bolsonaro y habrá que ver que pasa después de las elecciones de medio término en EE-UU donde todo indica que Trump perdería por lo menos la cámara de representantes (diputados), quedando políticamente debilitado. Esta situación, si bien puede afectar a Milei, no necesariamente va a beneficiar a los trabajadores. Mientras sigamos esperando alguna mejora que venga de arriba a través del proceso electoral, esto será solo un recambio de personajes que manejará la burguesía y el imperialismo según sus intereses y no los nuestros.
31/10/26

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