A 75 AÑOS DE LA BOMBA ATÓMICA EN HIROSHIMA Y NAGASAKI

En agosto cumplieron 75 años de una de las peores matanzas conocidas por la humanidad. El 6 de agosto de 1945 el imperialismo yanki usó la bomba atómica contra Japón. Decidió hacerlo sobre la población civil indefensa de Hiroshima y tres días después, el 9 de agosto, con otra bomba atómica, sobre la ciudad de Nagasaki, que tampoco tenía importancia militar para la guerra. 

Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 166 000 personas en Hiroshima y 80 000 en Nagasaki, totalizando unas 246 000 muertes, aunque solo la mitad falleció los días de los bombardeos. Entre las víctimas, del 15 al 20 % murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación (Wikipedia).

Al empezar la Segunda Guerra Mundial, Japón integraba junto a la Alemania nazi y la Italia fascista “El Eje”. Pero Alemania se había rendido 3 meses antes del bombardeo y ya en abril de ese año, Italia había sido liberada del fascismo por los partisanos (obreros y campesinos que formaron un movimiento armado de oposición al fascismo y a las tropas de ocupación nazis instaladas durante la Segunda Guerra Mundial) 

Es decir, cuando EEUU tiró las bombas, la guerra estaba prácticamente acabada y la rendición de Japón era cuestión de días: estaban en todo sentido agotados por la guerra y rodeados por las fuerzas aliadas.

Entonces esa masacre no era necesaria para ganar la guerra ni para evitar muertos en combate. Y esto es algo que hasta los propios Estados Unidos admitieron. Entre otros, Dwight Eisenhower, que fue Comandante Supremo Aliado en el frente de Europa Occidental y luego presidente de su país, dijo que la bomba no era necesaria para la rendición de Japón.

¿Entonces para qué fue la bomba?

Estados Unidos usó la bomba para mostrarle a la Unión Soviética (URSS) el poder de destrucción de sus armas. En ese entonces la URSS era un Estado Obrero (aunque burocratizado) y ya con la guerra terminada, era el principal enemigo del imperialismo. Por eso tiraron la segunda bomba un día después de que la URSS le declarara la guerra a Japón y así evitar que los soviéticos se expandieran en el territorio japonés que era un sector estratégico.

Pero además, el imperialismo yanki, que salió de la guerra siendo la potencia mundial hegemónica, quería mostrar su poder a la clase trabajadora del mundo, que venía de un gran ascenso. A partir del triunfo de la batalla en Stalingrado en 1943, se produjeron una serie de victorias donde los principales protagonistas fueron los trabajadores. Los partisanos italianos ya habían echado a los fascistas, lo mismo había pasado en Francia, además hubo guerras civiles y revoluciones en Grecia, Yugoslavia, Albania y en todo el Este de Europa arrasado por la guerra, se expropió al capital ante el avance del ejército Rojo. Unos años más tarde, también se produjo la revolución en China (1949). Esta oleada revolucionaria incluso tuvo fuerza en nuestro continente, con la Revolución Boliviana de 1952. A esto se refería Vladimir Lenin, cuando decía que las crisis generan guerras pero las guerras también generan revoluciones.

LA AMENAZA NUCLEAR HOY

Con la disolución de la Unión Soviética hace casi 30 años, se pensaba que una nueva guerra mundial y los ataques nucleares eran cosa del pasado, una cosa imposible que vuelva a pasar. Sin embargo, cada vez más seguido vemos noticias que hablan de una posible guerra entre las principales potencias del mundo y que claramente puede ser nuclear. 

¿Y esto por qué sucede? 

Las guerras no se producen porque los gobernantes “son malos” o porque Trump o Hitler son unos locos, ellos son o fueron meros ejecutores de las decisiones de las empresas de sus países. 

El sistema capitalista está actualmente en una crisis que empezó en el 2008 y que ha sido profundizada por la Pandemia. Es una crisis sin precedentes, nunca antes vista, más profunda todavía que la de 1929. Y más aún, amenaza con agravarse, al punto que países europeos como Alemania, Francia e Italia entraron en una fuerte recesión, y aunque pueda haber una recuperación en lo inmediato, no va a resolver para nada las contradicciones entre las potencias.  

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¿Y esto que significa? 

Esto significa que va a quedar un mercado cada vez más acotado y por lo tanto las potencias van a luchar entre sí para ver quien se lo queda, el problema es que queda poco lugar para que puedan realizarse las inversiones de las empresas. El mercado mundial ya está todo repartido para el capital. “Habrá que repartirlo de nuevo” dicen para sí los imperialistas, o sea que la única salida que les queda a los Estados imperialistas, es desplazar a otros de sus lugares, y la única manera que parece posible es a través de una guerra como pasó en 1914 y 1939.

Es por eso que tanto Francia como Alemania arman sus propios ejércitos a espaldas de EEUU e impulsan una nueva “Europa de la defensa” con más poder militar, proponiendo aumentar la capacidad militar de la Unión Europea, o China mueve misiles a sus fronteras con India o Rusia realiza pruebas con bombas cada vez más destructivas. 

Actualmente, las bombas nucleares son más de 2.220 veces más potentes que las que se usaron contra Japón en 1945. En caso de una guerra total entre dos Estados con arsenal nuclear pequeño, se calcula que se usaría más de 120 ojivas nucleares en la primer semana causando 20 millones de muertes a causa de los efectos directos de las explosiones, incendios y radiación local (las muertes que se produjeron en 4 años en la Primera Guerra Mundial). Hasta 6,5 millones de toneladas podrían llegar a la atmósfera superior, bloqueando el Sol y provocando una caída de temperatura significativa.  Este panorama pondría a miles de millones de personas en situación de hambruna… imaginemos si la guerra fuera entonces entre las principales potencias que cuentan con miles de bombas nucleares. “La importancia de las armas nucleares en la doctrina de seguridad sigue igual y a diferencia de lo que se creía, su valor en los sistemas de defensa se está incrementando. Todos los países poseedores de armas nucleares están modernizando e incorporando nuevas ojivas”. Explica Irma Argüello, física y experta en seguridad internacional que preside la fundación NPS-Global y alerta contra la proliferación nuclear. 

Cada guerra empieza donde termina la última, es decir, que una Tercera Guerra comenzará donde terminó la Segunda, pero ahora con bombas de niveles destructivos inimaginables, una guerra con las armas que hay hoy en día en los arsenales de todas las potencias, pueden hacer parecer apenas unos petardos a las que explotaron en Hiroshima y Nagasaki. 

Ante este riesgo que nos amenaza en un plazo próximo ¿qué tiene que hacer la juventud? 

La guerra no va a poder ser impedida con marchas o movilizaciones por la “paz”, las potencias van a ir a la guerra igual porque es la única que les queda ya que no pueden solucionar sus diferencias por mecanismos económicos “normarles”. Por eso la única manera de impedirla va a ser con una revolución socialista, es decir, que los trabajadores tomen el poder y expropien a los capitalistas planificando la economía. 

Para eso va a ser fundamental el papel que cumpla la juventud trabajadora, que ya da indicios de organización y tenacidad en las luchas, como en Chile, Ecuador y EEUU así como también en Medio Oriente. Pero esa energía y ganas de cambiar las cosas no darán sus frutos si no logramos construir nuestro propio Estado Mayor, así como tienen los capitalistas en cada uno de sus gobiernos, y este Estado Mayor no es otra cosa que un partido revolucionario. 

Cualquiera compañero o compañera puede decir que no es una tarea para nada sencilla, lo sabemos, pero no vemos otra salida posible.  

 “Hace algún tiempo, los marxistas revolucionarios dijeron que la alternativa que enfrentaba la humanidad era entre el socialismo y una nueva barbarie; que el capitalismo amenazaba con colapsar en ruinas y arrastrar a la civilización con él. Pero a la luz de lo visto en la guerra y lo que proyecto el futuro, creo que podemos decir ahora que la alternativa puede precisarse aún más. ¡La alternativa que enfrenta la humanidad es entre el socialismo o la aniquilación! El problema se trata de si se permita que el capitalismo siga o si la raza humana continua sobreviviendo en este planeta” James P. Cannon (marxista-trotskista estadounidense) 

Equipo juventud Rosario

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