¡Por el triunfo de la lucha del pueblo palestino!

Día tras día el ejército sionista bombardea la Franja de Gaza, principalmente al norte, en la ciudad de Gaza y en sus alrededores. Golpea a sabiendas y a propósito a la población civil, porque su objetivo es provocar otra Nabka (*), masacrar al pueblo palestino, obligar a emigrar a los que sobrevivan. Su objetivo es el mismo que los nazis aplicaron contra el pueblo judío en el Holocausto: es la “solución final”. Los sionistas quieren aplicar la solución final para el pueblo palestino. Exterminarlos en el gueto. Expulsarlos de sus tierras en Cisjordania.

El sionismo no tiene ningún miramiento, ha bombardeado escuelas, hospitales -como el de la ciudad de Gaza, ubicado en el barrio Al Zeitún, que habría causado más de 500 muertes y 300 heridos de gravedad- y hasta un convoy de ambulancias que trasladaban heridos. También bombardea campamentos de refugiados como el de Jabalia, una y otra vez durante dos días seguidos causando 195 muertes, a las que se podrían sumar muchos de los 120 desaparecidos debajo de los escombros. Matan niños porque saben que serán los combatientes de mañana, y mutilados porque hasta en silla de ruedas combaten los palestinos. Quieren consolidar su robo, la usurpación del territorio que ahora ocupan pero que hasta el año 1947 era del pueblo palestino. El Estado de Israel se formó sobre la masacre del pueblo palestino, ocupando las tierras de los expulsados a fuerza de metralla. Bajo el auspicio del imperialismo, primero de la mano de los ingleses y luego con el total apoyo de EE-UU, que continua actualmente. De enclave imperialista en la región, el Estado de Israel, aunque mantiene una estrecha relación con EE-UU, ha demostrado tener cierta independencia, siguiendo sus propios intereses.  Ahora Estados Unidos presiona por moderar la ofensiva del ejército sionista en Gaza, para no quedar “pegado” a nivel internacional avalando un genocidio, que daría por tierra con la imagen que puedan tener todavía muchos incautos acerca de que el fin que persigue la principal potencia mundial es la defensa de la libertad contra las dictaduras de países como China, Rusia o Irán. Pero más que proteger su “imagen” internacional, EE-UU pretende evitar que se extienda la guerra al plano regional, lo que lo involucraría militarmente de lleno en dos guerras simultáneamente, cuando se recalienta la situación prebélica en el sudeste asiático, con roces permanentes entre China y Taiwán, o como recientemente ocurrió entre China y Filipinas por las disputa de algunos islotes que controlan el paso en el espacio marítimo por el que circula un alto porcentaje del comercio internacional.

El secretario de Estado norteamericano Blinken ha regresado por tercera vez a Israel y ha visitado otros países de la región, tratando de evitar que la guerra escale. Para ello trata de moderar la respuesta militar del gobierno sionista de Netanyahu. Este ha respondido avanzando más lentamente de lo previsto dando más tiempo para el desplazamiento del pueblo palestino hacia el sur de la Franja de Gaza, y avanza cautelosamente rodeando la ciudad de Gaza por el norte y por el sur, después de haber reducido a escombros toda esa región. Buscan evitar que entre sus tropas haya demasiadas bajas a manos de los combatientes palestinos.

Por ahora, y a pesar que han intercambiado disparos de morteros y misiles con el ejército israelí, el Hezbollah no ha pasado de las amenazas. Lo mismo ocurre con el gobierno iraní. Sus amenazas de “incendiar” la región por ahora se han limitado al lanzamiento de algunos cohetes y misiles desde el Yemen por parte de los combatientes hutíes que Irán apoya. En la región se desarrollan febriles negociaciones y se dice que EE-UU ha relajado en los hechos las sanciones contra Irán a cambio de que no pase de las palabras a los hechos. No sería raro ya que la causa palestina siempre ha sido la moneda de cambio para las burguesías árabes de la región en sus negociaciones con el imperialismo.

Los organismos políticos internacionales, como la ONU han demostrado que son bufones del imperialismo, y que la “comunidad internacional” no tiene intención de parar el genocidio perpetrado por el Estado sionista de Israel contra el pueblo palestino que ya se ha cobrado 9000 víctimas, entre ellos más de 3800 niños. El tan mentado “derecho internacional” y los crímenes de guerra solo se aplican para los enemigos de la OTAN. Paralelamente los colonos sionistas respaldados por el ejército aprovecharon para acelerar la expulsión de los palestinos de sus tierras en Cisjordania, asesinando a alrededor de 140 y causando 2000 heridos hasta la fecha.

Las masacres perpetradas por Israel contra el pueblo palestino han encendido la indignación en muchos países de la región y el mundo. Ha habido grandes movilizaciones enNueva York, Texas, Los Ángeles, Toronto, Vancouver y Montreal, Londres, París, Madrid, Valencia, Atenas, Ginebra, Copenhague, Berlín, Cracovia, Melbourne y Sídney (Australia), Túnez, Rabat (Marruecos), Beirut (Líbano), Yakarta (Indonesia) Estambul y muchas ciudades más.

En Buenos Aires y Rosario también ha habido manifestaciones. Pero el gobierno del Frente de Todos-Unión por la Patria, así como su ministro-presidente de hecho y al mismo tiempo candidato Sergio Massa apoyan expresamente al Estado de Israel, al punto que mientras el canciller Santiago Cafiero llamó a consulta al embajador de Israel (una formalidad diplomática) obligado por la repercusión internacional de la masacre ocasionada por los bombardeos contra Gaza, el ministro candidato Massa participaba de un acto de la DAIA apoyando a Israel. En eso no se diferencia en nada de Milei (por las dudas avísenle a Myriam Bregman), ya que Milei dijo que Israel sería el primer país que visitaría si ganara las elecciones, tal como hizo el peronista Alberto Fernández, y el kirchnerista Wado de Pedro antes de lanzar su candidatura.

La valentía del pueblo palestino y las de sus combatientes es enorme, tan grande como su sufrimiento, pero para derrotar al Estado sionista de Israel hace falta la movilización revolucionaria de los trabajadores y los pueblos, y particularmente los árabes cuya historia está ligada al pueblo palestino. Pero los dirigentes de la burguesía árabe hacen todo lo posible por aplacar a las masas populares. Así como Hamás, Hezbollah también es una organización nacionalista burguesa que depende del gobierno burgués teocrático de Irán, que se mueve según sus propios intereses.

Por eso es que también en el Medio Oriente hace falta construir partidos de trabajadores revolucionarios unidos en una organización internacional. No alcanza con pedir que paren los bombardeos, porque otras veces ya han parado y meses o años después han vuelto a comenzar haciendo retroceder cada vez más al pueblo oprimido. La causa palestina sólo podrá triunfar si los trabajadores árabes encabezan la lucha, junto con los trabajadores judíos que quieran convivir en paz, por una Palestina obrera y socialista, como parte de un movimiento revolucionario unificado en la región. Sólo así podrá derrotar y destruir al Estado sionista colonial de Israel, a las burguesías reaccionarias árabes y establecer en la región una federación de estados obreros del Medio Oriente. 

3/11/23

(*) La palabra árabe Nakba significa catástrofe o tragedia y con ella se designa la masacre perpetrada por las milicias sionistas (como la Haganá o el Irgún y Stern) en la que los palestinos fueron expulsados de sus casas y sus tierras con métodos terroristas, con masacres aldeas enteras y que comenzó apenas votada la partición de Palestina en las Naciones Unidas, desde fines de 1947, antes de que comenzara la primera guerra árabe-israelí en mayo de 1948.

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