¿Es China un país imperialista?

Introducción:

El constante crecimiento de la economía china y su gravitante papel en la economía mundial ha abierto una discusión en algunos grupos trotskistas: ¿Es China un país imperialista? La discusión tiene una importancia política práctica, dado que la situación internacional está atravesada por una crisis económica que no encuentra salida, e inevitablemente derivará en nuevas guerras, en las que China indudablemente se verá arrastrada a intervenir. 

Desde el punto de vista teórico también plantea una serie de interrogantes: ¿es posible el surgimiento de una nueva potencia imperialista en este período de decadencia capitalista? ¿Puede una nación caracterizada hasta fines de los años 80 como un Estado obrero burocratizado y deformado, transformarse en 20 años y pacíficamente en una potencia imperialista?

En particular polemizaremos en este artículo, primero con la posición del GB, grupo trotskista francés (principal integrante del CoReP) (*) y a continuación con un texto escrito por Michael Pröbsting, dirigente del grupo internacional RCIT (siglas en inglés de la Tendencia Comunista Revolucionaria Internacional).

El GB afirmó en distintas declaraciones anteriores que China era imperialista, pero sin argumentar su posición. A partir de que el GB ha expuesto por escrito los argumentos por los cuales considera que China es imperialista podemos desarrollar esta discusión. Cabe aclarar que en 2008 el GB aprobó en una conferencia sus “Tesis sobre China” (1), en las cuales sostenía una posición contraria a la que defiende ahora.

De país atrasado a imperialista en cuatro años

En el apartado 31 de las tesis del GB de junio de 2008 se hace una descripción cronológica de la política de la burocracia del PC que llevaron a la restauración del capitalismo en China. En el apartado 34 se describe el rápido crecimiento de la economía china a partir de que se consolida el proceso de restauración capitalista, y algunos elementos que destacan su ubicación como una potencia económica emergente. Y en el apartado 35 se destacan “las fragilidades” y los límites estructurales que ubican a China “junto a los países atrasados” (2); y en el apartado 36 expone los argumentos por los cuales China “está aún lejos” de poder ser considerada como una potencia imperialista. (3)

Sin embargo, en su revista “Revolución Socialista” nº 39 de noviembre de 2012, y en otras declaraciones anteriores (por lo menos desde 2010) sostienen que China ya es una potencia imperialista, y que se ha “afirmado” como tal. Es decir, según el GB, entre los últimos dos a cuatro años, China habría pasado de ser un país atrasado, ubicado por su renta per cápita en el lugar 129, detrás de Brasil e Irán, a ser una de las principales potencias imperialistas, la segunda en importancia ubicada sólo detrás de los EE-UU. 

Esto no parece posible. Pero dado que el GB en ningún momento planteó haberse equivocado en sus tesis de 2008, vayamos al análisis de la estructura económico-social de China y a la crítica de la posición actual del GB. 

¿Puede surgir otro país imperialista en esta época?

Desde el punto de vista teórico abstracto y exclusivamente económico, no se puede descartar el surgimiento de nuevas potencias imperialistas. Según Lenin: 

“La exportación de capitales influye en el desarrollo del capitalismo en aquellos países a los que ha sido exportado y lo acelera extraordinariamente. Por consiguiente, si bien la exportación de capital puede, hasta cierto punto, tender a frenar el desarrollo en los países exportadores de capital, ello sólo puede hacerse expandiendo e intensificando el desarrollo del capitalismo en todo el mundo.” (…)

“El capitalismo crece con mayor rapidez en las colonias y en los países de ultramar. Entre estos últimos están surgiendo nuevas potencias imperialistas (por ejemplo, Japón).” (…).

“Los monopolios, la oligarquía, la tendencia a la dominación y no a la libertad, la explotación de un número cada vez mayor de naciones pequeñas o débiles por un puñado de las naciones más ricas o fuertes: todo esto ha dado origen a esas características distintivas del imperialismo, que nos obligan a calificarlo de capitalismo parasitario o en estado de descomposición. Cada día se manifiesta con mayor relieve, como una de las tendencias del imperialismo, la aparición del “Estado rentista”, el Estado usurero, en el cual la burguesía vive cada día más del producto de la exportación de capitales y del “recorte de cupones”. Sería un error creer que esta tendencia a la descomposición excluye el rápido crecimiento del capitalismo. No; en la época del imperialismo, ciertas ramas industriales, ciertos sectores de la burguesía, ciertos países, manifiestan, en mayor o menor grado, ya una, ya otra de estas tendencias. En su conjunto, el capitalismo crece con una rapidez incomparablemente mayor que antes, pero este crecimiento no sólo es, en general, cada vez más desigual, sino que su desigualdad también se manifiesta, en particular, en la descomposición de los países de mayor capital (Inglaterra).” (Lenin, El imperialismo…págs. 117, 121, 153, 154, Editorial Anteo).

Como se puede apreciar, el folleto de Lenin, escrito en 1916, a unos veinte años de que el capitalismo entrara en su nueva fase imperialista, todavía registraba el surgimiento de nuevas potencias imperialistas y un acelerado “desarrollo del capitalismo en aquellos países a los que ha sido exportado el capital”. 

Pero esta es sólo una de las tendencias en la época imperialista. Ya en su folleto sobre el imperialismo, Lenin polemizaba contra quienes -como Kautsky- aislaban una de las tendencias del imperialismo:

“Desde el punto de vista puramente económico –dice Kautsky-, no está descartado  que el imperialismo pase todavía por una nueva etapa, la de la extensión de la política de los cárteles a la política exterior, la etapa del ultraimperialismo”, es decir, de un superimperialismo, de una unión de los imperialismos de todo el mundo sin luchas entre ellos, una etapa en que se terminen las guerras bajo el capitalismo, una etapa de “explotación conjunta del mundo por el capital financiero unido internacionalmente”. (ídem, 115; 116).

El capital financiero y los trusts no atenúan, sino que acentúan las diferencias en el ritmo de crecimiento de los distintos elementos de la economía mundial. Y cuando la relación de fuerzas ha cambiado, ¿de qué otro modo pueden resolverse las contradicciones bajo el capitalismo si no por la fuerza? (119; 120) ¿Qué otro medio que no fuera la guerra podía existir bajo el capitalismo para superar el desequilibrio entre el desarrollo de las fuerzas productivas y la acumulación de capital, de una parte, y el reparto de las colonias y “esferas de influencia” del capital financiero, por otra? (ídem, 122).

“…bajo el capitalismo no es posible concebir otra base para el reparto de las esferas de influencia, intereses, colonias, etc., que el cálculo de la fuerza de los participantes, de su fuerza económica general, financiera, militar, etc. Y la fuerza de estos participantes del reparto no se modifica en forma pareja, ya que bajo el capitalismo es imposible el desarrollo igual de las distintas empresas, trusts, ramas de la industria, o países. Hace medio siglo Alemania era un país pobre, insignificante, si comparamos su poderío capitalista con el de la Inglaterra de aquel entonces; lo mismo se puede decir de Japón, si se lo compara con Rusia. ¿Puede “concebirse” que dentro de diez o veinte años permanezca invariable la correlación de fuerzas entre las potencias imperialistas? No se puede ni pensar.”

“…el rasgo característico del período que nos ocupa es la distribución definitiva del planeta, definitiva no en el sentido de que una redistribución sea imposible –las redistribuciones, por el contrario, son posibles e inevitables-, sino en el sentido de que la política colonial de los países capitalistas ha completado la incautación de todas las tierras no ocupadas de nuestro planeta. Por primera vez el mundo está completamente repartido, de modo que en el futuro sólo es posible una redistribución, es decir, los territorios sólo pueden pasar de un propietario a otro, en lugar del paso de un territorio sin dueño a un “propietario”. (ídem, 95)

Esto significa que, si bien desde el punto de vista “exclusivamente económico” y teóricamente era posible el desarrollo de una tendencia hacia el surgimiento de un nuevo país imperialista en aquellos países que tenían independencia política y económica, una vez que se ha repartido el mundo entre las potencias ya existentes, es imposible la “afirmación” de un nuevo país como tal, es decir como potencia imperialista consumada, sin guerras contra las potencias imperialistas dominantes por la redistribución de las colonias o zonas de influencia.

Pero hay que destacar además, que esta posición de Lenin, fue escrita en 1916, cuando todavía no se descartaba que en los países atrasados (por ejemplo de Asia), los movimientos nacionalistas burgueses o pequeñoburgueses pudieran encabezar la revolución democrática contra la dominación imperialista y con ello impulsar un desarrollo económico nacional independiente, o hubieran llegado a él, sin haber caído todavía en esa dependencia: “No cabe duda de que una gran parte de Asia, la parte más poblada del mundo, se halla en situación, ya de colonias de las “grandes potencias”, ya de Estados extremadamente dependientes y oprimidos en el sentido nacional. ¿Pero acaso esta circunstancia por todos conocida hace vacilar en lo más mínimo el hecho indiscutible de que, en la misma Asia, sólo en el Japón, es decir, sólo en un Estado nacional independiente, se han creado condiciones para el desarrollo más completo de la producción mercantil, para el crecimiento más libre, amplio y rápido del capitalismo? Este Estado es burgués, y por ello ha empezado a oprimir él mismo a otras naciones y a esclavizar colonias…” (Lenin, Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación) 

Posteriormente Trotsky en 1929, sobre la base de la experiencia de la revolución china, generaliza las conclusiones teóricas ya planteadas para la revolución rusa, en sus tesis sobre la revolución permanente, y en la segunda tesis formula que:

 “Con respecto a los países de desarrollo burgués retrasado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el poder como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas.” 

La condición necesaria para que un país semicolonial, o atrasado, se coloque en vías de un desarrollo económico comparable con la potencia económica de un país avanzado, es la independencia nacional del imperialismo. Y los trotskistas sostenemos que esto sólo se puede lograr mediante la dictadura del proletariado. La idea del desarrollo imperialista de China, en un principio parece chocar contra esta tesis 2 de la revolución permanente.

¿Cómo podría ser China imperialista sin haber adquirido previamente su emancipación nacional?

Para eludir esa contradicción el GB argumenta que China emerge a la restauración capitalista como un país con gran independencia política y económica como consecuencia de la revolución de 1949 y las expropiaciones posteriores a 1950 (4). China avanza en el proceso de restauración a partir de un régimen económico de capitalismo de estado, aunque muy atrasado. Hasta ahí podemos estar de acuerdo. El problema que no plantea el GB en su artículo de la RS 39, es que esa independencia económica se fue perdiendo con la penetración y con la enorme dependencia de la economía china del capital imperialista, algo que sí reconocía en el apartado 36 –ya citado más arriba- de sus tesis de 2008 (ver nota 3)

Pero ahora el GB afirma que:

“Sobre la base de la unificación nacional, la industrialización permitida por la colectivización de la economía, el tamaño del país y sus recursos en mano de obra, la nueva burguesía se está volviendo más y más como una potencia mundial mediante el aprovechamiento de las dificultades, en particular las del imperialismo hegemónico, los Estados Unidos. 

Ello inevitablemente conducirá a asegurar las oportunidades y recursos. Contrariamente a lo que sus dirigentes y algunos apologistas (como economista Aglietta) afirman y repiten, la burguesía imperialista china no será más pacífica y respetuosa de los pueblos como en la manera que precedió a la dominación imperialista”.(RS nº39)

Nuevamente la caracterización de que China ya es una potencia imperialista contrasta abruptamente con la de las tesis de 2008, en las que se decía:

“Por el momento, estas participaciones de China representan menos la voluntad de aumentar los beneficios a escala internacional que tentativas de asegurarse materias primas (terreno en el cual choca con rivales temibles: los Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Países Bajos, España, Brasil…) y de obtener tecnología avanzada que el país no posee, a pesar de un esfuerzo muy importante en investigación. La unidad nacional es frágil, no sólo debido a la separación de Taiwán y a los particularismos nacionales (cincuenta y cinco etnias no hans sumando más de 100 millones de personas), sino también porque el Oeste se benefició menos del crecimiento y porque cada provincia, o incluso cada ciudad, juega en detrimento de las otras.”

Entonces, ¿cómo puede una nación cuya economía tiene una dependencia “semicolonial”, de las características de un país atrasado (como afirmaba el GB en el 2008 –ver nota 2-), convertirse de manera evolutiva, sin revoluciones y guerras, en una nueva potencia imperialista que le disputa la supremacía mundial a EE-UU?¿Cómo es posible que las potencias imperialistas (EE-UU, Europa, Japón) afectadas por un avance tan significativo del “imperialismo” chino no hayan reaccionado para defender sus intereses? (ver nota 3)

Características principales de un país imperialista

Veamos ahora cuáles son –según Lenin- las características principales que distinguen a un país imperialista, para analizar si lo argumentos que esgrime el GB en la RS 39 se ajustan a ellas: 

  1. La existencia de monopolios nacionales que luchan por un nuevo reparto de los mercados del mundo.
  2. La exportación de capital financiero.
  3. Una tendencia a las anexiones y zonas de influencia para repartir de nuevo el mundo entre las grandes potencias.
  4. Tendencia al parasitismo en los países de mayor capital. 

Descartemos para este análisis el cuarto punto porque ésta característica está más bien presente en los países capitalistas más viejos. Veamos los primeros tres.

En relación al primer punto el GB dice que:

Entre las 500 mayores empresas mundiales 73 son chinos, por detrás de Estados Unidos (132), pero por delante de Japón (68)….

Estas grandes empresas cotizan en Shanghai y Hong Kong y compiten con sus rivales mundiales en Europa, Japón EE.UU. y en muchos sectores: gas y petróleo (CNPC, PetroChina, Sinopec, CNOOC), minas (Chinalco, CSE …), las telecomunicaciones y la electrónica (Huawei, ZTE, TCL, Lenovo, Haier, China Mobile …), construcción (Covec, CECI, CGG …), la industria ferroviaria (China Railway Construction), el transporte marítimo y puertos (COSCO Group, Hutchison Whampoa, CSSC, CSIC …), química (ChemChina Sinochem), automóviles (SAIC, BAIC, Geely, BYD, DFM …), acero (Baosteel …), electricidad (SEG …), bancos (BC, ICBC, CCB, ABC …).

Pero lo que no dice el GB es que la mayoría de estas empresas son asociaciones de capital chino con las empresas monopólicas de EE-UU, Japón, Alemania, etc.

Tomamos como ejemplo entre las empresas mencionadas por el GB, a las de telecomunicaciones y de electrónica, y a las automotrices, los bancos y las petroleras: 

Empresas de telecomunicaciones y de electrónica:

Lenovo está asociada con el grupo ThinkPad de IBM que posee el 7,9% de las acciones, de allí que su sede central esté ubicada en Carolina del Norte (EE-UU) donde reside dicho grupo. El 10,1% de las acciones es propiedad de las norteamericanas Texas Pacific Group, General Atlantic y Newbridge Capital. Además, como la empresa cotiza en la bolsa de Hong Kong, el 39,6% de Lenovo es propiedad de socios públicos. La Academia China de Ciencias, que es una agencia del gobierno chino, posee el 65% de las acciones del Legend Holdings Límite, (42,4% del total) por lo que el gobierno chino posee en realidad sólo el 27,5% de Lenovo, siendo por eso el socio relativamente mayoritario, pero sin tener la mayoría absoluta de las acciones. En 2011 Lenovo se asoció también con la NEC de Japón. 

Huawei tuvo “uniones estratégicas” con Siemens, y con las norteamericanas Hewlett-Packard. Luego se asoció a Symantec (EE-UU). Huawei poseía el 51% de la nueva compañía llamada Huawei-Symantec Inc., y Symantec el 49 % restante de las acciones de la empresa. A pesar de su crecimiento en los últimos años sólo controla el 5% del mercado de smartphones, detrás de Samsung (29%) y Apple (21,8%).

ZTE (que ocupa el 4º o 5º lugar en el mercado) estuvo asociada durante 7 años a la compañía norteamericana Cisco Systems, hasta fines de 2012, cuando la ZTE fue acusada de vender equipos de Cisco a Irán. En Europa se ha asociado a la KPN Mobile de capitales holandeses.

Sin embargo el mayor exportador de componentes electrónicos de China es Foxconn una empresa con sede en Taiwan que tiene 13 fábricas ensambladoras distribuidas en 9 ciudades de China, más que en ningún otro país, y que produce para las principales compañías tecnológicas de EE-UU, Europa y Japón. Foxconn tiene 1,2 millón de empleados en las empresas radicadas en China.

China Mobile figura como una empresa pública propiedad de la República Popular China. Vodafone (con sede en Inglaterra), contra la cuál supuestamente compite en el mercado mundial, es propietario del 3.3% de China Mobile. El accionista mayoritario de la empresa es el Grupo Móvil de China (de Hong Kong), que, desde el 31 de diciembre de 2006, indirectamente posee un 74.57% del capital accionario de la empresa a través de la sociedad controlante Hong Kong Móvil de China (BVI-Islas Vírgenes Británicas). El resto del capital (aprox. 25.43%) se encuentra en poder de inversionistas públicos.

Las automotrices: SAIC Motor fabrica autos para el mercado chino en conjunto con Volkswagen y General Motors. Geely Automobile firmó un acuerdo con Daewoo para desarrollar vehículos en Asia. La mayoría de la producción automovilística de DFM no corresponde a modelos de diseño propio, sino a marcas de otros países con las que mantienen joint-ventures para poder ser admitidas en el mercado chino (Peugeot-Citroën, Nissan, Honda, etc.).

Las petroleras: 

Para mantener su crecimiento, China ha estado incrementando la explotación de sus reservas nacionales de carbón, petróleo y gas. Pero dada la declinación rápida de sus reservas y el aumento en los costos de explotación, se ha lanzado a asegurar esos recursos energéticos en todo el planeta. 

Los principales abastecedores de China son, en este orden, Arabia Saudita, Angola, Irán y Rusia.

Sin embargo, la participación directa china en ellos es mínima, por lo que se ha orientado a la adquisición de concesiones en distintas empresas estatales, sobre todo en el último período en América Latina (Venezuela, Ecuador, México, Perú y Cuba).

Por otra parte, mientras que en algunos países ha comprado empresas petroleras pequeñas (por ejemplo en Argentina), en otros países para las inversiones más grandes, las compañías petroleras estatales chinas se asocian con empresas imperialistas:

En Irán, la CNPC (China National Petroleum Corporation) ha firmado con la francesa Total y con NIOC (National Iranian Oil Company) para explotar el campo de gas de South Pars. En Irak Sinopec se asoció con Shell y CNPC con BP. En Australia, Exxon y Petrochina han firmado un acuerdo para la entrega por 20 años de la producción de gas natural licuado (GNL) desde el campo de gas Gorgon. En Brasil, la Sinopec está asociada a la española Repsol. En Canadá Sinopec está asociada a la Total en el proyecto de arenas petrolíferas de Alberta y otros. 

En octubre de 2010 la petrolera china CNOOC ha invertido 2,200 millones de dólares en la empresa norteamericana “Chesapeake Energy”, para explotar las enormes reservas de gas de esquisto del sur de Texas. En cambio, el Congreso norteamericano se opuso en el 2005 a la compra por parte de China de la petrolera californiana UNOCAL, alegando la seguridad nacional de Estados Unidos

Sin embargo, la asociación de las petroleras chinas con las petroleras imperialistas no es sólo en el exterior, sino que también para la explotación al interior de China, en donde constituyen empresas mixtas; por ejemplo: La ConocoPhillips de China (COPC), filial de la corporación norteamericana de ese nombre, es parte de la empresa mixta con China CNOOC que extrae petróleo en la Bahía de Bohai, en el Mar Amarillo. O la joint venture conformada por CNOOC y Shell para la construcción y explotación de un complejo petroquímico en Huizhou, en la bahía de Daya, que entró en actividad en 2006.

En el sector bancario:

El Banco de Construcción de China es miembro de la Global ATM Alliance (una alianza de varios grandes bancos internacionales que permite a los clientes de los bancos la utilización de tarjetas de crédito o débito en la red de cajeros), junto al Barclays, Bank of América, BNP Paribas, Deutsche Bank, Santander, etc. Hasta el 2008 –por lo menos- el Bank of América poseía el 10,75% de las acciones del BCC.

El Banco Industrial y Comercial de China es el banco más grande de China. Es un banco comercial de propiedad estatal. El 28 de abril del 2006, tres «inversores estratégicos» inyectaron 3.700 millones de dólares en el ICBC: Goldman Sachs compró una participación del 5,75% por 2.600 millones de dólares; Dresdner Bank invirtió 1000 millones de dólares y American Express invirtió 200 millones de dólares.

El Bank of Communications se encuentra entre los 5 bancos comerciales más grandes de China y fue proclamado «El Mejor Banco de China» por revistas especializadas. A enero de 2005, el 19,9% del banco era propiedad del HSBC.

En relación a la composición del capital de las empresas chinas, el profesor Astarita hace la siguiente descripción, que corrobora el análisis parcial desarrollado más arriba:

“Siguiendo a The Economist, al día de hoy se pueden distinguir algunos tipos básicos de empresas. Por empezar, están los sectores considerados claves, como banca, energía y teléfonos, en los que el Estado ha retenido la propiedad de las empresas; aunque en algunos casos ha vendido parte de los paquetes accionarios a inversores privados. Son ejemplos las empresas China Construction Bank; China Mobile y China Unicom (telefónicas) y China National Petroleum Corp. Un segundo grupo está conformado por los emprendimientos en común entre capitalistas privados, mayormente extranjeros, y entidades respaldadas por el Estado. Son usuales en ramas importantes, como fabricación de automóviles, logística y agricultura. Las empresas extranjeras aportan tecnología y la parte estatal garantiza el acceso al mercado chino. Ejemplos: Shanghai Volkswagen; Xian-Janssen (biomédica); Denghai (agricultura); DHL-Sinotrans (logística); Ameco (manufactura). En tercer lugar, están las empresas de propiedad privada, aunque con fuertes controles estatales y muy relacionadas con el aparato gubernamental. Ejemplos: BYD; Geely; Chery (automóviles); Goldwind (energía); Huawei (telefónica). Asimismo, está el grupo de empresas que son alimentadas por las inversiones de gobiernos locales; a veces también por capitales que pertenecen a los municipios, y a veces por fondos privados. En este sentido existe una amplia variedad de grados de incidencia e involucramiento estatal, y los límites no siempre están bien definidos. Muchas de estas empresas están dedicadas a la construcción pública. Ejemplos: Shangai Environment Group; Nanhai Development (protección ambiental); Digital China (servicios en tecnología informática); China WLCSP (tecnología en chip).”

La exportación de capital financiero:

Dice el GB:


«Los monopolios» chinos, no contentos con exportar sus productos se instalaron poco a poco en el extranjero, fundaron sus filiales o compraron empresas. Ridícula hace diez años, la exportación de capital de «China está aumentando de manera constante: Entre 2008 y 2010, la inversión directa China a Europa se han multiplicado por seis. Entre octubre 2010 y junio de 2011, las compras europeas a China ascendió a casi 64 millones de euros, la mitad de las compras acumuladas desde 2008.”(L’Expansion, 2011)

La inversión directa de China en el extranjero es creciente. Casi el 20% de algunos 227 mil millones dólares de las inversiones chinas hechas hasta la fecha han sido realizadas en el 2009, un brote por de más notable en el contexto de la caída, el mismo año, del monto de la IED mundial. (Asuntos Económicos, 15 de febrero 2012)

Astarita, en cambio ofrece datos bastante diferentes, que si bien confirman el crecimiento de las inversiones de China en el extranjero, están muy lejos de una sextuplicación en dos años:

“Al finalizar el primer trimestre de 2010 China tenía inversiones directas en el exterior por 317.400 millones de dólares e inversiones en carteras por 263.500 millones. La inversión extranjera directa en China era de 1,526 billones de dólares, y la inversión en carteras de 223.100 millones (State Admnistration of Foreign Exchange, SAFE.gov.cn). En 2010 las empresas chinas cerraron 4251 tratados de fusiones y adquisiciones, tanto en el exterior como en el interior, lo que representó un 16% de aumento con respecto a 2009. El total de las transacciones representó un valor de unos 200.000 millones de dólares, un 29% más que en 2009. En términos de las inversiones externas, en 2010 las empresas chinas cerraron 188 tratos de adquisiciones y fusiones, lo que representa un 30% de aumento con respecto al año anterior, y constituye un récord histórico. El total de las transacciones totalizaron 39.000 millones de dólares, contra 30.000 millones en 2009. La Unión Europea, Australia, África y Asia son los principales destinos del capital chino. Pero también EEUU. En 2010 se concretaron 32 acuerdos de fusiones y adquisiciones; en 2009 fueron 21 (Market Watch, The Wall Street Journal, 18/01/11). Se estima que la actividad de fusiones y adquisiciones continuó fuerte en 2011.”

Aún así, según la revista Mercado del 1/2/2013, (y otras fuentes) China sólo controla el 6% de la inversión internacional.

Afirmar que China es imperialista lleva a asumir esta misma caracterización para el resto de los países del BRIC. Efectivamente el GB dice que Rusia también es imperialista, pero no se anima a decir lo mismo de India y Brasil. Todos los países imperialistas reciben inversiones extranjeras, y muchos países “semicoloniales” o dependientes pero medianamente desarrollados tienen empresas que invierten en el exterior, como sucede con Brasil, México, Chile, o incluso con algunas empresas “argentinas” como Techint o Arcor. La cuestión es determinar cuál es la característica principal de la economía del país de que se trata. ¿Se trata de un país que habiendo alcanzado un pleno desarrollo de su mercado interno busca en la exportación de capitales las ganancias que ya no puede realizar internamente? ¿O la exportación de capitales e inversiones externas son una particularidad de algunas ramas de la producción asociadas a capitales imperialistas que operan como tales en el mercado mundial?

La característica básica de la inversión de capitales imperialistas en los países subdesarrollados o atrasados, explica la relación que existe entre ambos: 

“La exportación de capitales (a los países atrasados) suplirá en algún modo la carencia de las clases poseedoras indígenas en materia de acumulación de capitales, y permitirá así una primera fase de desarrollo capitalista en estos países. Pero la burguesía imperialista introduce el modo de producción capitalista en los países coloniales y semicoloniales en forma muy particular. El modo de producción capitalista no se desarrolla allí de acuerdo con las necesidades de desarrollo económico e industrial de los países en cuestión, sino según los exclusivos intereses de la burguesía imperialista y de la metrópoli.

En los países capitalistas de Europa y América, así como en los dominios “blancos” del Imperio Británico, el modo de producción capitalista se desarrolla de manera más o menos orgánica, a pesar de la forma espasmódica que reviste su crecimiento. Las industrias de transformación manufacturera se desarrollaron paralelamente, o incluso previamente, a las industrias de base; la industria ligera se orienta en primer lugar hacia el mercado interior, que se extiende a su vez, debido a que la agricultura suministra materias primas a la industria; un desarrollo proporcional entre todas las ramas económicas, imposible de realizar a corto plazo por la anarquía de la producción capitalista, se alcanzó en un plazo medio, especialmente a través de las crisis y depresiones.

Otra cosa ocurre con el desarrollo de la producción capitalista en los países coloniales y semicoloniales. El capital procede de los burgueses de los países imperialistas. Estos desean ante todo una producción que tenga los mercados asegurados, que permita realizar las sobreganancias coloniales producidas por la mano de obra colonial.

Ahora bien, los países subdesarrollados son por definición pobres; su mercado interior para productos manufacturados es muy limitado; además, sus necesidades en productos industriales están en general cubiertas por el capitalismo metropolitano, que, claro está, no va a hacerse a sí mismo la competencia. De ahí que los capitales exportados a los países subdesarrollados se especialicen esencialmente en la producción para el mercado mundial (así como en la creación de la infraestructura necesaria para esta producción).”(E. Mandel, Tratado de Economía Marxista Tomo II, págs 76-77)

La tendencia a las anexiones y zonas de influencia para repartir de nuevo el mundo entre las grandes potencias:

Dice ahora el GB:

“Refugiado en la ONU, el gobierno chino ha estado involucrado desde hace 20 años en 18 operaciones de «paz» que permitieron entrenar a su ejército, y estudiar a los demás para intervenir en otros países.

El ejército cuenta con 2,3 millones de militares y su presupuesto aumentó en un 15% cada año.
En 2011, el presupuesto de defensa fue 91,7 mil millones dólares, 80% mayor que el de Japón y 200% de la India. 1 a 20 en 2000, la brecha con los Estados Unidos ha caído a 7. (Shen Dingli, Camino de ver junio de 2012)

China sólo por detrás de Estados Unidos en los gastos para medios de destrucción. Tiene un primer portaaviones. 

El J-20 de combate stealth hizo una primera prueba el 11 de enero 2011, el día de la visita a China de Robert Gates, Secretario de Defensa de EE.UU. Son más de 60 los submarinos, redes de satélite y las armas nucleares.

El gobierno chino pretende controlar el estrecho de Malaca por donde pasa, entre otras cosas, su suministro de petróleo (Y el de Japón) y aflojar el cerco militar del imperialismo americano. El Ejército participa en maniobras militares en la Organización para la Cooperación Económica Shanghai fundada en 2001 con Rusia y varios Países de Asia Central. Se basa en bases navales (en el «collar de perlas») a lo largo de sus rutas de acceso. En el Mar de la China, el militarismo llevó a fricciones con todos sus vecinos (Japón, Corea del Sur, Vietnam, Taiwán y Filipinas). Las demostraciones de fuerza para apoyar la afirmación de las Islas Senkaku alientan a Japón a fortalecer su alianza con el Estados Unidos. Estos abrieron una nueva base Australia, multiplican las maniobras militares con el ejército japonés y Corea del Sur, firmaron acuerdos de cooperación militar con Filipinas, Vietnam, y armaron a Taiwan.

El clima chauvinista mantenido por el Gobierno de PCCh ha llevado a los ataques de bandas fascistas contra japoneses. Mientras que la prensa está censurada, a diario se ha sugerido bombardear Japón con armas nucleares.”

Este es otro contraste significativo con las tesis de 2008, en las que se afirmaba:

“Su propio militarismo es de envergadura reducida. Por ejemplo, el Ejército chino no tiene ni bases en el extranjero, ni portaviones. Ciertamente, el EPL participa en la fuerza de la ONU en el Líbano, pero la tarea del batallón chino (182 soldados de ingeniería) es el desminado. En África, el Ejército chino participó en varias operaciones de “mantenimiento de la paz” (Costa de Marfil, Eritrea, República Democrática del Congo, Sahara Occidental, Liberia, Darfour) pero solamente con algunas decenas de militares por vez. Si China ha firmado acuerdos de asociación militar con países africanos, es con los que le proporcionan petróleo y gas: Argelia, Egipto, Nigeria, Sudán, pero no es el principal cliente de esos países (aparte de Sudán) y el Ejército chino no tiene ninguna base militar permanente en África, contrariamente a los imperialismos francés y norteamericano.”

Más adelante en la nota de su revista el GB menciona las “opresiones múltiples” a las que la burguesía china somete a otros pueblos:

“Las minorías nacionales, en particular los tibetanos y uigures, no son menos oprimidos por el estado maostalinista de la burocracia capitalista. En julio de 2009, la policía irrumpió en una revuelta uigur, causando 197 muertes y más 1 600 heridos en Xinjiang. El ejército imperialista juega un papel decisivo para explotar estas colonias internas”. 

Sin embargo, la opresión por parte de la burguesía china sobre las minorías nacionales no es muy diferente a lo que sucedía en la Rusia zarista caracterizada por los bolcheviques como “una cárcel de pueblos”.  Rusia no era imperialista en el sentido moderno del término. El desarrollo de la economía capitalista en su interior era atrasado y desigual, en el cual las grandes fábricas eran producto de la inversión de capital imperialista inglés o alemán, mientras que el imperialismo francés aportaba empréstitos al Estado.

Rusia era sin embargo una potencia europea-asiática por la magnitud de su ejército (aunque estaba en decadencia en relación a las potencias imperialistas emergentes como Alemania y Japón). Cuando Lenin llama al derrotismo lo hace porque Rusia participa de la guerra imperialista aliada con Francia e Inglaterra, para tomar parte en el reparto del botín de las naciones atrasadas, y no porque fuera imperialista en el sentido moderno del término, a tal punto que hasta 1917 todavía consideraba la posibilidad de una revolución democrática para impulsar el desarrollo económico sin rebasar los marcos burgueses de propiedad.

Entonces, y a manera de síntesis podríamos decir que hay dos problemas centrales en la posición del GB: 

1) Una cosa es que China sea una potencia regional en crecimiento como otros países del BRICS, cada uno en sus proporciones, y otra cosa muy diferente es hablar de que es una potencia imperialista, y menos de la “afirmación” de su imperialismo, sin que haya habido una guerra para repartir de vuelta el mundo. Que el crecimiento de la economía china va a generar contradicciones al interior del país, y que estas se van a tener que reflejar en la política internacional, es correcto. Que esto puede llevar a disputas militares con sus vecinos, también. Pero como vimos más arriba, esta caracterización del GB acerca de que China es una potencia imperialista, y además ya afirmada o consumada, se opone a las tesis leninistas sobre la época imperialista. En este sentido podemos decir que nosotros no tomamos al marxismo como un dogma religioso. Pero en todo caso si el GB decide sostener su posición, debería desarrollar su crítica y revisar con un método marxista las posiciones de Lenin y Trotsky.

2) Pero hay otro problema más que se desprende de la caracterización de China como imperialista, y es el de creer que la nueva burguesía china pudo adoptar un curso absolutamente independiente, tanto desde el punto de vista político, como económico del imperialismo dominante. Esta sería una gran novedad que niega las principales posiciones del trotskismo. Claro que la burguesía china, como cualquier burguesía de un país que tienen importantes potencialidades económicas, y sobre todo en un período de crisis capitalista como el actual, trata de aumentar su margen de autonomía en relación a las potencias imperialistas, en función de aumentar también la cuota de ganancia obtenida en la explotación asociada de la clase obrera. Pero de allí a sostener que la burguesía china, que ha crecido en base a su asociación con el capital imperialista, ha conquistado pacíficamente el lugar de una burguesía imperialista independiente, hay una distancia cualitativa, que contraviene no sólo nuestros fundamentos teóricos, sino la experiencia histórica concreta. Nuevamente, si el GB quiere sostener su posición con un método marxista debe criticar y revisar también la teoría de la revolución permanente. En cambio nosotros, que de ninguna manera negamos las contradicciones que pueden existir entre una burguesía nacional y las potencias imperialistas afirmamos que: …“un gobierno políticamente independiente puede aprovechar la afluencia de capitales para una cierta acumulación que permita el desarrollo de una industria autóctona ligera, en base a la sustitución de importaciones, o por las brechas del mercado interior que el capital imperialista no está interesado en cubrir.

Pero: “El subdesarrollo económico de los países coloniales y semicoloniales es un producto de la penetración y de la dominación imperialista; y, al mismo tiempo, es mantenido, conservado, reforzado por esta dominación. Eliminarlo constituye la condición primordial para abrir la vía hacia el progreso…” (E.M. 94)

Y es por esto que, llegado a un punto de la acumulación interna, la nueva burguesía china, la misma que ha impulsado la restauración capitalista y abrió las puertas a la penetración imperialista, no va a romper los lazos que la atan a estas potencias imperialistas, y no las va a expropiar para impulsar un desarrollo orgánico de la economía nacional. La burguesía china, como todas las burguesías semicoloniales no va a romper con el imperialismo y a expropiarlo, porque no puede hacer eso sin movilizar a una clase obrera superexplotada de 300 o 400 millones y 800 millones de campesinos hambrientos corriendo el riesgo de desatar tendencias revolucionarias. No. Como la Rusia de los zares, la burguesía china puede buscar una salida a sus contradicciones internas y a las crecientes contradicciones internacionales entrando en guerra como aliada a una o varias potencias imperialistas contra otras. Pero no como una potencia independiente.  Y por esa misma razón no va a ser la que inicie una guerra mundial para repartir de nuevo el mundo. Al revés, en la medida en que se incrementen las contradicciones, será EE-UU –como principal potencia, hegemónica desde el punto de vista militar- el que busque poner límites tanto a su propia decadencia económica, como a la competencia de otras potencias imperialistas y a los arrebatos expansionistas chinos, para reconquistar su carácter de exclusivo dominador mundial obtenido durante la segunda guerra mundial. 

NOTAS:

(*) El Partido de la Revolución Socialista (PRS) -que en el 2012 se unificó con la Corriente de Trabajadores (C de T), para formar el actual Partido de la Causa Obrera (PCO)- mantuvo una serie de discusiones en búsqueda de coincidencias programáticas fundamentales con el Colectivo Revolución Permanente (CoReP), organización internacional cuyo principal integrante era el Grupo Bolchevique de Francia (GB). La relación con el CoReP se distanció a partir de que planteamos nuestras diferencias con el GB por su caracterización del PS francés como un partido obrero-burgués y con su política de llamar a los trabajadores a votar por él diciéndoles que ese sería un voto obrero contra la burguesía. El CoReP, como organización internacional, nunca contestó orgánicamente las críticas del PRS, por lo cual el PRS y el PCO entendieron que ese silencio es un aval implícito a la posición del GB.

  1. El documento “Tesis sobre China” del 21 de junio de 2008 se puede leer en la página del CoReP: www.revolution-socialiste.info/CoRePTesisChinaVC.pdf: 
  1. 35. Por el momento, con más del 20% de la población mundial (1.300 millones de habitantes), la RPC no contribuye con menos del 6% de la producción mundial, o sea 1/5 de la producción de los países de la Unión Europea (que producen casi el 30% del PIB mundial), mientras que Estados Unidos, con solamente el 5% de la población mundial, proporciona más del 25% de la producción mundial. Su renta per cápita ha devenido la número 129 a nivel mundial en 2006, claramente detrás de Irán y Brasil. Casi la mitad de la población es aún rural. La reaparición del trabajo infantil y el deterioro de la suerte de millones de muchachas y mujeres (infanticidios, matrimonios forzados, prostitución…) la colocan junto a los países atrasados. El crecimiento sigue siendo dependiente del intercambio exterior; ya que una parte significativa de la población sigue siendo pobre, el consumo final es limitado.
  1. 36. La nueva burguesía intenta constituirse en imperialista, pero ese lugar ya está ocupado por el imperialismo dominante (Estados Unidos) y por sus rivales, los imperialismos secundarios (Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña…). Su propio militarismo es de envergadura reducida. Por ejemplo, el Ejército chino no tiene ni bases en el extranjero, ni portaviones. Ciertamente, el EPL participa en la fuerza de la ONU en el Líbano, pero la tarea del batallón chino (182 soldados de ingeniería) es el desminado. En África, el Ejército chino participó en varias operaciones de “mantenimiento de la paz” (Costa de Marfil, Eritrea, República Democrática del Congo, Sahara Occidental, Liberia, Darfour) pero solamente con algunas decenas de militares por vez. Si China ha firmado acuerdos de asociación militar con países africanos, es con los que le proporcionan petróleo y gas: Argelia, Egipto, Nigeria, Sudán, pero no es el principal cliente de esos países (aparte de Sudán) y el Ejército chino no tiene ninguna base militar permanente en África, contrariamente a los imperialismos francés y norteamericano. China está aún lejos de emular a los Grupos capitalistas de los países imperialistas en cuanto a explotación de trabajadores en el extranjero. Al contrario, su crecimiento económico se debe ampliamente a la importación de capital extranjero que llega para explotar una mano de obra abundante, poco costosa y desprovista de derechos, y también buscando nuevas salidas a sus mercancías. Oficialmente, 24 millones de asalariados trabajan para filiales de grupos extranjeros. China es el segundo país de recepción de las «inversiones directas en el extranjero» entrantes, después de los Estados Unidos, con un 12% de las existencias mundiales. En cuanto a sus propias inversiones en el extranjero (salidas IDE), permanecen limitadas: en total, las existencias de las inversiones chinas en el extranjero representan menos de 110 mil millones de dólares, lo que representa apenas 18 meses de flujo de inversión extranjera en China. Por el momento, estas participaciones de China representan menos la voluntad de aumentar los beneficios a escala internacional que tentativas de asegurarse materias primas (terreno en el cual choca con rivales temibles: los Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Países Bajos, España, Brasil…) y de obtener tecnología avanzada que el país no posee, a pesar de un esfuerzo muy importante en investigación. La unidad nacional es frágil, no sólo debido a la separación de Taiwán y a los particularismos nacionales (cincuenta y cinco etnias no hans sumando más de 100 millones de personas), sino también porque el Oeste se benefició menos del crecimiento y porque cada provincia, o incluso cada ciudad, juega en detrimento de las otras.”
  1. “Sin la revolución de 1949 y la expropiación de los capitalistas y propietarios de tierras en 1950, China sería sin ninguna duda, subdesarrollado, dominado por las potencias
    imperialista.”

China: ¿semicolonia u otro tipo de formación intermedia?

A continuación una polémica con el grupo RCIT:

Recientemente hemos conocido un texto escrito por Michael Pröbsting, dirigente del grupo internacional RCIT (siglas en inglés de la Tendencia Comunista Revolucionaria Internacional). 

La posición en relación al carácter imperialista de China, está expresada extensamente en el capítulo 10 del libro de Michael Prösting “El gran robo del sur”. En el texto, que contiene abundante documentación, MP sostiene una posición muy similar a la del GB/CoReP, que criticamos arriba. 

En el comienzo del capítulo 10 dice que China se convirtió en un Estado imperialista muy recientemente, durante los primeros años del 2000. E incluso reconoce que “se podría decir que China tuvo -después de que se restauró el capitalismo en torno a 1992- durante varios años, más características de una semicolonia que de un estado imperialista.”

Ensayando un primer argumento para defender su posición irreconciliable con la posición leninista, MP escribe:

“En segundo lugar, queremos responder a una posible crítica de nuestra posición de que China es un Estado imperialista. Uno podría preguntar: ¿cómo es posible que un país se ha convertido en imperialista si antes -cuando era capitalista- era una semicolonia? Por supuesto, es cierto que generalmente semi-colonias no se transforman en los países imperialistas. Y de hecho se podría decir que China tenía – después se restauró el capitalismo en torno a 1992- durante varios años más características de una semicolonia que de un Estado imperialista. Sin embargo, sería totalmente antidialéctico a excluir un salto tal en el desarrollo de un país, en ciertas circunstancias. También ha habido ejemplos en la historia de tales «saltos». Checoslovaquia era una colonia del imperio de los Habsburgo de Austria durante siglos antes de 1918, pero cuando se hizo independiente, comunistas (incluyendo a Lenin y Trotsky) la reconocieron como un Estado imperialista. Por cierto, un tipo de desarrollo dialéctico de este tipo puede también tener lugar en la otra dirección – es decir, un «salto» hacia atrás cuando un Estado imperialista se convierte en una semicolonia. Lenin discutió tal desarrollo potencial en su polémica contra el economismo imperialista cuando habló de la posibilidad de la transformación de la guerra imperialista en una guerra justa de defensa nacional.”

Sin embargo, el método que utiliza MP en esta cita no tiene nada de dialéctico, sino que más bien es una amalgama de razonamientos mecánicos y falsas referencias a Lenin y a Trotsky. En primer lugar, trata de hacerle decir a Lenin algo que no dice, ya que, si es cierta la última parte de la afirmación de MP, de que un país imperialista podría retroceder a convertirse en semicolonia, MP no puede aportar ninguna cita de Lenin que diga que es posible en esta época “un tal salto” de semicolonia a país imperialista.

Tampoco es correcta la referencia a acerca de Checoslovaquia. Checoeslovaquia era “colonia” del imperio austríaco de los Hasburgo “siglos antes” de la época imperialista, tanto como lo eran las provincias alemanas del sur. Pero MP pasa por alto que entre 1789 y 1871 se desarrolló en Europa central la época de las revoluciones democrático-burguesas que dio lugar a los estados nacionales de principios del siglo XX, y que Checoslovaquia surgió a finales de la I Guerra Mundial como un estado independiente ya industrialmente desarrollado, y principalmente por eso, y además por sus “colonias internas”, en 1938 Trotsky afirma que Checoslovaquia es un país imperialista.

“Pregunta: ¿Cuáles deberían ser las tácticas de los bolcheviques leninistas en Checoslovaquia frente a la agresión de la Alemania fascista? ¿En qué difieren estas tácticas de las seguidas, por ejemplo, en España y China?

Trotsky: ¿Por qué la pregunta es formulada especialmente para Checoslovaquia? Podemos preguntar lo mismo para Francia o cualquier otro país. Pienso que Checoslovaquia es un país pequeño y en caso de guerra su existencia sería directamente amenazada. Pero la diferencia entre Checoslovaquia y Francia reside en el hecho de que Francia tiene colonias. Es un país imperialista. Checoslovaquia no tiene colonias. Pero esta diferencia es sólo aparente. Checoslovaquia es, en todos los aspectos, un país imperialista. Es una nación altamente desarrollada, con un poderoso capital financiero, que dirige una industria bien concentrada, la importantísima industria de guerra. Es por esto que Checoslovaquia es un país capitalista desarrollado, pero no es sólo eso.

En Checoslovaquia hay una población aproximada a los 15 millones de habitantes. No es un país grande. Para las condiciones europeas es un país mediano. De esta población de 15 millones sólo 6 millones son checos. Las estadísticas oficiales del estado registran a los checos y eslovacos en conjunto (son naciones diferentes). Esta estimación conjunta es hecha sólo para dar una falsa impresión. Los eslovacos, que ascienden a 3,5 millones se consideran un pueblo oprimido y luchan por su autonomía. Los alemanes sudetes son alrededor de 3,5 millones y los húngaros alcanzan al millón de habitantes; siete u ochocientos mil son rutenos (realmente parte de Rusia). Además, hay un reducido número de judíos y polacos. Como puede verse, sólo hay 6 millones de checos y los 9 millones restantes son diferentes minorías nacionales que están oprimidas, severamente oprimidas, por los checos. En sentido nacional y económico los checos tienen diferentes privilegios y durante la última crisis la presión sobre las minorías llegó a ser terrible.

Es claro que, si bien no tienen colonias externas, sí tienen colonias internas y la relación aritmética entre los checos y sus colonias internas es aproximadamente la misma que hay entre Francia y sus colonias, que es de seis a nueve.

(…) … (Olvidé agregar que Checoslovaquia es un socio de la corporación mundial de los países imperialistas. Si no tiene colonias, obtiene préstamos de Inglaterra. Estos préstamos son posibles gracias a las colonias inglesas; e igualmente con el apoyo militar de Francia. Es un eslabón en la cadena imperialista.) ….” (León Trotsky, Observaciones sobre Checoslovaquia, 2 de junio de 1938)

MP inevitablemente debe reconocer que “es cierto que generalmente las semicolonias no se transforman en países imperialistas.” Y comprende que el argumento del “salto” checoslovaco no es suficiente.

Other physical causes include taking certain medications such antihypertensive purchase viagra online deeprootsmag.org drugs, antihistamines, antidepressants, and tranquilizers. Revitalize your sex life by changing your daily habits and with the help of sildenafil 100mg tab . A man should be sensible enough not to disturb her partner, while she is in viagra from india online physical pain. Kamagra Fizz performs similar to the commander cialis buying that because they want to save money while buying the best anti-impotency medicine.

Sucede que -tal como lo planteamos en la polémica con el GB-, la transformación de una semicolonia en un país imperialista, en esta época, contradice la teoría de la Revolución Permanente.  

Por eso para intentar salvar este inconveniente, MP apela al recurso de la “excepcionalidad”. 

“Nosotros, en el RCIT estamos convencidos de que China es una potencia imperialista emergente y no un país semicolonial. En que es un importante e históricamente caso excepcional de los países del Sur” (…)

Según MP, “A pesar de la inversión extranjera occidental y japonesa significativa en China, la clase gobernante en Beijing ha evitado el dominio de su economía por monopolios extranjeros”.

Sin embargo, como las inversiones extranjeras representaban ya en 2004 un 45,6 % del PBI, MP debe reconocer que “Como nuevo país imperialista, tiene varias características peculiares, incluyendo una superexplotación por el capital monopolista extranjero”. Pero inmediatamente argumenta que “Estas características, sin embargo, son compensadas por el aumento de la fuerza de la burguesía nacional de China.”

Es decir, según MP el mismo capital imperialista que superexplota la nación China, habría ayudado al surgimiento pacífico de una nueva burguesía imperialista, un nuevo competidor por el dominio del mercado mundial. 

Esta posición la desarrolla mejor en un artículo titulado: “Obreros y campesinos chinos enfrentan al Imperialismo chino: Por la Revolución Socialista!” (Proyecto de declaración para la discusión con el Grupo de los Trabajadores Comunistas de Aotearoa / Nueva Zelanda, 25/1/12)

Allí MP explica que: “el desarrollo desigual y combinado producido en China no solo tuvo una revolución nacional burguesa que fue más lejos y más rápido que la mayoría de las semi-colonias , sino que la revolución democrático-burguesa, sólo se pudo realizar derrocando las relaciones burguesas de propiedad y la creación de relaciones obreras de propiedad que en condiciones únicas tomó la forma de un estado obrero degenerado, donde el poder obrero fue usurpado por una burocracia maoísta, cuya dictadura causó el estancamiento de la economía . Esto obligó a la burocracia a reintroducir el capitalismo bajo la bandera del «socialismo de mercado «, que inevitablemente, restableció las relaciones sociales capitalistas en toda la economía, pero en condiciones que permitieron que China pudiera escapar de la esclavitud semicolonial y emerger como una nueva potencia imperialista.”

En su libro, MP plantea una correcta ubicación metodológica, al afirmar que: Así, un determinado estado no debe ser visto como una unidad separada sino, ante todo, en su relación con otros estados y naciones.” (…) “para la definición del carácter de clase de un Estado determinado, es importante también verlo desde una perspectiva histórica”. (…) “al analizar un Estado imperialista tenemos que ver no sólo un momento dado, sino la dirección del desarrollo” (…) “acercarse a todos los problemas como procesos y no como categorías inmóviles«; pero luego no aplica sus propias recomendaciones.

En relación al desarrollo histórico del estado chino, de obrero deformado a la restauración del capitalismo:

Como estado obrero deformado, China era un estado económicamente muy atrasado (algunos datos que expresan este atraso pueden leerse en las tesis sobre China del GB/CoReP citadas arriba).

Justamente, la burocracia se plantea la restauración capitalista como resultado de las contradicciones generadas por ese atraso.

La restauración capitalista abre la economía a las inversiones extranjeras, ya que no había capital “nacional” acumulado suficiente para impulsar la economía en el sentido del desarrollo capitalista.

En el desarrollo histórico “normal” de los países imperialistas, el capital se acumula en el mercado interno mediante la libre competencia, luego se concentra formando los monopolios industriales y bancarios que se asocian, y en la medida que este capital monopólico financiero no encuentra posibilidades de valorización en el mercado interno, busca esas “oportunidades” mediante la exportación de capital a los países atrasados, en los cuales la composición orgánica es muy baja y por lo tanto, la tasa de ganancia en muy superior.

En cambio, el crecimiento del pbi chino es en base a las exportaciones, debidas principalmente a las empresas de capital extranjero. Es decir las inversiones extranjeras directas (IED) explotan mano de obra barata para que sus fábricas exporten al mundo (Made in China, pero con capital imperialista): 

“Este panorama de la competencia en la actividad de intermediación por excelencia señala la importancia del capital extranjero en el vigoroso crecimiento de la economía china. Diversas investigaciones han documentado que una buena parte de la producción exportadora en China la realizan empresas extranjeras, sea para venderla bajo sus propias marcas, sea como subcontratistas de grandes empresas. Así que lo que las cuentas nacionales registran como exportaciones de China reaparece en los canales de distribución de las grandes transnacionales del comercio, apuntalando las posiciones de empresas estadounidenses, japonesas y europeas” (…) “En la informática encontramos de nuevo la paradoja de que el “Made in China” de un número creciente de productos y servicios informáticos no representa el surgimiento de empresas chinas, sino el éxito exportador de grandes transnacionales de Estados Unidos, Japón, Singapur y Taiwán, que aprovechan las condiciones económicas y sociales del territorio chino para internacionalizar sus producciones.“ Raúl Ornellas, “LA CRISIS CAPITALISTA, ¿FIN DE LA HEGEMONÍA ESTADOUNIDENSE? UN ESTUDIO DESDE LA COMPETENCIA ENTRE EMPRESAS TRANSNACIONALES”).

MP justifica esta situación haciendo malabarismos teóricos con la ley del desarrollo desigual y combinado y explica que el desarrollo de China como nación imperialista tiene que ver con que: 

“Tal vez, la combinación histórica única y el desarrollo de una sucesión de modos de producción permitieron que los ex estados obreros combinaran la ley del valor (o el «mercado») con la planificación estatal centralizada, capaz de desarrollar las fuerzas de producción y la acumulación de capital suficiente para escapar subordinación semicolonial y emerger como una nueva potencia imperialista. No hay nada en Marx, Lenin y el entendimiento de Trotsky del desarrollo desigual y combinado del capitalismo que excluya tal resultado histórico en China.”

 ¿Pero qué dice Trotsky de la relación desigual y combinada entre los países coloniales y semicoloniales y los imperialistas?:

“El país más desarrollado industrialmente –escribió Marx en el prefacio de la primera edición de El Capital- no hace más que mostrar al de menos desarrollo en sí la imagen de su propio futuro”. Este pensamiento no puede ser tomado literalmente en circunstancia alguna. El crecimiento de las fuerzas productivas y la profundización de las inconsistencias sociales son indudablemente el lote que corresponde a todos los países que han tomado el camino de la evolución burguesa. Sin embargo, la desproporción en los “tiempos” y medidas que siempre se produce en la evolución de la humanidad, no solamente se hace especialmente aguda bajo el capitalismo, sino que da origen a la completa interdependencia de la subordinación, la explotación y la opresión entre los países de tipo económico diferente. Solamente una minoría de países ha realizado completamente esa evolución sistemática y lógica desde la mano de obra, a través de la manufactura doméstica, hasta la fábrica, que Marx sometió a un análisis detallado. El capital comercial, industrial y financiero invadió desde el exterior a los países atrasados, destruyendo en parte las formas primitivas de la economía nativa y en parte sujetándolos al sistema industrial y banquero del Oeste. Bajo el látigo del imperialismo, las colonias y semicolonias se vieron obligadas a prescindir de las etapas intermedias, apoyándose al mismo tiempo artificialmente en un nivel o en otro. El desarrollo de la India no duplicó el desarrollo de Inglaterra; no fue para ella más que un suplemento. Sin embargo, para poder comprender el tipo combinado de desarrollo de los países atrasados y dependientes como la India es siempre necesario no olvidar el esquema clásico de Marx derivado del desarrollo de Inglaterra. La teoría obrera del valor guía igualmente los cálculos de los especuladores de la City de Londres y las transacciones monetarias en los rincones más remotos de Haidebarad, excepto que en el último caso adquiere formas más sencillas y menos astutas. La desproporción en el desarrollo trajo consigo beneficios tremendos para los países avanzados, los cuales, aunque en grados diversos, siguieron desarrollándose a expensas de los atrasados, explotándolos, convirtiéndolos en colonias, o por lo menos, haciéndoles imposible figurar entre la aristocracia capitalista. Las fortunas de España, Holanda, Inglaterra, Francia, fueron obtenidas, no solamente con el sobretrabajo de su proletariado, no solamente destrozando a su pequeña burguesía, sino también con el pillaje sistemático de sus posesiones de ultramar. La explotación de clases fue complementada y su potencialidad aumentada con la explotación de las naciones. La burguesía de las metrópolis se halló en situación de asegurar una posición privilegiada para su propio proletariado, especialmente para las capas superiores, mediante el pago de algunos superbeneficios obtenidos con las colonias. Sin eso hubiera sido completamente imposible cualquier clase de régimen democrático estable. En su manifestación más desarrollada la democracia burguesa se hizo, y sigue siendo, una forma de gobierno accesible únicamente a las naciones más aristocráticas y más explotadoras. La antigua democracia se basaba en la esclavitud; la democracia imperialista se basa en la explotación de las colonias. Los Estados Unidos, que en la forma casi no tienen colonias, son, sin embargo, la nación más privilegiada por la historia. Los activos inmigrantes llegados de Europa tomaron posesión de un continente excesivamente rico, exterminaron a la población nativa, se quedaron con la mejor parte de México y se embolsaron la parte del león de la riqueza mundial. Los depósitos de grasa que acumularon entonces, les siguen siendo útiles todavía en la época de la decadencia, pues les sirven para engrasar los engranajes y las ruedas de la democracia. La reciente experiencia histórica tanto como el análisis teórico testimonian que la velocidad del desarrollo de una democracia y su estabilidad, están en proporción inversa a la tensión de las contradicciones de clase. En los países capitalista menos privilegiados (Rusia, por un lado, y Alemania, Italia, etc., por el otro) incapaces de engendrar una aristocracia del trabajo numerosa y estable, nunca se desarrolló la democracia en toda su extensión y sucumbió a la dictadura con relativa facilidad. No obstante, la continua parálisis progresiva del capitalismo prepara la misma suerte a las democracias privilegiadas y más ricas. La única diferencia está en la fecha. El deterioro incontenible en las condiciones de vida de los trabajadores hace cada vez menos posible para la burguesía conceder a las masas el derecho a participar en la vida política, incluso dentro de la limitada armazón del parlamentarismo burgués. Cualquier otra explicación del proceso manifiesto del desalojo de la democracia por el fascismo es una falsificación idealista de las cosas tales como son, ya sea engaño o autoengaño. Mientras destruye la democracia en las viejas metrópolis del capital, el imperialismo impide al mismo tiempo la ascensión de la democracia en los países atrasados. El hecho de que en la nueva época ni una sola de las colonias o semicolonias haya realizado una revolución democrática –sobre todo en el campo de las relaciones agrarias- se debe por completo al imperialismo, que se ha convertido en el obstáculo principal para el progreso económico y político. Expoliando la riqueza natural de los países atrasados y restringiendo deliberadamente su desarrollo industrial independiente, los magnates monopolistas y sus gobiernos conceden simultáneamente su apoyo financiero, político y militar a los grupos semifeudales más reaccionario y parásitos de explotadores nativos. La barbarie agraria artificialmente conservada es hoy día la plaga más siniestra de la economía mundial contemporánea. La lucha de los pueblos coloniales por su liberación, pasando por encima de las etapas intermedias se transforma en la necesidad de la lucha contra el imperialismo y de ese modo se pone de acuerdo con la lucha del proletariado en las metrópolis. Los levantamientos y las guerras coloniales hacen oscilar, a su vez, las bases fundamentales del mundo capitalista más que nunca y hacen menos posible que nunca el milagro de su regeneración. (León Trotsky: El pensamiento vivo de Marx, Las metrópolis y las colonias)

Si bajo el estado obrero deformado, China logró ser un país independiente del imperialismo, a medida que la burocracia desarrollaba la restauración capitalista, abriendo su economía a la penetración del capital extranjero, fue cayendo nuevamente en el status de semicolonia. El dato de que en el 2004 las inversiones extranjeras representaban más del 45% del pbi es un indicador categórico de la penetración imperialista. (Ducon Fonseca, L.J.«La inversión extranjera directa en china, pilar en el crecimiento de la economía china» en Observatorio de la Economía y la Sociedad de China Nº 09, diciembre 2008. Accesible a texto completo en http://www.eumed.net/rev/china/)

La nueva burguesía china, emergente de la burocracia maoísta del PC chino, creció, pero sólo en calidad de socia menor de los capitales imperialistas. 

La fracción de la economía que permanece en manos del estado chino, es equiparable a las de los estados semicoloniales que pasan por un período de capitalismo de estado, con gobiernos “nacionalistas” burgueses, pero que en esta época de desarrollo extremo del capital financiero tienen menos pretensiones de un desarrollo autónomo, y por eso casi no expropian, sino que se asocian al capital imperialista. El PC chino en el gobierno funciona con ese criterio, como tantos otros gobiernos que tratan de asegurar una porción de las ganancias para la acumulación de su burguesía nacional, mientras al mismo tiempo le garantizan las ganancias al imperialismo. En ese sentido, esencialmente el gobierno chino no es muy diferente al gobierno chavista venezolano, al kirchnerismo argentino  o al evismo boliviano, por ejemplo.

Desde que surgieron los países imperialistas, El capital comercial, industrial y financiero invadió desde el exterior a los países atrasados, destruyendo en parte las formas primitivas de la economía nativa y en parte sujetándolos al sistema industrial y banquero del Oeste”…“los países avanzados… siguieron desarrollándose a expensas de los atrasados, explotándolos, convirtiéndolos en colonias, o por lo menos, haciéndoles imposible figurar entre la aristocracia capitalista.”

Como en cualquier Estado capitalista, la combinación del “mercado” con la planificación estatal centralizada que menciona MP, opera en función del capital dominante, es decir del capital monopólico financiero e imperialista, y en el Estado semicolonial, sólo puede garantizar parcialmente una distribución minoritaria de las ganancias a favor de la burguesía nativa. Y China no es ninguna excepción.

La relación de los datos chinos comparados con otros países:

PBI per cápita:

MP, en su libro, utiliza como un argumento del carácter semicolonial de Argentina, en una polémica justa contra el CIT, el dato de la relación de su PBI per cápita comparado con el de Inglaterra (2003): “El PIB per cápita de Argentina fue de 5.150 u$s, el equivalente a 1/8 del de la Gran Bretaña”. En cambio, cuando se trata de China, le resta importancia a este dato. El FMI clasifica a China como país en desarrollo, con un PIB per cápita estimado para 2014 de 9.143 dólares, y lo ubica en el 90º puesto entre 180 naciones del mundo. Cinco países africanos (Guinea Ecuatorial, Gabón, Botsuana, Mauricio, Sudáfrica) tienen un PIB per cápita superior al de China. El PIB per cápita chino es la sexta parte del estadounidense, que asciende a 54.609 dólares y menos de la mitad del de Argentina, estimado en 19.189. 

Las IED: Salidas y Entradas, comparación de China con América Latina:

¿Cómo evaluamos los valores económicos de China?  China es un país con alrededor de 1300 millones de habitantes. Podemos tener una idea de las magnitudes de que estamos hablando si lo comparamos, por ejemplo, con América Latina, un continente que tiene un poco menos de la mitad de habitantes.

La entrada de IED en América latina en 2010 fue de 105.740 mdd (otras fuentes indican 113.000 mdd en 2010 y de 173.361 mdd en 2012, pero para el caso no tiene mayor importancia). En China (2013) la entrada de IED fue de alrededor de 127 mil millones de dólares.

En 2013, las empresas chinas invirtieron un total de 73.000 millones de dólares en el exterior, según la estadística de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y 88.000 mdd según fuentes chinas. ¿Y las empresas de los países latinoamericanos?

“Las empresas translatinas se han beneficiado durante estos últimos años de un buen nivel de crecimiento económico y de la confianza de los inversores en la región, lo que ha favorecido su acceso al crédito. Con respecto a la IED hacia el exterior de estas empresas, es importante destacar el incremento de casi el 500% entre 2000 y 2012 –período en el que la inversión regional en el exterior pasó de US$ 8.225 millones a US$ 49.131 millones anuales–. 

A pesar de que los niveles de inversión directa en el extranjero de América Latina son muy dispares entre los diferentes países, sobre todo entre las principales economías como Brasil, México y Chile y las economías más pequeñas como las del Caribe, Uruguay, Perú y Bolivia, hay una tendencia general en la región hacia una mayor inversión en el exterior. Este proceso no deja de ser una contrapartida natural al creciente flujo de IED hacia estas economías, toda vez que la mayor competencia generada por empresas transnacionales obliga a las empresas nacionales a buscar oportunidades de negocio en otros países. Esta es una tendencia global, dado que las economías en desarrollo y en transición, que ya reciben más de la mitad de los flujos mundiales de IED, fueron responsables de un tercio de las salidas de IED en el mundo en 2011, porcentaje que diez años antes no superaba el 10%.

México es el líder de exportaciones de capitales sumando 25.597 millones de dólares en el 2012, seguido por Chile con 21.090.”

El informe de la Cepal indica que “si los flujos de IED al exterior desde Brasil han sido negativos por segundo año consecutivo, se debe a la estrategia de financiamiento de las translatinas brasileras, que remiten préstamos desde sus filiales en el extranjero a sus casas matrices para evitar los mayores tipos de interés vigentes en Brasil”. Pero antes que esto, en el 2008 las salidas de IED fueron por 20.457 (mdd)

Más allá de los flujos anuales de IED, es preciso recordar que Brasil tiene el mayor nivel de IED acumulada fuera de América Latina, que asciende a más de 200.000 millones de dólares”. (* Esta es una síntesis de datos tomados de informes de la Cepal)

Es decir que, si tenemos en cuenta las proporciones, México con 120 millones de habitantes; Chile con menos de 17 millones, Brasil con 300 millones y China con 1300 millones; resulta por lo tanto que, estos tres países latinoamericanos con 1/3 de su población, exportan por las 2/3 de IED que China. O sea, por lo menos México, en donde sus empresas “translatinas” han invertido en el exterior en 2012 el doble de la IED recibida en su país, según el razonamiento de MP sería tan imperialista como China.

Según el informe de la Cepal:

“…las empresas brasileñas en 2012 han invertido menos en el exterior que en los años precedentes y, en algunos casos, también han aumentado la venta de activos en el exterior (desinversiones). Entre las desinversiones destaca la estrategia explícita de la empresa minera Vale y la petrolera Petrobras, dos de las mayores translatinas brasileñas. Ambas compañías anunciaron una estrategia global de venta de activos no centrales para su actividad, la mayoría de los cuales están fuera del Brasil. Vale vendió durante 2012 activos en el extranjero por valor de 1.167 millones de dólares, entre ellos, negocios de manganeso en Europa, minas de carbón en Colombia y barcos para el transporte de mineral. Otras grandes empresas mineras competidoras directas de Vale, como Rio Tinto o BHP Billiton, están siguiendo estrategias similares ante la subida en sus costes y la reducción de sus márgenes de explotación. Esta estrategia continuará probablemente en 2013: Vale anunció la venta de Sudbury Mines en el Canadá por 1.200 millones de dólares. En el caso de Petrobras, su ambicioso programa de inversiones para los campos petroleros presal en el Brasil la ha forzado a cancelar algunos proyectos de inversión en el extranjero. La empresa llegó a anunciar ventas de activos por valor de 7.000 millones de dólares en 2012, aunque la mayoría no han sido implementadas aún. Para el período 2012-2016 se esperan desinversiones por un monto de 15.000 millones de dólares, que incluyen refinerías en los Estados Unidos y el Japón y campos de explotación en Nigeria. La magnitud de este programa de desinversiones de Petrobras sugiere que el nivel de flujos de inversión directa al exterior desde el Brasil continuará en niveles moderados durante los próximos años. De todos modos, muchas empresas brasileñas han continuado su expansión en el exterior. Siete de las 20 mayores adquisiciones efectuadas por empresas translatinas en el exterior en 2012 fueron hechas por empresas brasileñas, destacándose la compra del 40% de Cimpor, la cementera portuguesa, por Camargo Correa.”

Con la lógica de MP ¿será Brasil también un país imperialista emergente?

Para tener un panorama más amplio, agreguemos un dato más: Según información oficial de fines de 2011, 60 empresas chilenas tenían inversiones en China,  el 70% de las cuales se concentra en el sector industrial. La prensa chilena refiere que las compañías más relevantes que ya están instaladas en China son Codelco, Banco de Chile, D&S, Cencosud, Falabella, Sodimac, Salfa, Caffarena, Mintlab (Cruz Verde), Río Blanco, Agrícola San Clemente, ADS Cargas, Ancortemin, Molymet, Viña Errázuriz, Watt’s, Celulosa Arauco, K&G,LAN, IICC y Plumbtech. (Diario Gestión de Perú, 26/11/2012).

Queda claro que la exportación de capitales y las inversiones en otros países no es exclusiva de los países imperialistas, y no es condición suficiente para caracterizar a un país como tal.

Por último, cuando MP discute acerca del carácter semicolonial de Turquía con otras tendencias trotskistas, se pregunta cuánto de la IED que exporta proviene directa o indirectamente de las empresas multinacionales que operan en Turquía. Pero ¿por qué no se hace la misma pregunta en relación a China?

Para el ya citado Ornellas “es fundamental conocer quiénes son los propietarios de las empresas. Además de los vínculos de todo tipo que representan las tenencias de acciones empresariales, la propiedad está directamente asociada al control y a las estrategias de las empresas. Desde las sociedades por acciones se sabe que la gran virtud de la cotización accionaria es la de movilizar el ahorro del público en favor de los objetivos empresariales, al tiempo que es posible conservar el control de las decisiones y acciones cruciales de la empresa con una cuota pequeña, incluso mínima del capital social. Conforme las relaciones capitalistas se hacen cada vez más y más densas, el término control deviene crucial, subordinando la propiedad.”

Ornellas analiza las “94 empresas que actúan en las catorce actividades con mayor peso dentro de las quinientas empresas más importantes del mundo” para  “determinar los tenedores de acciones de esas empresas líderes, para el año 2008.”

En ellas “se registran 5 231 tenedores de acciones de las empresas líderes que reportan poseer acciones por un valor total de 3.8 billones de dólares. El primer rasgo que salta a la vista es la gran concentración que se alcanza al reducir los tenedores de acciones a aquellos con inversiones de 1 000 millones de dólares o más; 332 actores manejan 3.4 billones de dólares, es decir, 90% del total. En lo que toca a la jerarquía internacional, observamos que la mayor cantidad de inversionistas tiene su sede en Estados Unidos. Son 170 firmas las que manejan inversiones por 1.8 billones de dólares y que representan 48% del total. Los 114 inversionistas de origen europeo poseen acciones de las empresas líderes por 1.1 billones de dólares, cifra que representa 29.4% del total. En este agrupamiento destacan los inversionistas con sede en el Reino Unido y que manejan 10.5% del valor total de las acciones.”

Dentro de la región asiática aparecen 27 empresas, de las cuales corresponden 20 a Japón, 5 a Corea del Sur, y 2 a China, pero de estas dos, una corresponde “al gigante chino de las telecomunicaciones, China Mobile, cuyo capital está en manos del holding China Mobile Hong Kong (bvi) Limited”. Y agrega que “la competencia en las actividades petrolera y minera muestra que las empresas estadounidenses cuentan aún con la parte de mercado más importante, lo cual se ve reforzado por las alianzas formales e informales que han tejido con las empresas anglo-holandesas. Los otros grupos de empresas se concentran en satisfacer sus necesidades energéticas, en tanto son dependientes del abastecimiento externo. Este rasgo atañe centralmente a las empresas chinas.”

Si bien estos datos son de 2008, no puede haber en seis años un salto que cambie cualitativamente esta proporción. Al decir esto nos basamos, por ejemplo en la categorización publicada en el diario El País de las 100 mayores empresas (teniendo en cuenta su capitalización), que registra la nacionalidad (pero sin hacer el análisis profundo que hace Ornellas sobre a quienes corresponde el control de la propiedad). En este cuadro se cuentan 8 empresas chinas en 2008 y apenas una más, llegando a 9 en 2013 (de manera similar, el ranking Forbes ubica 7 empresas chinas entre las 100 más grandes para el 2012, así como 4 de Brasil).

Otro dato referido a la asociación de las empresas que aparecen como “chinas” con el capital imperialista:

“En Zhangjiagang se encuentra también el orgullo de la industria del acero chino, Shagang, presidida por Shen Zenrong, de la poderosa asociación de productores metalúrgicos y del acero. Ingeniero, forma parte del grupo de emprendedores que asistió a los trabajos del XVIII congreso del PCCH. Shagang Group produce 80 millones de toneladas de acero, que se exportan por el puerto fluvial a orillas del Yangtsé. Sus socios son, entre otras, grandes empresas: Fox, Concast, Morgan USA y Korean POSCO”. (Paco Peña/Rebelión)

La excepción China, según MP

La burocracia maoísta restauró el capitalismo en China y en ese proceso se convirtió en burguesía.  Contrariando a MP, quien asegura que China entró al proceso de la restauración capitalista con “la acumulación de capital suficiente para escapar subordinación semicolonial”, la nota publicada en el diario El Pueblo en Línea, “Capital extranjero recibe trato favorable Pekín” (3/12/13), en donde se analizan las reformas aprobadas adoptadas por el gobierno del PC chino a fines de 2013, dice: 

“El número de empresas extranjeras que invierten en China ha crecido continuamente desde que comenzara la reforma y apertura hace treinta y cinco años. A finales de 2011, había 446.487 empresas extranjeras en China, y desde 1979 hasta 2012, la inversión extranjera en China alcanzó los 1,28 billones de dólares.” Y por si hiciera falta agrega que “la política de inversión extranjera, tuvo el objetivo de satisfacer la escasez de capital”.

Según James Petras:

“China ha ampliado el acceso extranjero a su floreciente mercado bursátil, y en mayo de 2007 autorizó las empresas de valores mixtas e incrementó la serie de actividades que estas empresas pueden realizar (Financial Times, 25.5.2007). Los bancos extranjeros están ahora autorizados a emitir tarjetas de crédito y de pago, y los financieros extranjeros pueden invertir hasta 30.000 millones de dólares en los mercados financieros chinos, lo que triplica el anterior límite. Por ahora, China resiste las presiones estadounidenses de suprimir los límites de propiedad extranjera invertida en los bancos nacionales, y de permitir que las empresas extranjeras adquieran corredurías de bolsa. No obstante, teniendo en cuenta la creciente presencia estadounidense y europea, los expertos esperan que los liberales chinos supriman estas restricciones en un próximo futuro.

China ha dado luz verde a la expansión, las fusiones y las adquisiciones e inversiones en todo el mundo, en forma de socio minoritario de sociedades anónimas extranjeras (Financial Times, 31.5.2007), y ha abierto recientemente su mercado corporativo de bonos, con la eliminación de cuotas, a la vez que ha permitido que los precios de los bonos y los tipos de interés los establezca el mercado (Financial Times, 15.6.2007). En 2006, el sector bancario de inversión se abrió a Morgan Stanley, Goldman Sachs y UBS, que se han beneficiado de la multiplicación por diez en el mercado bursátil en 2007 (Financial Times, 6.6.2007).

La promoción de las inversiones privadas en valores ha conducido a la duplicación de inversiones en las compañías continentales hasta 7.300 millones de dólares en 2006, por encima de 2005. No obstante, el sector de inversión privada de valores ha estado dominado por los fondos gigantes estadounidenses, como el Carlyle Group y el Texas Pacific Group. En junio de 2007, Beijing abrió sus puertas a las adquisiciones extranjeras (Financial Times, 7.6.2007). 

China ha suprimido virtualmente todas las restricciones a la inversión extranjera en compañías chinas privadas, lo que ha conducido a la penetración extranjera en varios sectores clave. Durante los primeros cinco meses de 2007, los beneficios de los bancos extranjeros han crecido a razón de un 43% anual (400 millones de dólares) (Financial Times, 7.7.2007).

La apertura a las inversoras privadas ha estado sujeta a permanentes limitaciones, por las que las adquisiciones se reducen a porcentajes accionariales minoritarios. El Carlyle Group ha dado un primer paso con 800 millones de dólares en servicios financieros, medios de comunicación y manufacturas. Una vez establecidas como accionistas minoritarios, las grandes firmas financieras occidentales pueden acceder a más altos niveles de control. Algunos fondos de acciones y banqueros han conseguido acciones mayoritarias en pequeños bancos provinciales, evitando la oposición política, lo que da como resultado intentos de hacerse con acciones mayoritarias en bancos costeros más grandes. La principal táctica consiste en establecer vínculos económicos y políticos firmes y apalancar los lazos iniciales paulatinamente hacia espacios más amplios y mayores beneficios (Financial Times, 27.8.2007). La principal preocupación de toda la élite financiera angloamericana es conseguir un camino despejado hacia la captura de los ahorros de los clientes de los bancos. Barclay Bank optó por otro camino en su entrada en el mercado financiero chino, mediante la venta de 3,1% de su capital al China Development Bank. Barclays tiene ahora un socio financiero local influyente que le permitirá realizar adquisiciones en el mercado chino.

El capital extranjero occidental y japonés está entrando en el mercado de China por medio de un proceso de liberalización de dos pasos. En primer lugar, el Estado ha privatizado la energía, las telecomunicaciones, las manufacturas y el sector bancario. Con el nuevo proceso de liberalización, este primer paso ha ido seguido de ofertas privadas iniciales, con las que se venden acciones a los inversores por medio de su salida a los mercados bursátiles de ultramar. Los grandes bancos estadounidenses y los grupos de asesoría en inversiones, como Morgan Stanley, consiguen cientos de millones en comisiones en la organización de salidas a bolsa. Todos los principales bancos de inversión, como Merrill Lynch, Goldman Sachs, etc. están listos para obtener lucrativas comisiones prestando ayuda a las necesidades financieras del sector privado chino. El rápido crecimiento del sector privado chino proporciona una importante vía para el capital financiero occidental, especialmente el proveniente de bancos de inversión. Cuando las grandes compañías estatales deciden salir a cotización en los mercados bursátiles internacionales, habrá honorarios multimillonarios para Wall Street y la City de Londres.” (China: altas tasas de crecimiento y alto riesgo de liberalización ¡única alternativa?,    James Petras 9/10/2007).

Y según Wall Street Journal:

“China aún tiene un fuerte control de los flujos de capital, pero las autoridades han permitido la entrada de más capital extranjero al país para fomentar el crecimiento. Al aumentar los vínculos de China con la economía mundial, también han aumentado las fugas en sus herméticos controles de capital.

Los préstamos extranjeros a China aumentaron un 38% en el primer trimestre del año hasta casi US$800.000 millones, multiplicando por cuatro el nivel de 2010, según datos publicados la semana pasada por el Banco de Pagos Internacionales.”

Algunas compañías han obtenido préstamos baratos fuera de China continental, especialmente en Hong Kong y Taiwan, para financiar inversiones de mayor rentabilidad en China. Otras, especialmente del sector inmobiliario, han recurrido al extranjero para financiar sus operaciones porque la financiación local se ha agotado. Los bancos también han obtenido préstamos en el extranjero para recaudar fondos ante el endurecimiento de los requisitos de capital.”

“El incremento de préstamos a China por parte de bancos con sede en Hong Kong –muchos de ellos filiales de bancos de Wall Street– ha alarmado a las autoridades monetarias locales, que están exigiendo mayores requisitos de financiación. Los préstamos de bancos de Hong Kong a China aumentaron un 30% en 2013. En los tres primeros meses del año han crecido otro 8% a US$317.000 millones. Taiwán ha registrado un incremento similar en sus préstamos a China. En este caso aumentaron 87% en el primer trimestre a US$58.600 millones. (Wall Street Journal 5/8/14)

Esta penetración imperialista que se basa en la insuficiencia de la acumulación de capital local, ¿cómo es que no genera ningún tipo de dependencia?

MP cree haber descubierto entonces una nueva clase burguesa que emergiendo de un país atrasado (con 65 % de población campesina), en una época de pleno desarrollo imperialista, que rápidamente ha entrado en un nuevo período de decadencia general, es capaz de tener una posición absolutamente independiente del imperialismo. Una clase capaz de hacer lo que ninguna otra hizo antes, que es aprovechar las inversiones imperialistas para el desarrollo de China como país independiente hasta transformarse en potencia imperialista.

Hasta qué punto son falsas estas ilusiones de MP queda en evidencia con las revelaciones periodísticas conocidas como “Chinaleaks”, en las cuales salen a la luz las conexiones entre la burocracia estatal del PC Chino a través de los hijos del poder, con los grandes bancos imperialistas para blanquear el capital saqueado a las finanzas públicas, favorecer la penetración del capital extranjero, y recibir por ello jugosas comisiones:

“Los dos grandes bancos suizos han ayudado a los herederos de la Élite Roja, el entorno de los dirigentes supremos del Partido Comunista Chino, a esconder sus fortunas. Al igual que los multimillonarios occidentales, los sucesores de la cúpula de la “República Popular” han repartido millones de dólares entre cientos de sociedades domiciliadas en los paraísos fiscales de las Islas Vírgenes Británicas, Hong Kong o Samoa para ahorrarse impuestos o incluso encubrir negocios ilegales. Así lo indican los datos del offshore leaks del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), con sede en Washington.”

Las Islas Vírgenes tienen corazón caribeño pero sus pulmones son chinos. Este archipiélago es el segundo inversor directo extranjero en China, según datos oficiales. Cerca del 10% de la inversión exterior que recibe el país asiático procede del este centro offshore.”

“Más del 40% del negocio de los servicios financieros de las Islas Vírgenes Británicas proviene de Asia y el Pacífico”, afirmaba el primer ministro de las islas, Orlando Smiths, en mayo del año pasado al estrenar una oficina del micro estado en Hong Kong, según recogió la prensa local. “Hay una muy fuerte conexión financiera entre China, Hong Kong, Singapur y las Islas Vírgenes Británicas”, puntualizó. El principal ingreso para esta jurisdicción opaca son las tasas que recibe por la constitución y mantenimiento de las sociedades a nombre de extranjeros.

Las Islas Vírgenes Británicas son consideradas un refugio fiscal pese a los esfuerzos de su Gobierno para luchar contra esta etiqueta. La oligarquía empresarial china ha colonizado la actividad financiera de la isla sin apenas dejar rastro. Opera desde Hong Kong. Allí es posible abrir una sociedad con domicilio en este micro estado para escapar a los controles oficiales y eludir los impuestos.” 

Las tres entidades europeas (Deutsche Bank, Credit Suisse y USB) aparecen en los datos de Chinaleaks; las tres han ayudado a un gran número de chinos a crear empresas en paraísos fiscales: por ejemplo, en la isla de Samoa, en el Pacífico, pero sobre todo en el Caribe, en las Islas Vírgenes Británicas. Solo el Deutsche Bank, desde sus sucursales de Singapur y Hong Kong, ha fundado un número de dos cifras de empresas de este tipo; empresas con nombres tan elocuentes como Double Fortune Group Limited, es decir, “Grupo de Duplicación de Fortunas”.

El Deutsche Bank y sus competidores suizos ya hace décadas que trabajan en el tema. Credit Suisse tiene oficinas en tres ciudades de la República Popular, USB en cinco, y el Deutsche Bank en seis. Sin embargo, las entidades occidentales no pueden organizar una red de filiales propia como las que mantienen los bancos estatales chinos; las leyes en ese país son estrictas. Cada año se puede añadir a la explotación como máximo dos ciudades nuevas. Dado que en China hay más de cien ciudades con más de un millón de habitantes, llevaría décadas erigir una densa red de filiales. Para hacer negocios en ese país, tienen que participar en uno de los más de 20 bancos de propiedad estatal. Y eso es algo lucrativo.

Por una parte, de este modo las entidades occidentales también obtienen ganancias de los ahorradores. Por otra, pueden asumir las funciones típicas de los bancos de inversiones: preparar ofertas públicas, financiar adquisiciones, realizar operaciones de venta de acciones. Los bancos estatales chinos carecen de los conocimientos necesarios para ello, así como de oficinas en Londres, Fráncfort y Nueva York. Pero, ¿cómo acceden los bancos occidentales a los clientes? ¿Y a los gerentes de los grupos estatales o a los dirigentes locales del partido? Si se da crédito a los correos electrónicos de JP Morgan, la cosa no funciona sin contactos especiales. Los chinos les llaman guanxi, “relaciones”. Si no hay una red, si no se tienen contactos, nada funciona en China.

Y aquí entra en juego la aristocracia roja: los descendientes de la élite política china. Según la experiencia de sus empleadores, ellos abren puertas que, de lo contrario, permanecerían cerradas. En otras palabras: lo que desee el jefe del chico, papá lo va a conseguir. Un banco occidental ha puesto en marcha el programa interno llamado “Hijos e hijas”, específicamente destinado a este fin.

En realidad, da igual de qué banco se trate, ya sea JP Morgan, Goldman Sachs, Citigroup, Deutsche Bank, Credit Suisse o UBS; prácticamente todos han empleado, antes o después, a hijos de dirigentes del partido. Por ejemplo, según los medios de comunicación, Morgan Stanley reclutó a la hija del director del Banco de Desarrollo de China, y el Deutsche Bank tuvo en nómina a la del viceprimer ministro Wang Yang por lo menos durante un tiempo. El banco no ha querido confirmar si todavía trabaja allí. ¿Y qué hay de Credit Suisse? Para ellos trabajó Wen Runchun, hija del exprimer ministro Wen Jiabao.”

“Ocho años después de esta hazaña, Credit Suisse es uno de los bancos líder en el mercado chino; en junio de 2013, su fililal ICBCCS administraba más de 200.000 millones de yuans, el equivalente a unos 30.000 millones de francos suizos.”  (El País, enero de 2014)

MP también ha descubierto una nueva faceta del capital imperialista, que ya no busca someter a una nación a su dependencia, sino que puede colaborar con su desarrollo. ¿Y dice que esto no choca en nada con Lenin y Trotsky?

Si la economía china ya es desarrollada y tiene un carácter imperialista, ¿Por qué el gobierno chino sigue una política de abrir más sectores de su economía, incluyendo las empresas estatales a la penetración del capital imperialista extranjero, como fue establecido en las resoluciones sobre las “Decisiones sobre las cuestiones relativas a las reformas profundas”, de la tercera sesión plenaria del XVIII Comité Central del Partido Comunista de China el 15 de noviembre?

Según la mencionada nota publicada en el diario El Pueblo en Línea:

“China sigue comprometida a mejorar la política de inversión extranjera y el ambiente de inversión” (…) El documento del pleno ha ampliado las zonas de inversión de capital extranjero y el espacio comercial de empresas extranjeras en el país. El artículo 24 del documento dice que los sectores de servicios tales como la atención médica, educación, cultura y finanzas podrán disfrutar de una apertura moderada; se relajarán las restricciones en sectores como la atención a los ancianos y pensiones, diseño de arquitectura, contabilidad y auditoría, comercio y logística, y la inversión extranjera en comercio electrónico; y las industrias de manufactura se abrirán aún más. 
El artículo 26 dice que las zonas fronterizas, también estarán más abiertas. Se implementarán políticas y métodos especiales en ciudades fronterizas clave, puertos y zonas de cooperación económica para fomentar el intercambio de personal, logística y turismo. Se crearán instituciones financieras de desarrollo para acelerar el desarrollo de la infraestructura entre regiones y países vecinos para formar un patrón integral de apertura. (…)

El gobierno acabará con el proteccionismo local, monopolio y competencia desleal estableciendo y perfeccionando un sistema de calificación de crédito social, mecanismo de retiro del mercado y sistema concursal. Estas medidas eliminarán las barreras de mercado y regularán la gestión de los gobiernos en todos los niveles. (…)

China también eliminará las dudas sobre el capital extranjero y garantizará los derechos igualitarios del capital extranjero en el mercado interno. Todas estas son reformas favorables para el capital extranjero gracias a la tercera sesión plenaria del XVIII Comité Central del Partido Comunista de China para dar a la inversión extranjera un mejor entorno en China.” (El Pueblo en Línea, 3/12/13)

“Entre otras se anuncia la venta de un 30% de la participación de Sinopec, 49% de los proyectos conjuntos en la Corporación Nacional China del Petróleo (CNCP), y en State Grid, entre otras más de 100 empresas estatales. Es que, entre otras cosas, ya sea por la administración burocrática, o por una política consciente para impulsar su privatización, las empresas estatales generan pérdidas al Estado. “Los pasivos combinados de todas las empresas de propiedad estatal llegan a 9.5 billones de dólares al final de 2013, según el Ministerio de Finanzas, equivalentes a más de 100 por ciento del PIB nominal” (Periódico La Jornada, 29/4/14).

China: ¿semicolonia u otro tipo de formación intermedia?

Trotsky adhirió plenamente a los análisis de Lenin relacionados con el imperialismo y el carácter de esta época. En lo fundamental el mundo capitalista podía dividirse entre países opresores y países oprimidos.  Sobre esa base, Trotsky generalizando, denomina semicolonias a todas las naciones que no son colonias ni países imperialistas, pero no deja de advertir las diferencias.

“Los países coloniales y semicoloniales -y por lo tanto atrasados- que abarcan a la mayor parte de la humanidad, difieren extraordinariamente entre sí en cuanto al grado de su atraso. Ocupan una escala histórica que va del nomadismo y aún el canibalismo hasta la cultura industrial más moderna. Esta combinación de extremos caracteriza en mayor o menor grado a todos los países atrasados. Sin embargo, la jerarquía del atraso, si se puede emplear semejante término, se ve determinada por el peso específico de los elementos de barbarie y cultura en la vida de cada país colonial. El Africa Ecuatorial está muy atrasada respecto de Argelia, Paraguay respecto de Méjico, Abisinia respecto de la India o China. Tras su dependencia económica común de la metrópoli imperialista, la dependencia política tiene en algunos casos el carácter de esclavitud colonial abierta (India, Africa Ecuatorial), mientras que en otros se ve ocultada por la ficción de la independencia estatal (China, América Latina).”

En el folleto sobre el imperialismo, dado que Lenin está tratando de hacer un análisis más detallado, considera que además de los países imperialistas y las colonias, existen varias formas intermedias de dependencia estatal, entre las cuales ubica a las semicolonias:

“En cuanto a los Estados “semicoloniales”, nos proporcionan un ejemplo de las formas de transición que podemos hallar en todas las esferas de la naturaleza y la sociedad. El capital financiero es una fuerza tan considerable, tan decisiva, podría decirse, en todas las relaciones económicas e internacionales, que es capaz de someter, y en efecto somete, incluso a Estados que gozan de la independencia política más completa, como lo veremos a continuación. Como se comprende, la forma de sometimiento más “conveniente” para el capital financiero y de la que obtiene mayores beneficios, es la que implica la pérdida de independencia política de los países y pueblos sometidos. En este sentido, los países semicoloniales proporcionan un ejemplo típico de “etapa intermedia”. Es natural que la lucha por esos países semidependientes se haya vuelto particularmente áspera en la época del capital financiero, cuando el resto del mundo estaba ya repartido.” (…)

“Puesto que hablamos de la política colonial en la época del imperialismo capitalista, es necesario hacer notar que el capital financiero y su política exterior, que es la lucha de las grandes potencias por el reparto económico y político del mundo, originan diversas formas transitorias de dependencia estatal. No sólo existen los dos grupos fundamentales de países –los que poseen colonias y las colonias-, sino también, es característico de la época, las formas variadas de países dependientes que, desde un punto de vista formal, son políticamente independientes, pero que en realidad se hallan envueltos en las redes de la dependencia financiera y diplomática. A una de esas formas de dependencia, la semicolonia, ya nos hemos referido. Un ejemplo de otra forma lo proporciona la Argentina.

“América del Sur, y sobre todo la Argentina –dice Schulze-Gaevernitz en su obra sobre el imperialismo británico-, depende tanto de Londres desde el punto de vista financiero, que se la deberá calificar casi como una colonia comercial inglesa”. Basándose en los informes relativos a 1909 del cónsul austro-húngaro en Buenos Aires, Schilder, estima que los capitales ingleses invertidos en la Argentina ascendían a 8.750 millones de francos. No es difícil imaginar qué sólidos vínculos establece el capital financiero –y su fiel “amiga”, la diplomacia- de Inglaterra con la burguesía argentina, con los círculos que controlan toda la vida económica y política de ese país.

Portugal presenta una forma algo diferente de dependencia financiera y diplomática, acompañada de independencia política. Portugal es un Estado soberano independiente, pero en realidad, desde hace más de doscientos años, desde la Guerra de Sucesión de España (1701-1714), ha sido un protectorado británico. Inglaterra protegió a Portugal y protegió sus colonias para reforzar sus propias posiciones en la lucha contra otros rivales, España y Francia. A cambio de ello, Inglaterra obtuvo privilegios comerciales, mejores condiciones para exportar mercancías y sobre todo, capitales a Portugal y a las colonias portuguesas; derecho a utilizar los puertos e islas de Portugal, sus cables telegráficos, etc., etc. Siempre han existido relaciones de este tipo entre grandes y pequeños estados, pero en la época del imperialismo capitalista se convierten en sistema general, forman parte del conjunto de relaciones que rigen el “reparto del mundo” y se convierten en eslabones de la cadena de operaciones del capital financiero mundial.”  

MP en su libro, también hace referencia a esta cita de Lenin, pero la toma de manera recortada, limitada a las semicolonias en general, entre las que ubica también a la Argentina.

Pero no se detiene a pensar en por qué Lenin habría de mencionar “otras formas semidependientes”, además de las semicolonias, si todas tenían un régimen político fomalmente independiente. Lenin ubica entre las semicolonias a Persia, China y Turquía, países en ese entonces, obligados a ceder concesiones económicas bajo la presión militar directa de las potencias imperialistas. Y menciona entre las otras formas dos países (Argentina y Portugal) que sin tener esa presión militar directa tenían una dependencia económica del imperialismo. Esos países eran dos extremos de esas formas intermedias de dependencia económica con independencia política. Una, la Argentina la ubica como “colonia comercial” de Inglaterra. Y a la otra, Portugal, como un país que aún manteniendo bajo su dominio colonias propias, era un “protectorado” de Inglaterra. Es decir, Portugal era por un lado imperialista en relación a sus colonias, pero dependiente a la vez de Inglaterra.

La Rusia zarista “imperialista”, el carácter de China y la posición de los marxistas revolucionarios 

Otro ejemplo de esta caracterización dialéctica de los países la podemos encontrar en relación a Rusia:

“La política colonial y el imperialismo existían aun antes de la última etapa del capitalismo y aun antes del capitalismo. Roma, basada en la esclavitud, siguió una política colonial y practicó el imperialismo. Pero las disquisiciones “generales” sobre el imperialismo, que ignoran o relegan a segundo plano la diferencia radical entre las formaciones económico sociales, se convierten inevitablemente en las más vacuas trivialidades o jactancias, como la comparación: “Gran Roma y Gran Bretaña”. Incluso la política colonial capitalista de las etapas anteriores del capitalismo es esencialmente diferente de la política colonial del capital financiero.”

“Por vigoroso que haya sido durante las últimas décadas el proceso de nivelación del mundo, de nivelación de las condiciones económicas y de vida de los distintos países, consecuencia de la presión de la gran industria, el cambio y el capital financiero, aun subsisten grandes diferencias, y entre los seis países mencionados encontramos, en primer lugar, países capitalistas jóvenes (Norteamérica, Alemania y Japón) cuyo progreso ha sido extraordinariamente rápido; en segundo lugar, países con un antiguo desarrollo capitalista (Francia e Inglaterra) cuyo progreso ha sido últimamente mucho más lento que el de los países antes mencionados; y en tercer lugar un país sumamente atrasado desde el punto de vista económico (Rusia), en el que el imperialismo capitalista moderno está enredado, por así decirlo, en una espesa maraña de relaciones precapitalistas.”

Vemos aquí, que cuando Lenin se refiere al surgimiento de nuevos países imperialistas, se está refiriendo al período de desarrollo y formación de las principales potencias imperialistas durante los veinte años anteriores a la redacción de su folleto sobre el imperialismo y que chocaron después en la I guerra mundial. 

Y vemos también como distingue a Rusia de las demás potencias imperialistas, como una gran potencia pero económicamente atrasada, penetrada por el capital imperialista que se había “enredado” en ese atraso.

“No sólo los pequeños Estados, sino también Rusia, por ejemplo, dependen por entero, en el sentido económico, de la potencia del capital financiero imperialista de los países burgueses “ricos”.” (Lenin, Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación)

Las posesiones coloniales de Rusia correspondían al período precapitalista, a la política de conquista y opresión del imperio zarista y no a la moderna opresión dictada por los grandes monopolios capitalistas nacionales. En Rusia los grandes monopolios no eran de capitales nacionales, sino producto de la inversión del capital extranjero.

De la misma manera hoy podemos distinguir una serie de países que están a mitad de camino en términos de desarrollo, es decir, que desde el punto de vista económico podríamos ubicarlos dentro de la categoría general de semicolonias por su dependencia del capital extranjero, pero con la capacidad de algunas empresas del estado (incluyendo bancos) y empresas de capital privado multinacional de intervenir en el mercado mundial y extraer plusvalía de países menos desarrollados. China es el más imponente por sus valores absolutos, pero proporcionalmente es comparable con México o Brasil. Estando concentrados más de 1300 millones de habitantes dentro de una misma frontera, tiene un potencial que le da a este Estado características especiales, cuyos gobernantes concentran cifras (comerciales, de reservas monetarias, PBI, etc.) propias de un continente. De la misma manera, las reservas gasíferas y petroleras rusas, y más todavía el arsenal nuclear acumulado, son la particularidad rusa. Estas características particulares le dan un margen de independencia política y económica mucho mayor que a cualquier país semicolonial, pero no eliminan su atraso y su dependencia respecto de las principales potencias imperialistas.

A su vez la presión creciente del imperialismo norteamericano está impulsando a Rusia y China a estrechar relaciones, a influir más estrechamente a sus países vecinos, y a formar un bloque económico más definido con el resto de los países llamados en conjunto BRICS. Este bloque conteniendo el 40% de la población mundial y el 25% de la superficie del planeta, puede erguirse más firmemente frente a las potencias imperialistas, sobre todo en este momento de declinación relativa de EE-UU y de crisis de la Eurozona, y disputar un lugar secundario pero significativo en el reparto del mercado mundial, como un socio global minoritario pero importante del imperialismo, con las contradicciones propias de cualquier burguesía que disputa su margen de ganancias.

Efectivamente como plantea MP, la cuestión de la caracterización del carácter del Estado chino ha dejado de ser un problema meramente teórico, para pasar a ser un problema de la política práctica concreta, y en la medida en que la crisis general capitalista no encuentra salida y se agudizan las contradicciones interimperialistas a nivel internacional, la posibilidad de nuevas guerras parciales y de una nueva guerra mundial se hace más próxima. Una correcta ubicación marxista ante estos probables acontecimientos, exige también una caracterización acertada sobre el carácter de los Estados en general y el de China –que está en discusión- en particular.

Llamamos a la clase obrera china de todas las etnias y nacionalidades a unirse para derrocar a la dictadura burguesa del PC Chino para establecer la verdadera dictadura del proletariado, con un Estado Obrero basado en los organismos democráticos de lucha de los trabajadores que expropie al capital imperialista y al capital de la nueva burguesía china.

En la medida que China oprime a una serie de nacionalidades (tibetanos y uigures y otras nacionalidades son alrededor de 100 millones de personas que representan el 8,41 % de la población), llamamos a la clase obrera a defender el derecho de las mismas a la autodeterminación.

En tanto que China actúe para defenderse de la opresión de las principales potencias imperialistas, llamamos a la clase obrera a luchar en unidad de acción, sin dar ningún tipo de apoyo político a sus gobiernos. En tanto el gobierno chino actúe para consolidar su poder regional o el poder económico de sus monopolios oprimiendo a otras naciones, llamamos a la clase obrera a luchar en su contra. 

Esta misma ubicación de principios nos indica qué posición tener en caso de guerra. Si hay una guerra de EE-UU y Japón contra China, por ejemplo, por las islas del mar del sur de China, no hay ninguna duda que se tratará de una guerra imperialista por parte de EE-UU y Japón para someter a China a una mayor dominación. Estaremos militarmente del lado de China.

Si China, aliada a Rusia, Alemania y Francia, por ejemplo, entra en una guerra contra EE-UU, Japón e Inglaterra, se tratará de una guerra interimperialista por un nuevo reparto del mundo, en la que tanto Rusia como China entran como la Rusia zarista entró en la I guerra mundial, aliada a las potencias imperialistas para participar en el reparto del botín. Y en ese caso seremos derrotistas en ambos bandos y lucharemos por transformar la guerra interimperialista en guerra civil del proletariado y sus aliados del pueblo pobre, contra sus burguesías imperialistas.

28/8/14

CE del Partido de la Causa Obrera (Argentina)Documento presentado para su discusión al II Congreso del PCO

Direcciòn de la Corriente Socialista Revolucionaria – El Topo Obrero (Venezuela)

Deja una respuesta