Bolivia: Tras 12 días de bloqueos se instaura un cuarto intermedio

Hoy, 3 de febrero, tras 12 días se levantaron los bloqueos en Bolivia. Los mismos fueron organizados por sectores afines a Evo Morales en demanda a una ley corta para las elecciones judiciales. La renovación de magistrados debía realizarse a fines del año pasado. El proceso quedó suspendido por la falta de consenso en la preselección de candidatos, algo que debe definir una mayoría especial (dos tercios) en la Asamblea (órgano legislativo), tras lo cual el Tribunal Constitucional (TC) prorrogó el mandato de los jueces actuales. En Bolivia los jueces se eligen por sufragio universal entre la mencionada preselección legislativa.

Los bloqueos pueden reanudarse porque se trata de un cuarto intermedio. Ponciano Santos, dirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), del ala evista, anunció la determinación “en todo el país a partir de hoy se levanta el bloqueo en cuarto intermedio; y nos ponemos en vigilia en la ciudad de La Paz desde el lunes hasta que se promulgue”, además advirtió que “si por alguna razón no llegan a promulgar, nosotros vamos a volver a las carreteras”.

La decisión se tomó luego de que en horas de la tarde del viernes la comisión bicameral de la Asamblea legislativa alcanzara un acuerdo para retomar el tratamiento del proyecto de ley de convocatoria a elecciones judiciales a partir del lunes.

Los puntos de bloqueos fueron 24 en total, 19 de ellos en Cochabamba; esto era de esperar porque en este departamento se encuentra la zona cocalera del Chapare, baluarte histórico del Evismo. Pero los otros 5 puntos se mantuvieron con vigor en lugares estratégicos para cortar las principales arterias del resto del país, totalizando alrededor de 4200 manifestantes.

Los bloqueos dejaron un saldo de 34 policías heridos en 4 enfrentamientos (no hay datos en cuanto a los bloqueadores), y según la ministra de la Presidencia, María Nela Prada, el daño económico asciende a 832 millones de dólares; además denunció el secuestro de más de 3 millones de bs presuntamente para financiar a los movilizados.

Los bloqueos ocasionaron un fuerte incremento de precio en productos de primera necesidad (en el orden del 25%), como son aceite, huevos, harina, pollo y carne vacuna, así como abastecimiento irregular de combustible, entre otros.

El motivo verdadero de la medida de fuerza es que el Tribunal Constitucional (TC) dictó una sentencia a fines de diciembre anulando la reelección indefinida, estableciendo que “la reelección indefinida no es un derecho humano” y que el derecho a ser reelecto se aplica “una única vez”. Este fallo impide a Evo Morales presentarse como candidato a presidente en las próximas elecciones de 2025. La intención de los evistas es entonces posicionar a un nuevo TC que anule ese fallo.

Este conflicto se enmarca en la pugna interna entre corrientes del MAS que responden a distintos sectores empresariales nacionales que se disputan las fuentes de negocios asociados a la administración del Estado, fundamentalmente obras públicas (carreteras, hospitales, escuelas, las famosas “canchitas”) y los contratos con las transnacionales mineras o petroleras. No es casual que Morales haya apuntado sus denuncias contra el gobierno en la administración de la ACB (carreteras) y en los contratos del Litio. Su supuesta indignación contra la corrupción es la disimulada bronca de que a sus allegados le han sido arrebatados esos negociados. Hay que rechazar la opinión simplista de que Evo es un embriagado del poder. Su afán de ser presidente es la expresión de los intereses de un importante sector empresarial vinculado fundamentalmente al narcotráfico, pero que durante el mandato de Evo ha incursionado en otros rubros.

Esta pugna masista se expresa en toda su dimensión por la debilidad que demuestra la derecha tradicional cuyos máximos referentes son personajes desgastados de la política boliviana (Tuto Quiroga, Doria Medina, Carlos Mesa, Manfred Reyes Villa) y no logran una unidad porque responden a su vez a diferentes burguesías regionalistas. Si bien reconquistaron algunos bastiones importantes como alcaldías y gobernaciones, su incapacidad de crear una fuerza política nacional ya resulta endémica. Es por eso que las elecciones del 2025 parece ser cosa a resolverse entre masistas.

Arce Catacora fue elegido por el sector evista como candidato el 2020 para evitar la candidatura del elegido de las bases, Choquehuanca, un político con mayor vuelo propio, con una estructura sólida en la zona rural altiplánica, relegándolo a vicepresidente. Catacora, ministro de economía durante los gobiernos de Morales, parecía más “manejable”. Sus “virtudes” es que era uno de los hombres de más confianza del imperialismo y que su falta de arraigo en una estructura partidaria propia le daba menos independencia. Sin embargo, siendo un hombre conocedor del aparato del Estado, no tardó en encontrar en éste su fuerza, a la vez que se alió al sector de Choquehuanca para juntos hacer contrapeso al Evismo.

Catacora tiene apuró por definir las candidaturas debido a que quiere aprovechar que su mandato aún goza de una imagen relativamente positiva. Esto no es por mejoras materiales a la población, que no las hubo, sino por la estabilidad macroeconómica. En otro artículo explicamos que lo ha conseguido a costa de una deuda pública histórica, no sólo externa sino también interna con créditos del fondo de pensiones de los trabajadores  (https://comitedeenlaceinternacional-ior.com/index.php/2023/07/22/bolivia-las-rencillas-politicas-no-tapan-el-bosque/). Esto es una bomba de tiempo que se va a hacer estallar en la cara de los trabajadores, pero que el gobierno calcula que podrá retrasar su detonación hasta después de las elecciones. Pero hay otra bomba que ya está a punto de explotar, es que el asalto al ahorro de los obreros no ha sido suficiente para impedir la falta de divisas (moneda del comercio internacional – dólar). Esto ya ha creado un dólar paralelo que supera en un 20% al real (tendencia que va en rápido aumento) y que en los hechos es el único que se consigue. En un mediano plazo también se prepara un gasolinazo pues la principal causa de la falta de divisas es el déficit energético (se gasta más en importación de combustible de lo que entra por exportación de gas) que es mayor a los mil millones de dólares. Ha medida que estos asuntos se manifiesten más crudamente la imagen del presidente caerá en picada, apuntalando, (ante la falta de una alternativa política de los trabajadores), tanto a Evo como a referentes de la derecha tradicional.

Como los órganos judicial y electoral deciden sobre el tema de las candidaturas, la pugna masista se concentra actualmente en ellos. El fallo de 2017 del TC que dictaminó que Morales podía presentarse nuevamente porque era su “derecho humano” fue un hachazo contra el mito de la independencia de poderes. El tribunal constitucional actual no sirve a Evo sino al presidente Arce Catacora, y por eso los evistas quieren elecciones, confían un poder posicionar magistrados afines que revisen el fallo y permitan la candidatura de Evo. La resistencia del gobierno a satisfacer la demanda, (prometió el tratamiento de una ley recién pasados 12 días de bloqueo), y la falta de consenso del legislativo hace pensar que los Evistas no erran en su cálculo.

En todo caso es apenas un episodio de la lucha interna del MAS. Si los evistas no logran la candidatura de Morales, entonces lo más probable es que elijan en Congreso a Andrónico Rodríguez (actual presidente del Senado) como candidato a presidente. El Congreso de mediados de 2023 que eligió a Evo Morales fue anulado por el Tribunal Superior Electoral (TSE) argumentando que el partido incumplió con los requisitos establecidos en su estatuto. Es posible que el TSE también anule una potencial candidatura de Andrónico para que se pueda presentar Catacora con la sigla del MAS. Esto significa que no solo el TC responde al presidente Arce Catacora, sino también el “cuarto poder” el TSE. Para los evistas es por lo tanto imperativo colocar sus jueces tanto en el TC como en el TSE.

Por otro lado, aun cuando el legislativo llegue a un consenso en la preselección y la ley, luego habrá una campaña feroz para las elecciones judiciales lo que significara millones de dólares del Estado que se tiraran en la campaña en beneficio de uno de estos sectores empresariales. Además, todo esto augura toda una nueva escalada de conflictos para este año y el siguiente.

Hay que hablar un poco de éste TSE porque es una novedad que no se encuentra en muchos países. Durante las primeras gestiones de Morales, donde las frases siempre superaron con holgura a las mejoras materiales de la población, se hizo creer que cambiando los nombres se cambiaban las cosas. De esta manera al Estado se lo llamo “plurinacional”, reconociendo de palabra que en él viven decenas de naciones, pero ocultando que siguen oprimidas por los intereses de la burguesía nacional y extranjera (mineras transnacionales y cooperativa auríferas, petroleras, sojeros, ganaderos, madereros, cocaleros ricos, destrozan día a día el ecosistema de las naciones originarias). En esa misma línea de adornar con bellas palabras, de los tres poderes clásicos de las repúblicas democráticas se pasó a cuatro, incorporando el órgano electoral (TSE). Con ello se pretendía que el Estado “plurinacional” tenía un régimen más democrático que las demás republicas. La ecuación es simple, como los ideólogos de la burguesía se esfuerzan en todo el mundo por inculcar el mito de la “independencia de poderes”, los masistas llegaron a la conclusión de que tal mito podía ser reforzado si se agregaba un poder ¡Hay que ver como se estimula el ingenio cuando se trata de engañar al pueblo!

Cuando en un Estado burgués los poderes aparentan ser independientes, como ahora que el TC y el TSE parecen tener vida propia y arbitrar en la lucha masista; en realidad es la expresión de que las variantes políticas de la burguesía están parejas, y esa pugna se expresa en los poderes. Sin embargo, cuando se trata de proteger los intereses de la burguesía, todos estos poderes, sean 3, 4 ó quinientos, responden al unísono como una orquesta bien afinada contra los trabajadores. Hoy, que la pugna masista se está expresando en los poderes judicial, legislativo y electoral, solo va a resolver si Evo Morales puede ser o no uno de los aspirantes a gestionar los intereses de la burguesía y el imperialismo. No cambiara el hecho de que el 2025 tendremos que ir a las urnas a elegir a uno entre varios representantes de esos intereses.

Los trabajadores necesitamos construir un partido revolucionario cuyo objetivo sea acabar con esta falsa democracia e instaurar un gobierno de trabajadores, organizados en órganos de poder propios donde se practique una verdadera democracia con participación activa y permanente y revocación inmediata de representantes. Democracia que para ser realidad deberá expropiar por la fuerza la fuente de poder de los empresarios, sus tierras, minas, fabricas, en beneficio del pueblo y como condición necesaria para el anhelado desarrollo industrial que ha sido históricamente imposibilitado bajo el dominio imperialista.

Joaco Cuevas, 13/2/24

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