Ricardo Galindez: ¡Hasta el Socialismo! Viejo y querido camarada.

Compañero Ricardo, hasta el socialismo!

El 16 de junio falleció Ricardo Galíndez, fundador y militante de “El Topo Obrero”, sirva esta corta y emotiva nota como homenaje a quien dedicó su tiempo y esfuerzo de manera ferviente a la causa revolucionaria por más de 50 años, su partida deja un legado que difícilmente podrá ser borrado del movimiento obrero en Lara y Venezuela. 

Ricardo, desde sus años estudiantiles ya militaba en las ideas revolucionarias, en bachillerato sacaba junto a un grupo de compañeros, que no llegaban a 18 años, un periodiquito llamado “La Polilla Roja” que se extendió a otros liceos de la ciudad. Es en estos primeros años de su juventud, cuando comienza a buscar contactos con grupos afines a su inquietud uniéndose con los editores de “Voz Socialista”, de la corriente de Nahuel Moreno, eran los años 70 y de esta experiencia entiende la importancia de la vinculación hacia la clase obrera construyendo una de las secciones más obreras de la organización. 

En su paso por la universidad, Ricardo se convierte en dirigente estudiantil, mientras cursaba la carrera de docente en sociales, participa en asambleas y luchas, siempre marcando la necesidad de la unidad entre estudiantes, profesores y obreros. A finales de los años 70, participó como militante dentro del PST (Partido Socialista de los Trabajadores), del que fue expulsado por diferencias políticas, para luego formar la OSR (Organización Socialista Revolucionaria), recibiendo la experiencia política del recordado Luis Vitale y vinculándose a la IV internacional. Ya desde esta época Galíndez alimentó hasta el final la necesidad del partido único internacional, con una dirección clasista, y un programa que nos dirigiera a la construcción del socialismo.

Desde esa época y hasta sus últimos días, su actividad política se centró sobre el sector obrero fabril y algunos gremios profesionales, son innumerables las luchas obreras en las cuales participó Ricardo, con un periódico y una organización llamada “El Topo Obrero” los cuales se darían a conocer en Venezuela y el mundo.  

La actividad obrera de Ricardo, fue constante e incansable a lo largo de su vida, desde su primera experiencia de lucha en los años 70 en la empresa Cruz Verde, son innumerables la cantidad de conflictos donde desarrolló actividad de distinto tipo, tratando siempre de organizar y formar al movimiento obrero, constitución de sindicatos, centrales, federaciones, discusión de contrataciones colectivas, paros, huelgas, tomas de empresa, asambleas, mítines, repartición de volantes, organización de elecciones sindicales, asesorías, acciones de calle como marchas y plantones, actividades de solidaridad como recolección de recursos para apoyar trabajadores en paros, talleres y cursos de formación política, actividades propagandísticas y de agitación, conformación de grupos de choque, defensa e incluso actividades deportivas y culturales en momentos de retroceso, forman parte de las numerosas actividades realizadas, siempre con la firme intención de elevar el nivel de conciencia del movimiento obrero.

Nombrar las empresas donde logró desarrollar toda su actividad militante sería una enumeración larguísima, sólo diremos que es difícil encontrar una empresa en el estado Lara donde de una u otra manera no haya participado y en estados como Carabobo, Aragua y Bolívar también dejó su huella en su paso por las zonas obreras más importantes del país.

Como hitos significativos podemos nombrar su participación en el impulso y organización del paro nacional del 25 de octubre de 1979 durante el gobierno de Luis Herrera, hecho que inaugura la entrada del movimiento obrero en la lucha nacional, luego de los años de adormecimiento durante la bonanza del primer gobierno de CAP, desde El Topo Obrero se impulsaba la discusión y la necesidad de una actividad unificada de todos los trabajadores de país, por un aumento general de sueldos y salarios.

Participó en los comités de solidaridad con la revolución sandinista y contra el apoyo del imperialismo yanqui a la contra nicaragüense, al igual que por la lucha del pueblo salvadoreño que combatía la dictadura del general d’Aubuisson.

En los años 90, después del golpe del 4F, en los días subsiguientes, El Topo Obrero, saca un díptico donde declara que, si bien no apoyaba el golpe de estado como forma de lucha, exigía la libertad de los militares presos, pues el único responsable de esa asonada era el gobierno de Carlos Andrés II, que se había burlado de todo el pueblo. El díptico se repartió en taxis y en sectores del movimiento obrero, en momentos que nadie se atrevía a declararse abiertamente sobre el golpe. Se actuó consecuentemente, ante la posibilidad de un nuevo golpe, en diversas asambleas obreras y populares, proponiendo fortalecer las organizaciones obreras y populares con un programa de reivindicaciones mínimas y políticas, llegando a plantear la necesidad de organizar al pueblo en armas, para que en el momento oportuno, fuese el mismo pueblo quien tomase acciones contra el gobierno burgués de CAP.

A la llegada del gobierno de Chávez, la actividad continuó en un escenario cambiante, pero del cual la contradicción de la lucha de clase seguía estando a la orden del día. Ricardo fue miembro fundador de la Central Nacional de Trabajadores de Venezuela (UNT), surgida después del golpe contra el presidente Chávez en 2002, creada como una alternativa a la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y desde la cual los enfrentó, así como a las nuevas direcciones conciliadoras surgidas del chavismo. Su militancia siempre por la construcción de un movimiento independiente y con carácter de clase le ganó múltiples adversarios de un bando y de otro, sufriendo atentados diversos. 

En la época de gobierno Adeco-Copeyano donde enfrentaba a una central sindical con una burocracia cabillera (CTV), fue allanado el sitio donde trabajaba en dos ocasiones por los organismos de inteligencia, también él y los militantes de El Topo Obrero, fueron detenidos en varias ocasiones, siendo amenazados de muerte en varias oportunidades.

Durante el gobierno de Chávez, el 26 de enero de 2003, Ricardo, sufrió un atentado que casi le costó la vida. El atentado vino de las manos de una CTV herida, que perdía espacio dentro de las direcciones sindicales que anteriormente controlaba y que envió delincuentes a su sitio de trabajo, en donde fueron golpeados él y su hija, pero esta acción al no hacerlo desistir de la lucha que estaba librando en la empresa Covencaucho, le enviaron sicarios a matarle, la bala por muy poco no tocó el corazón, luego enviaron a tirotear el transporte de los trabajadores. Todo esto ante el silencio cómplice de las organizaciones sindicales del chavismo, que no hicieron pronunciamiento alguno.  

El negarse a caracterizar al movimiento chavista, como un movimiento socialista y evidenciar sus paticas muy cortas en el antimperialismo, le costó muchas críticas y ataques dentro del chavismo y de los movimientos que se reivindicaban de izquierda y que le hacían seguidismo al gobierno para tratar de lavarle la cara al chavismo, frente a la clase trabajadora.

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En el año 2004 – 2005 participó activamente en el impulso de la expropiación bajo control obrero,  de las hoy empresas INVEPAL e INVEVAL, uno de los capítulos más importante de la historia del movimiento obrero venezolano y que abrió las puertas a que los trabajadores se comenzasen a plantear el control obrero de la producción como una de sus principales demandas, dando un salto cualitativo en el nivel de conciencia de los trabajadores y poniéndose a la vanguardia de las luchas obreras del planeta. 

Entrada la última década y con una posición más firme y abierta en contra del gobierno Burgués que preside Chávez, que ya mostraba su carácter antiobrero y donde su línea de actuación frente a los trabajadores era evitar que se abrieran pliegos conflictivos que terminaran legalizando huelgas, en esta época a pesar del crecimiento en número de sindicatos y exigencia de contratos colectivos en todo el país,  no había huelgas victoriosas si no eran negociadas por las direcciones sindicales burocráticas que estaban pegadas al gobierno, pero aun así, Ricardo encabeza una victoria importantísima para un movimiento obrero que ya venía recibiendo duros golpes, en la empresa IOSA que fabrica piezas para PDVSA, los trabajadores logran una victoria contra todo pronóstico, por demandas de salarios y beneficios, luego de tomar las instalaciones de la empresa por 90 días, resistiendo con organización y la solidaridad obrera los ataques no solo del patrón, sino de toda la estructura del Estado incluidas las centrales obreras que controlaban.  

La actividad política de Ricardo no sólo se concentró en el movimiento obrero, aunque en la comprensión de ser el sector de primera línea en la lucha y construcción del partido revolucionario, fue donde invirtió el mayor esfuerzo, sin embargo la lectura siempre acertada del momento político y la dinámica de luchas de clases le llevó a participar en importantes luchas dentro del movimiento estudiantil, vecinal y hasta campesino, por sus derechos y reivindicaciones, intentando siempre elevar su nivel de conciencia y vinculándolos al movimiento obrero. 

El Topo Obrero

Hablar del periódico “El Topo Obrero” y hablar de Ricardo Galíndez es lo mismo, la importancia de una publicación para la formación, organización y agitación del movimiento obrero estuvo constantemente presente en su vida, sus ideas están recopiladas dentro de la publicación que mantuvo con su presencia física por más de 40 años. Nació un día sábado a finales de 1975, cuando Ricardo Galíndez, Josefina Mujica y José Avendaño, se enrumbaron hacia la zona industrial 1 de Barquisimeto y más precisamente hacia la empresa UNIVENSA, elegida para empezar un trabajo político sindical a nivel de fábricas, a repartir un periódico tamaño 1/18 de 4 páginas impreso en multígrafo, sería el primer ejemplar de “El Topo Obrero”. Sus primeros tirajes eran de 500 ejemplares y así comenzó su largo trajinar entre las filas del proletariado fabril, semana tras semana para ayudar a organizar a la clase trabajadora a nivel sindical y sumarlo a las filas del marxismo revolucionario. 

“El Topo Obrero” es hoy día un referente para la comprensión de la lucha obrera en los últimos años, ninguna publicación política, mantuvo su existencia regular durante tanto tiempo, manteniendo por sobre todo el análisis preciso durante las distintas etapas de la lucha de clases en Venezuela. 

El internacionalismo

Su conciencia internacionalista le mantuvo siempre presente la necesidad de construcción de un partido internacional, para luchar contra el sistema capitalista que es mundial, todo accionar siempre estuvo precedido por la insistencia en la comprensión política y la necesidad de forjar el partido internacional de la clase obrera, cuantos congresos, encuentros nacionales, cuantas declaraciones, se dieron bajo su dirección y relaciones internacionales estaban marcadas por este objetivo. Ricardo buscó siempre mantener discusiones con internacionales, en sus primeros años con grupos morenistas, luego a principios de los 2000 se integró dentro de la CMR, internacional que dirigía Allan Woods y que lo llevó a transmitir la experiencia de lucha venezolana a países de Europa, pero esta relación duro pocos años al ser expulsado por diferencias sobre la caracterización del gobierno venezolano a quien la CMR insistía en adosarle el ser un movimiento por el socialismo. Reciéntenme participaba junto con los compañeros del Partido Causa Obrera de Argentina en la conformación de un comité de enlace internacional en miras de construir el partido internacional, indispensable para librar la batalla contra el capitalismo.  

Con la partida de Ricardo el movimiento obrero pierde uno de sus militantes más consecuentes y comprometidos, su preocupación por el movimiento obrero y la necesidad de conformación de un partido mundial estuvo presente con él hasta el último de sus días, en sus incontables artículos deja escrito su papel en la historia del movimiento obrero y revolucionario, en la conciencia histórica de la clase obrera todo un arsenal de experiencia de lucha por más de 4 décadas, y en el recuerdo el vivo ejemplo de valor, constancia y mantenerse de forma inquebrantable apegado al compromiso histórico de pertenecer a la clase trabajadora.

18/6/20

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