¿Qué podemos esperar los trabajadores del ingreso de Argentina a los BRICS?

En medio de la campaña electoral, se coló en las discusiones entre los candidatos y frentes patronales la entrada de Argentina a los BRICS. Es que a fines de agosto se celebró en Johannesburgo, Sudáfrica, la 15° cumbre de este “club” de países autodenominados del “sur global”. Hasta la misma cumbre, la entrada de Argentina, así como de otros cinco países, estaba en duda por las propias disputas internas entre los miembros del BRICS. Tal es así que no viajó ningún representante importante del gobierno argentino a la cumbre por miedo a quedar en off-side si la invitación al ingreso no se concretaba. Finalmente hubo acuerdo para la ampliación del bloque sumando seis países como miembros plenos. Además de Argentina fueron invitados a integrarse: Arabia Saudita, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Irán. Pero para comprender algo mas vayamos por partes y veamos que es el BRICS, cual es su importancia internacional y que podemos esperar los trabajadores ante el ingreso de Argentina al bloque.

¿Qué es el BRICS?

El BRICS es el bloque internacional formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (de allí su nombre en sigla). Este bloque se formó a principios de este siglo con los primeros cuatro países, a los que en 2009 se incorporó Sudáfrica. Lo que tienen en común los cinco países es que no son potencias imperialistas como las que se agrupan en el G7 (EEUU, Francia, Alemania, Japón, Italia, Reino Unido y Canadá) pero tienen un poder mayor que el resto de los países semicoloniales, sea por el tamaño de su población y PBI como China, India o Brasil, o por el tamaño y desarrollo de sus fuerzas armadas, incluyendo su arsenal nuclear, como Rusia. Este bloque, antes de la ampliación ya agrupaba a más del 40% de la población del planeta y el 26% del PBI mundial. El intercambio comercial interbloque representaba el 20% del comercio global.

Estos datos en sí mismos dan cuenta de que no se trata de un agrupamiento irrelevante de países como tantos otros que existen. Solo por su tamaño, y más a partir de su ampliación a países de tres continentes, este bloque es un factor de peso en la política y economía mundial. Sin embargo, está muy lejos de la caracterización superficial e interesada que hacen desde sectores “nacionalistas populares” quienes presentan al BRICS como un bloque “geopolíticamente” enfrentado al G7 o a EEUU. La realidad es que lo único que une a estos países de conjunto es el intercambio comercial y un pataleo común por espacios de representación en organismos de “gobernanza global” como la ONU, el FMI, la OMC, etc. Es decir, este bloque no busca romper con el statu-quo global dirigido por EEUU y la UE. Buscan asientos más cómodos y con mayor poder de negociación en la “mesa chica” de dominación mundial. Las declaraciones de intención sobre la des-dolarización no se han transformado en pasos concretos que pongan realmente en cuestión el papel del dólar (e incluso del euro o la libra esterlina) como reserva de valor mundial y de moneda de intercambio. Si puede haber intercambios interbloque en “monedas locales” pero eso no pone en peligro a la preponderancia financiera del capital imperialista yanqui ni europeo.

Y más importante aún, aunque el agrupamiento defensivo de estas potencias intermedias frente al imperialismo les permita negociar algunas tajadas más en la explotación de la clase obrera en el mundo, no están unidos política y militarmente sino todo lo contrario. Dentro del bloque del BRICS países como India, Brasil y Sudáfrica tienden a alinearse con EEUU o la UE en el terreno militar y financiero. De hecho India forma parte de la alianza anti-china, QUAD, junto a EEUU y Reino Unido. NO hay ningún “antiimperialismo” en el BRICS, ni siquiera desde el bloque de Rusia y China que se unen para defenderse de EEUU pero como potencias regionales con aspiraciones imperialistas, como el caso de China, o de opresión de países vecinos, como Rusia.

El “multilateralismo” y los preparativos de guerra mundial

Los cantos de sirena de un tránsito pacífico hacia un “multilateralismo” cacareado por nacionalistas y estalinistas reciclados, esconde a la clase obrera la verdadera situación de los preparativos armamentísticos cada vez más avanzados para una cercana tercera guerra mundial.

En ese marco la entrada de Argentina al BRICS no cambia radicalmente su situación internacional. Es posible que amplié hasta cierto punto el intercambio comercial con algún país del bloque, pero este terreno ya está altamente transitado por Argentina, sobre todo con Brasil, China y la India, en ese orden. También le ha dado cierto margen de negociación con el FMI, como se vio en los últimos meses. Sin embargo, la dependencia del capital financiero yanqui lejos está de romperse y los tres candidatos con chances de ganar las elecciones (Milei, Massa y Bullrich) son suficiente garantía para “la embajada” norteamericana. El juego de equilibrio entre EEUU y China, practicado incluso por el propio Macri en su gobierno, refleja los intereses comerciales y financieros de la gran burguesía argentina. Pero estos malabares “geopolíticos” serán cada vez más peligrosos a medida en que las diputas entre potencias imperialistas y potencias en transición de serlo como China se hagan más agudas y las exigencias de “exclusividad” de uno y otro lado sean más categóricas. Las cada vez más frecuentes visitas de altos funcionarios de defensa estadounidenses a la Argentina así lo manifiestan.

La clase trabajadora y las diputas capitalistas

En el seno del movimiento obrero ya han salido a vender humo los burócratas sindicales. Como sombra de la política del gobierno peronista, los dirigentes sindicales prometen un futuro de “liberación” al amparo del BRICS. Como siempre la burocracia sindical defiende los intereses patronales como si fueran intereses propios de los trabajadores. Defienden el programa exportador de Massa. Pero esconden, no solo que el objetivo es acumular reservas para pagar al FMI y a Black Rock, sino que solo es viable a costa de mantener, o profundizar la miseria salarial (la famosa “competitividad en el mercado mundial”). No hay ningún “mal menor” para los trabajadores en la disputa entre potencias en el mundo actual. Así como debemos preparar la lucha y organización contra la ofensiva patronal del gobierno próximo, sea Massa, Bullrich o Milei; así también los trabajadores debemos levantar la cabeza y mirar con claridad que lo que se está cocinando a nivel mundial es la preparación de una nueva -y peor aún- masacre como ya hubo dos en el siglo XX, con la primera y segunda guerras mundiales. La única salida progresiva para los trabajadores y los pueblos oprimidos es el internacionalismo obrero y la lucha revolucionaria por el socialismo contra esa guerra y contra el sistema que la genera: el capitalismo.

 Turco Morales, 30/9/23

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