Situación nacional: Estabilidad macroeconómica y miseria creciente

Mientras va tomando temperatura el mundial de fútbol y provocando sensaciones encontradas, la situación política en Argentina se consume, tanto en el gobierno como en la oposición, en internas y escándalos de corrupción. La frágil estabilidad “macroeconómica” flota sobre la miseria creciente de las masas trabajadoras y el gobierno se muestra decidido a superar cualquier limite en su vocación de entreguismo y “alineamiento” sobreactuado con el imperialismo yanqui y el Estado genocida de Israel.

Milei se sacude el lastre de Adorni

La renuncia de Adorni pone «fin» a una crisis que se extendió bastante sin que el gobierno pudiera resolverla como quería, manteniendo al “deslomado” en su puesto.

Nuevamente se puso de manifiesto una crisis interna que tiene a Karina Milei de un lado y a Santiago Caputo del otro, con Milei tratando de mantener un difícil equilibrio.

No está claro el motivo de las diferencias, si solo se trata de una lucha por el reparto de los negocios entre ambas alas de la cúpula del poder o a la relación de estos con sectores económicos diferentes. Los negocios de Karina-Adorni-Menem aparecen más relacionados a hechos de corrupción que se derivan de negocios con el Estado. Por otro lado, cabe recordar que la empresa belga Jan de Nul recientemente ganadora de la concesión del dragado y peaje de la hidrovía del Paraná, tiene como socio a un grupo empresario -el de los hermanos Neus- vinculado a Santiago Caputo.
Puede haber también una relación con distintos factores de poder internacional que, aun siendo socios, tengan diferencias puntuales.
Una hipótesis es que Santiago Caputo estaría más estrechamente vinculado al gobierno norteamericano y a sus servicios de inteligencia. Por ejemplo, según el portal La politica on line (LPO) del 14/5, “El gobierno de Estados Unidos convocó a Santiago Caputo para supervisar la marcha de la gestión de Javier Milei frente a una creciente preocupación por las chances del presidente de lograr la reelección en 2027, en medio del impacto devastador del escándalo Adorni.

El asesor presidencial viajó de urgencia a Washington convocado por el Departamento de Estado que conduce Marco Rubio. El llamado obligó a Caputo a suspender su participación en la reunión de mesa política del martes pasado, lo que había generado algunas especulaciones.
Fuentes al tanto de los pormenores del viaje contaron a LPO que Caputo mantuvo reuniones en el Departamento de Estado, la Casa Blanca y el Capitolio donde dialogó con congresistas. 

La invitación sugiere que Caputo es el hombre más cercano a la administración Trump en el gobierno de Milei, lo que entre otras cosas explica que Karina Milei no lo pueda echar. Una muestra de esto había sido la foto del jefe de la Side en la CIA cuando su salida parecía inminente y hasta se hablaba de Lule Menem como reemplazo.”

En cambio, aunque no pierden oportunidad de besar la mano de Trump, Milei y su hermana reportarían más directamente al sionismo. Por lo que, si bien tienen una estrategia común, a la hora del reparto disputan por los negocios e influencia en el poder del Estado.
Si esta crisis superestructural no llegó a tener mayores consecuencias en el régimen político se debe a que si bien recibió la presión social de la opinión pública reflejada en las encuestas desfavorables para el gobierno, la lucha de clases está pasando por un momento de depresión profunda.

Pero, las internas a cielo abierto no son patrimonio exclusivo del gobierno. El peronismo parece más que nunca “una bolsa de gatos” y no hay señales de “se estén reproduciendo”. Las supuestas discusiones programáticas son solo el envoltorio discursivo para una disputa de poder entre Cristina y Kicillof. En lo que están de acuerdo todos los sectores del peronismo es en que Milei haga el “trabajo sucio” dejando que avance con su ofensiva sobre la clase trabajadora. Según Álvarez Agis, el ex viceministro de economía de Kicillof durante el último gobierno de CFK, el gobernador de Buenos Aires ajusta más que Milei. Y está muy claro que tampoco hizo nada por reabrir la fuente de laburo para los trabajadores de Fate.

La estabilidad cambiaria y el invierno de la “economía real”

La situación económica de Argentina es como un buque que sufrió el impacto de un torpedo y a duras penas flota con varios compartimentos llenos de agua. Desde el punto de vista «macroeconómico» el gobierno viene pudiendo a duras penas conseguir los préstamos que necesita para pagar los vencimientos de deuda de este año. Hace pocos día el ministro de Economía Caputo confirmó que para el vencimiento de esta semana (9 de julio) de 4.200 millones de dólares llegarán justo a tiempo los créditos con instituciones financieras internacionales. Además, anunció el programa financiero para lo que resta del 2026 y 2027.

Pudieron también acumular unos 10 mil millones de dólares, gracias a las exportaciones de la producción agropecuaria y petrolera. La baja del riesgo país les permite emitir bonos de deuda en el mercado financiero a tasas no tan altas (Caputo espera colocar al 6%). Es decir, el gobierno está cumpliendo con los acreedores financieros. Es en gran medida su gobierno. No en vano el JP Morgan hizo su reunión anual del año pasado en el Teatro Colón de Buenos Aires.

Otros sectores económicos dominados por la gran burguesía y el imperialismo, el campo, la energía y la minería están funcionando y son los que estadísticamente producen el «crecimiento» del PBI.
Como contraparte, la industria en general, pero sobre todo la vinculada al mercado interno, que durante un par de meses (abril y mayo) pareció recuperarse un poco, volvió a caer en junio (-1,5%), provocando más despidos y cierres de empresas.

La clase trabajadora no encuentra perspectivas para resistir la ofensiva capitalista

La inflación «bajó», es decir subió menos por dos meses consecutivos, y probablemente haya sido uno de los factores que hizo que las encuestas registraran una recuperación de 3 puntos en la imagen del gobierno, tras varios meses de caída en picada.

De todas maneras, la situación social de miseria es grave. Los salarios que vienen cayendo contra la inflación desde hace años están ahora en su límite más bajo de las ultimas décadas en el mismo nivel o inferior al 2001. Los despedidos engrosan las filas de los desocupados. Las changas escasean porque la crisis también golpea fuerte a la clase media. El Uber se satura de choferes aspirantes a ingresar. Todo esto se refleja en la caída del consumo que denuncian los propios comerciantes y en el aumento de la morosidad de las tarjetas de crédito. Pero toda esta situación que sufrimos los trabajadores está cruzada por la impotencia y la falta de perspectiva política.

Cola para una copa de leche en Rosario

La CGT-CTA continúa haciendo la plancha y dejando que pase la política hambreadora y entreguista del gobierno.
Para disimular un poco su conspiración contra los trabajadores anuncia un plan de lucha “a la francesa”, que consistirá en hacer movilizaciones intrascendentes mientras buscan afanosamente negociar con el gobierno algunos aspectos de la implementación de la reforma laboral que afectan al aparato burocrático. Por otro lado, la designación de Santilli como jefe de gabinete es bien recibida por muchos burócratas sindicales ya que tienen aceitada relacion con “el colorado”. Pero la razón por la cual la CGT y el resto de las direcciones del movimiento obrero pueden maniobrar con sus agachadas es porque la clase trabajadora no ejerce aun una presión abierta para luchar. El descontento ante la creciente miseria salarial y los despidos-suspensiones es evidente. Sin embargo, no se traduce en acciones independientes que destaquen una vanguardia clasista o un activismo combativo. Prima por el momento la pasividad expectante en el marco del temor a perder el trabajo.

Argentina con bandera de remate

El gobierno ataca directamente a la clase trabajadora. A los privados con la reforma laboral para aumentar las ganancias patronales, aumentando la flexibilidad laboral, bajando los salarios contra la inflación, e poniendo trabas a la organización y al derecho de huelga.
Los despidos estatales son para bajar el gasto público, para pagar la deuda y para bajar los impuestos a los empresarios.
Pero además de este carácter marcadamente antiobrero, el gobierno de Milei sigue y profundiza las “relaciones carnales” que cultivó Carlos Menem con el imperialismo.
Al RIGI ya aprobado en el Congreso le suma ahora el “super” RIGI que establece más ventajas todavía para las grandes inversiones extranjeras, una reducción histórica de la carga impositiva (con una alícuota de Ganancias del 15% contra el 25% que paga el RIGI común y al 35% del régimen general), contribuciones patronales reducidas al 10%, con una amortización acelerada del capital permitiendo deducir el 60% de la inversión durante el primer año y el 40% restante en los dos años siguientes, eximición del pago de aranceles a la importación y exportación, estabilidad jurídica por 30 años, imponiendo un pago de regalías del 3%, permitiendo que puedan enviar al exterior las ganancias, es decir, estableciendo condiciones de un verdadero saqueo.
Por otra parte, el gobierno enviará al Congreso la ley de tierras, con la que se pretende eliminar las restricciones actuales (ya reducidas en su momento por CFK) a la compra de tierras por extranjeros, incluyendo de manera insólita las tierras fronterizas. Una ley a la medida de Peter Thiel.

En otro acto de gravedad estratégica para cualquier país que quiera mantener un grado de independencia, amputando la posibilidad de una desarrollo tecnológico, Milei ataca las universidades, despide a los trabajadores del INTI, el Conicet y de la CNEA a la par que concede la construcción de un reactor nuclear de diseño argentino a una empresa yanki que entra en el marco del nuevo super RIGI.
La apertura indiscriminada de importaciones que puso en crisis y obligó al cierre de una cantidad importante de industrias con la consecuente ola de despidos y el desfinanciamiento del sector científico-tecnológico implica la postración de cualquier perspectiva de desarrollo independiente y un agravamiento de la semicolonización del país.
El farsante Milei quiere tapar la entrega del país en pedazos a la dominación imperialista, cantando efusivamente la marcha de San Lorenzo con un granadero el 9 de julio.

La izquierda está inmersa en su «burbuja» electoral 

Desde que aparecieron los altos índices de popularidad de Myriam Bregman, los partidos del FITu se han enroscado en abstractas discusiones alrededor de lo creen que podría ser su oportunidad histórica. Erran el análisis y el camino. Si la simpatía por Bregman es solo electoral, para lo único que servirá es para que haya algunos diputados de izquierda más en el Congreso. Pero mientras la izquierda acumule votos, pero no organice sectores de vanguardia vinculados estructuralmente a la clase trabajadora no podrá cumplir ningún papel importante en la lucha de clases. La izquierda por ahora sigue siendo una fuerza marginal en la clase trabajadora. Solo partidos adaptados al régimen burgués pueden esperar una “oportunidad histórica” que venga por el camino electoral. La realidad indica que por ahora solo pueden llegar a ser una colectora de izquierda del peronismo para el ballotage. Un verdadero partido revolucionario de la clase obrera debe saber que sin un ascenso importante de las luchas y en consecuencia un avance cualitativo en la conciencia de clase, no puede haber ningún cambio favorable a los trabajadores.  

¿Qué podemos hacer nosotros?

Explicar pacientemente que no hay «salida» dentro del capitalismo. Basta con hacer un repaso serio de los últimos 50 años de decadencia y retroceso en las condiciones de vida del pueblo trabajador. No es un problema de un gobierno u otro. Es la crisis del sistema capitalista que, tras una pausa de los 20 años posteriores a la postguerra, a partir de la década de los 70 retomó su senda de decadencia estructural. 

Tampoco habrá soluciones mágicas en las próximas elecciones para las que todavía falta más de un año. Si las cosas siguen como hasta ahora lo más probable es que gane Milei o un “mileismo” sin Milei o el peronismo que se acomoda cada vez más a la derecha. Es decir, más de lo mismo.
Lo que nos queda en este momento en el que todo viene para atrás es organizarnos en cada lugar de laburo para resistir la ofensiva de las patronales y los gobiernos, apoyar las luchas que surjan, tratar de que se coordinen para tener más fuerza.
La organización empieza con los activistas y compañeros más conscientes. Pero como cualquier compañero puede comprobar, la lucha exclusivamente sindical no alcanza para impedir que las patronales y el gobierno nos hundan en la miseria. La tarea más importante que tienen planteada los trabajadores y jóvenes más conscientes es construir un partido revolucionario para luchar por un gobierno de los trabajadores y el socialismo. Ese partido no saldrá del FITu como está ahora embarcado en la ilusión electoral y adaptado dentro de los marcos del régimen burgués. Por eso te proponemos que te sumes a construirlo militando con La Causa Obrera.

11/7/26

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