Por Lucio y todos los niños de las familias obreras y del pueblo pobre

La transmisión en directo y prácticamente en cadena nacional del juicio a los rugbiers llenó las pantallas de televisión casi con la misma intensidad que el mundial de futbol de Qatar. ¿A qué se debe? Seguramente a que el asesinato aberrante de Fernando Báez Sosa ha causado una gran indignación social y todo lo que se informa tiene gran repercusión, audiencia y rating. Al gobierno capitalista del Frente de Todos y a los políticos patronales de Juntos por el Cambio, les conviene que la población ponga su atención en un hecho del cual no se los responsabiliza de manera directa. Contribuye como hizo el mundial a alejar la atención de la inflación y de las cada vez mayores dificultades para subsistir.

Tanta atención generó este juicio a los rugbiers, que quedó en segundo plano otro asesinato tan aberrante, y quizás peor, si es que se puede medir algo así. Nos referimos al asesinato del niño Lucio Dupuy a sus 5 años de edad.

No vamos a entrar en la descripción de todos los datos escabrosos de la tortura y el abuso sexual, claramente probados. Los significativo es que “la izquierda” casi no abrió la boca sobre este tema, como tampoco ninguna de las organizaciones “feministas” más conocidas, la mayoría vinculadas al Frente de Todos.  ¿Por qué? “Para no avalar la campaña contra el colectivo LGBTIQ+”, se lee por ahí. Según estas organizaciones y partidos, la difusión de este hecho -en realidad bastante limitada comparada con la que ha tenido el juicio a los rugbiers- tiene el objetivo de atacar a las madres, mujeres y lesbianas. Otra vez se cambia el eje. La víctima inocente es Lucio, no sus asesinas.

Luchamos por los derechos de la mujer trabajadora y contra el femicidio, como contra toda opresión y estamos en contra de cualquier campaña reaccionaria que se quiera hacer utilizando la condición sexual de las acusadas. Pero no defendemos por omisión ni asesinas ni asesinos de niños.

Desgraciadamente el asesinato de Lucio se destaca por las vejaciones de que fue víctima. Pero no es un hecho aislado. Solo en estos días se han conocido dos casos, ambos ocurridos en distintas localidades del gran Buenos Aires: el de Renzo Godoy, de 4 años, por cuya muerte a causa de los golpes recibidos están detenidos su padrastro y su madre. Y Milena Sena de 2 años asesinada también a golpes, por lo que también fueron detenidos ambos padres, aunque su madre aparece como la principal sospechosa.

Cuando se difunden estos casos empiezan a buscarse responsables de no haberse dado cuenta de la situación de esos niños. ¿En el hospital no se dieron cuenta? ¿En la escuela tampoco? El verdadero responsable es el Estado. En esta sociedad en descomposición, en la que sobra mano de obra, el Estado no se ocupa de la niñez, porque sólo le interesa verdaderamente los intereses de la burguesía. Y nadie ni siquiera cuenta la cantidad de niños que mueren golpeados por sus padres.

A las organizaciones feministas pequeño burguesas tampoco parece interesarle. Para ese feminismo la violencia contra los niños sólo es violencia indirecta hacia la mujer. Pero ¿qué pasa cuando las que asesinan directamente son las madres, o son cómplices del varón? ¿No son los niños los más desprotegidos socialmente? No hay respuestas para esas preguntas porque ese “tema” ni siquiera entra en la discusión.

¿Y a “la izquierda” no le preocupa el aumento de estos asesinatos? Según cuenta Alejandra Kollontai “La idea de crear un Departamento para la Protección de Madres y Niños surgió al calor de las batallas de octubre. Los principios básicos que subyacen en el trabajo de este departamento, y los estatutos relacionados al cuidado de madres y embarazadas, fueron redactados en la primera conferencia de mujeres trabajadoras, realizada inmediatamente después de la Revolución”, en referencia a la conferencia de mujeres trabajadoras de Petrogrado, llevada adelante del 12 al 15 de noviembre de 1917, la primera conferencia de trabajadoras independientes convocada por iniciativa de los bolcheviques. En relación al Estado Obrero Trotsky decía que “La forma más científica de medir nuestros progresos es observar las medidas prácticas aplicadas para mejorar la situación de la madre y del niño”.

“La izquierda” que reivindica la lucha del Partido Bolchevique ¿tiene realmente, en los hechos, algo que ver con aquellas posiciones?

El medio de difusión del PTS (LID) que publica toda clase de artículos sobre “género y sexualidades” así como sobre “infancias y adolescencias”, ¿por qué calla sobre el caso de Lucio Dupuy? El asesinato de Lucio ocurrió el 26 de noviembre de 2021, justo un día después del día en que se conmemora todos los años la lucha contra la violencia hacia la mujer. El juicio contra las acusadas finalizó casi 13 meses después, el 21 de diciembre de 2022. Sin embargo, la única nota (1) que encontramos en la página de LID es del 9/11/22, la cual no trata directamente sobre el asesinato del niño, sino que desarrolla la intervención de Myrian Bregman en la Cámara de Diputados, relacionada con el proyecto de Ley Lucio. En esa nota dice: “El proyecto estuvo inspirado en el caso del niño de 5 años, Lucio Dupuy, que murió en La Pampa producto de una situación de violencia, y esta semana inicia el juicio donde su madre y su pareja están acusadas”. Eso es todo lo que se dice en LID del PTS sobre el cruel y aberrante asesinato de Lucio. Fíjense que dice que Lucio “murió” -no que fue asesinado- “producto de una situación de violencia” frase general que refleja una total falta de empatía con la víctima y con la demanda de justicia en su causa, ya que no hace mención a los golpes, la tortura y vejaciones sexuales sufridas por el pequeño niño de 5 años.

La nota reproduce algunos pasajes de la intervención de Bregman durante el tratamiento de dicha ley, que también vale la pena analizar:

“El estado es responsable y tiene que adoptar un tratamiento integral y preventivo cuando hay señales y signos que requieren atención”.

En lugar de enfatizar la conclusión de que no podemos esperar nada del Estado burgués, Bregman denuncia que el “estado es responsable”, pero para luego insistir en que ese mismo Estado capitalista, que garantiza la explotación de los trabajadores, la opresión de la mujer y niveles de pobreza e indigencia altísimos de la niñez (2), es el mismo Estado que -para Bregman- “tiene que adoptar un tratamiento integral y preventivo” de los problemas de la niñez.  Así, en lugar de desenmascarar el carácter de clase del Estado burgués, con su intervención se eleva la confianza en la posibilidad de su reforma progresista.

Bregman hace su intervención en la Cámara de Diputados, que es una de las instituciones del Estado burgués de un país que es parte subordinada del capitalismo mundial en crisis, y que -en consecuencia- no ha hecho nada más que ajustar “todas esas partidas que afectan a las infancias. Ajustan por ejemplo a las prestaciones alimentarias”, como ella misma denuncia. Y sin embargo les dice a los diputados de los partidos que sostienen este orden burgués de decadencia y descomposición que “tenemos que discutir cómo se resuelven los derechos económicos, alimentarios, educativos y de vivienda que tienen los pibes y pibas de nuestro país”. ¿Bregman quiere discutir eso con los diputados de los partidos patronales? ¿Cree que puede obtener algo progresivo de ahí? ¿confía en la posibilidad de obtener reformas en el seno del Parlamento burgués?

En lugar de hablarle a sus colegas diputados patronales como hace Bregman, un diputado de un partido obrero revolucionario le hablaría a los trabajadores. La defensa de la niñez tiene que ir de la mano de la defensa de la mujer trabajadora, de la lucha por sus derechos y contra la violencia hacia ellas y los niños. Esa lucha hay que organizarla en comités por fábrica, por establecimiento o barrios obreros y populares, y tienen que tomarla en sus manos todos los trabajadores, varones y mujeres.

La solución definitiva a los problemas de los trabajadores y los sectores oprimidos, y entre ellos también está la situación de la niñez, solo puede venir de la lucha, de la conquista del poder para instaurar un gobierno de trabajadores que expropie a la burguesía. A partir de ahí, con nuevas condiciones materiales, con la socialización de las tareas domésticas (estableciendo comedores y lavaderos comunitarios, guarderías y jardines de infantes, etc., a cargo del Estado), con suficiente cantidad de viviendas, se podrá establecer una nueva base para las familias trabajadoras, en donde la mujer pueda realmente encontrar el fin de su opresión y las relaciones entre sus miembros se generen a partir de los sentimientos afectivos, sin estar condicionados como ahora a una determinada situación económica, que agobia los hogares de los trabajadores y crea situaciones angustiantes.

Sin embargo, aun así, esto no va a garantizar que de un día para otro deje de haber crímenes aberrantes como el de Lucio. Sobre los asesinos, sean hombres, mujeres o ambos, deberá caer la justicia obrera y popular, hasta que el desarrollo de las fuerzas productivas y la cultura, haga que esos casos sean recuerdos tenebrosos de un pasado lejano, de la época de la barbarie capitalista, prehistoria de la humanidad.

Ahora, callar ante el asesinato aberrante de Lucio, solo puede contribuir a que la situación de los niños golpeados brutalmente por sus padres, hechos que con el agravamiento de la descomposición social va en aumento, no se pongan como un punto muy importante, como uno de los males de esta sociedad capitalista que tenemos que enfrentar. Por eso se equivoca el PTS con su silencio ya que (3), si condena “mil crímenes atroces” y “calla la boca cuando el crimen atroz lo cometen dos mujeres lesbianas”, ubicándose en un lugar de complicidad por omisión con este caso particular, está capitulando al feminismo pequeño burgués. Así como gritamos, repudiamos, y nos movilizamos contra todos los crímenes atroces y aberrantes contra las mujeres y contra los pibes jóvenes, también hay que repudiar y reclamar el justo castigo ante este crimen aberrante, lo hayan cometido lesbianas o quien hubieran sido.

30/1/23

  1. https://www.laizquierdadiario.com/Bregman-sobre-Ley-Lucio-los-derechos-de-las-infancias-y-un-necesario-abordaje-integral
  2. El Indec informó en marzo de 2022 que la pobreza infantil alcanzó el 51,4% en el segundo semestre del 2021 y afecta a 5,5 millones de menores de 14 años eran pobres, de los cuales 15,7% eran indigentes.
  3. Parafraseando un tuit de Octavio Crivaro (dirigente del PTS-Rosario), en el que dice: “si se calla la boca ante mil crímenes atroces y canta su indignación en horario corrido cuando el crimen atroz lo cometen dos mujeres lesbianas, quizás no lo mueve el repudio al crimen atroz sino el rechazo a las mujeres lesbianas” (23/1/23).

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