Ante la quema de pastizales en las Islas del Paraná: Expropiación y Declaración de Parque Nacional

El 12 de junio funcionarios de la Nación y de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos firmaron un acta que prohibía las quemas en las islas. Sin embargo, como si nada importara al día siguiente se reportaba el inicio de más de cuarenta focos de incendios. Cientos de fotos en redes sociales circularon, capturando y mostrando lo que estaba ocurriendo. En lo que va del año, se registraron más de 8000 focos en el Delta del Paraná, alcanzando así un número récord en la última década, se estima que se ha quemado por lo menos una superficie que equivale más o menos a tres veces la superficie de Rosario. Se trata no solo de un desastre natural de grandes proporciones que generará consecuencias para el clima de la región, sino que las quemas vuelven el aire irrespirable, en el medio de una Pandemia con un virus respiratorio, cuestión que además, agrega una mayor tensión a los trabajadores de Salud de la ciudad y región. 

La importancia de los Humedales

Uno de los ecosistemas predominante en las islas del Paraná son los humedales. El término humedal se utiliza en general para denominar a aquellos sistemas que permanecen en condiciones de inundación o con su suelo con agua durante considerables períodos de tiempo. Dentro de las funciones que cumplen encontramos la regulación de las inundaciones y sequías, la retención de gran cantidad de carbono, funcionando como mecanismo natural contra el calentamiento global, además son sitios de reproducción de peces y aves y constituyen una importante reserva de agua (la cuenca del Plata, es la segunda más importante del continente Sudamericano) sustentan una gran diversidad biológica y en muchos casos son lugares donde habitan especies seriamente amenazadas. Estos recursos naturales son explotados para el desarrollo de numerosas actividades productivas destinadas a la obtención de ganancias capitalistas: pesca, aprovechamiento de fauna silvestre, pastoreo, agricultura, actividad forestal, etc. 

Lo que producen los grandes negocios agrícola-ganaderos 

Las zonas de los humedales se utilizan como tierras de pasturas para criar y engordar ganado, práctica que se viene realizando desde la década del 90, y que hoy sumada la gran bajante del río produce efectos muy destructivos. El otro problema es que producto de esta bajante aparecen capitalistas que pretenden hacer negocios de especulación inmobiliaria. 

A principios de los 2000 con el aumento de la demanda de la soja transgénica y el uso masivo del Glifosato (agroquímico que produce efectos muy nocivos sobre la salud de las personas) Argentina pasó a ser uno de los principales exportadores a nivel mundial produciéndose así una expansión de este cultivo, lo que generó un traslado y reconfiguración de las zonas ganaderas, algunas de las cuales fueron desplazadas hacia “zonas marginales”, que desde el punto de vista ecológico, son más frágiles. Una de esas zonas fueron las islas del Delta del Paraná.

A mediados de 2003, con la inauguración del Puente Rosario-Victoria que une ambas ciudades, las islas se convirtieron en un territorio más accesible para empresarios, inversores y productores que comenzaron a sobreexplotar estos territorios sin importarles los grandes daños ecológicos que producían. Muchos de ellos, que ya contaban con excedentes de las ganancias obtenidas por el negocio de la soja, comenzaron a invertir en la producción ganadera. Para dar una somera idea entre 2004 – 2006 la cantidad de ganado vacuno aumentó de 55000 a 143600, más del doble. 

Negocio inmobiliario

Los dueños de las grandes empresas de agro-negocios no son las únicas que producen la quema de pastizales en la zona. Sin ir más lejos, el pasado jueves 6 de agosto, se presentó un pedido al Concejo Municipal de Victoria para poder lotear parte del Delta, justamente la zona asolada por los incendios rurales. Según Carolina S.A, la empresa que presentó el pedido, “esas zonas ya no son redituables para la ganadería” y por eso quieren convertirla en un emprendimiento turístico o inmobiliario. Es que ya hay en Victoria constructoras que realizan la desecación de humedales para construcción de barrios privados y parques náuticos. 

En otras zonas de humedales del país también se realiza la construcción de enormes barrios privados. Ejemplo de esto ocurre en el Delta del Tigre, donde empresas constructoras como Nordelta, avanzan sobre los humedales, construyendo terraplenes, que impiden el normal escurrimiento de los ríos en épocas de lluvia. De esta manera producen inundaciones en los barrios populares de los alrededores. Es decir, para beneficiar a un puñado de burgueses, se perjudica a la población trabajadora, que se ve obligada a desplazarse a zonas marginales. 

Nordelta. Buenos Aires
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Con esto, el mismo puñado de capitalistas que venían aumentando sus riquezas con la venta de soja y con la ganadería, pretenden diversificar sus negocios a través de la especulación inmobiliaria. Es que través del puente Rosario-Victoria se permitiría un acceso más rápido desde la zona céntrica de la ciudad hacia las islas

Las islas deben ser declaradas Parque Nacional

La ley de humedales que reclama el movimiento ecologista y ambientalista y varios partidos burgueses no garantiza que se detengan las quemas de los humedales. Esta ley en realidad es un proyecto que está dando vueltas desde el año 2012 y sólo establecería “presupuestos mínimos para la conservación, protección, restauración ecológica y uso racional y sostenible de los humedales” Es decir, la intención de la ley de humedales es destinar un dinero para hacer “sustentables” las actividades productivas que los privados realizan en esa zona, pero las tierras van a seguir en poder de los mismos que hasta ahora estuvieron quemando y desmontando a mansalva. Por eso, esta ley no puede ser garantía de nada, es “un saludo a la bandera” con la intención de desmovilizar a los activistas y ganar tiempo para que los empresarios sigan haciendo desastres. 

Así ocurrió con la Ley de Bosques, aprobada en el año 2007, a través de la cual se destinaban presupuestos para la conservación de bosques nativos que nunca se cumplieron, por ejemplo, entre 2010 y 2015 se destinaron 1.239 millones de pesos (según el «Informe de estado de implementación 2010 – 2015» del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación –MAyDS–) en vez de los 14.750 millones que le correspondían.

Vemos a los políticos patronales que dicen estar “sobrepasados” por la situación, el fiscal de Entre Ríos, Julio Rodríguez Signes, intenta dar excusas y plantea que “la situación se nos fue de las manos”. Por su parte los peronistas como el gobernador Perotti y Bordet (gobernador de Entre Ríos) se lanzan acusaciones cruzadas para desligarse de responsabilidades. Puro “humo y circo” porque “entre bomberos no se pisan la manguera”, si ambos son exponentes políticos del capitalismo agro-ganadero. 

Otro tanto plantea el jefe de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, que piensa que con un tweet (“Sería bueno que se apruebe la Ley de Humedales en el Congreso de la Nación”) se pueden solucionar los problemas. ¡Cínico!

Como esta ley no es garantía de que los humedales se preserven (como ocurrió por ejemplo con el acta firmada para prohibir la quema de pastizales a principios de junio o con la misma ley de Bosques) nosotros planteamos que se debe expropiar sin indemnización y nacionalizar todo el territorio que corresponde a los humedales, actualmente en manos de grandes terratenientes y declarar la zona como Parque Nacional, permitiendo a su vez mantener el usufructo de granjas para el consumo familiar y la pesca artesanal. 

Esta puede ser una forma concreta de preservar y hacer realmente sustentables los recursos de flora y fauna silvestre, acuática o terrestre. Para eso va a ser muy importante la participación de los trabajadores rurales y pescadores artesanales que viven en la zona, los isleños, por eso es fundamental establecer una unidad entre ellos y los activistas que se movilizan del lado de Rosario, para llevar adelante este reclamo. 

NO EXISTE EL CAPITALISMO AMIGABLE CON EL MEDIO AMBIENTE…

A ninguno de los partidos políticos del régimen le importa realmente lo que sucede con el medio ambiente. Cristina Kirchner, por ejemplo, “regaló” parte de la Cordillera a la Barrick Gold (una empresa minera extranjera que se encargó de contaminar buena parte de los Andes para extraer oro y otros minerales) los campos a la Monsanto (empresa dueña de los agrotóxicos como el Glifosato) y toda Vaca Muerta en la Patagonia a compañías extranjeras para extraer combustible fósil con el método del fracking. Por supuesto que Macri ratificó esa política entreguista y Alberto Fernández va en la misma línea. Ellos van a pagar la deuda al FMI sin importarles que eso signifique mayor depredación del medio ambiente, de hecho, el actual gobierno de Alberto Fernández, así lo está haciendo.

Pensar en un “capitalismo verde”, amigable con la naturaleza, es imposible. La única manera de hacer posible que las actividades económicas y la planificación territorial se realicen de manera verdaderamente “sustentable”, es a través de la planificación de la economía que sólo puede ser garantizada por un gobierno de los trabajadores. Cada vez está más claro, para miles de jóvenes en el mundo, que la propiedad privada de unos pocos empresarios es opuesta por el vértice a la necesidad de que tengamos un mundo donde poder vivir. Nosotros desde la juventud del PCO te invitamos a organizarte para empezar a dar esta lucha, que no es para el futuro, es una lucha que AHORA tenemos que empezar a dar. 

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