Mientras escribimos esta nota los trabajadores de Fate mantienen su “permanencia” en la fábrica esperando y reclamando que la patronal cumpla con la conciliación obligatoria. Eso no va a ocurrir. La empresa ya planteó que la conciliación no se aplica ante el cierre, es decir, que el gobierno no puede obligar a la patronal a reabrir la fábrica. En la reciente audiencia del 4 de marzo, para que sepan que es lo que pueden esperar del ministerio, los trabajadores de Fate y los militantes sindicales y políticos que los acompañaban, fueron duramente reprimidos. Luego para seguir desgastando extendieron la conciliación y fijaron una nueva audiencia para el 11/3.
El “aguante” de los obreros de Fate no puede consistir solamente en sentarse a esperar que el ministerio de trabajo actúe, porque lo máximo que podría hacer es aplicar multas que para Madanes serían irrisorias.
¿Y cuándo se venza el periodo de conciliación qué creen que va a pasar?
Los obreros no pueden obligar a la patronal a reabrir. Pero sí pueden exigirle a Kicillof, que critica el industricidio de Milei, que expropie la fábrica.
Todo el Sutna y las organizaciones que hoy lo apoyan deben reclamar al gobernador Kicillof que expropie sin indemnización y estatice la empresa. Los trabajadores se harían cargo de la administración y la producción. No hay en este momento otra posibilidad para defender los puestos de trabajo. Hay que reclamar que los sindicatos agrupados en el Fre SU también se sumen a exigir la estatización de la empresa a Kicillof.
Algunos trabajadores organizados políticamente pueden pensar que el cierre de Fate no va en serio, que es nada más que un apriete de Madanes para reclamar “protección” frente a las importaciones, y que lo que realmente está buscando la patronal es imponer nuevas condiciones de trabajo y salariales al amparo de la nueva legislación laboral aprobada en la reforma.
Aún si esto fuera verdad la política de aguantar y esperar no producirá ningún resultado favorable.
El único resultado que va a provocar esta tensa y desgastante espera es que cada día haya más trabajadores que decidan agarrar la indemnización y retirarse, quedando en la planta solo el activismo, que aislado será fácilmente desalojado.
Por eso es ahora mientras todavía hay fuerza y energía, que hay que movilizar a todo el sindicato para exigirle a Kicillof la expropiación de Fate. Si quiere lo puede hacer, y utilizar la producción de cubiertas para abastecer todos los móviles que utiliza la provincia y los municipios. Tenemos a favor que Kicillof quiere ser candidato presidencial 2027 y debe demostrar que tiene una política diferente a la de Milei para constituirse en alternativa frente a sus votantes.
Apertura o proteccionismo
El reciente cierre de la fábrica de neumáticos Fate, con su dramática consecuencia de 920 despidos, ha puesto en discusión la política de apertura indiscriminada del gobierno nacional a la importación de productos, que por sus bajos precios liquidan a la industria “nacional”.
La burguesía de la UIA, empezando por Rocca y Madanes reclaman la protección contra la competencia “desleal” china.
El gobierno dice que estos sectores se enriquecieron a costa del Estado y que ahora tienen que competir. La UIA contesta que no pueden competir en igualdad, por los costos locales, laborales e impositivos.
A ese reclamo patronal el gobierno acaba de responder con la reforma laboral y muy pronto también someterá al parlamento una reforma tributaria para bajarle impuestos a las patronales. Pero aun así no les alcanzaría, y menos con un dólar tan bajo. Para competir con China necesitan la protección arancelaria.
Más ampliamente la burguesía reclama un aumento del dólar. Como modo de protección ante las importaciones y para mejorar la competitividad de las exportaciones.
Solo se beneficia de la actual situación los sectores que se dedican a la importación y los que utilizan gran cantidad de insumos importados en sus productos.
¿Qué posición debemos tomar los trabajadores? Dentro del capitalismo solo podemos elegir entre dos opciones:
Una, es defender el trabajo apoyando la protección de la industria. Como la Argentina es un país semicolonial, el dominio del capital imperialista se expresa en un desarrollo industrial y tecnológico atrasado en relación con las potencias imperialistas. Es decir, la “industria nacional” no es competitiva.
Es por eso que, para subsistir, buena parte de la industria necesita un dólar muy alto como protección o sino subsidios del Estado. En esta linea, el Estado “redistribuye” la renta extraordinaria proveniente de las exportaciones agropecuarias para subsidiar a las empresas, dándole servicios baratos, y usando el tipo de cambio alto también como medio proteccionista, es la que inevitablemente lleva a una alta inflación, y a un alto endeudamiento interno, hasta que se hace insostenible y sobreviene la crisis. Es lo que vimos en los gobiernos kirchneristas.
La otra, sería apoyar la apertura de Milei que deja miles de trabajadores en la calle.
La política de Milei es dejar que corran las importaciones y que se fundan todas las empresas que no sean competitivas. Es la línea liberal, que sostiene que Argentina debe ocupar el lugar que el imperialismo mundial le tiene reservado en el reparto internacional del trabajo y por lo tanto solo producir aquello en lo que tiene alguna ventaja competitiva: la minería, la energía y el agro. De esa manera se eliminarían los subsidios a la industria protegida y se podría encontrar un equilibrio fiscal permanente. El único problema sería qué hacer con los millones de trabajadores argentinos que ocupa la industria.
Con la apertura comercial a la competencia internacional, son muy pocas empresas las que pueden sobrevivir. Queda así el tendal de desocupados, como pasó en el segundo mandato de Menem y con De La Rúa. Y ya sabemos cómo terminó.
Lo único que tiene para ofrecer el capitalismo es la misma sábana corta de siempre: hiper-inflación o hiper-desocupación. Y la misma calesita política entre peronismo proteccionista y la derecha que con distintos nombres defiende el liberalismo y la apertura económica.
Como quedó reflejado en su discurso en la Asamblea Legislativa el 1 de marzo, Milei ya piensa en su reelección en 2027.
Tras la iniciativa de Pichetto al visitar a CFK, el peronismo se reagrupa hacia la derecha. Por lo menos una parte encabezada por Guillermo Moreno se ha vuelto trumpista. Alaban la linea proteccionista de Trump, como si fuera lo mismo la economía de EE-UU que la de Argentina. Están de acuerdo con Milei en su alineamiento con Trump y su doctrina Don-roe. La prueba es que el peronismo en general y el kirchnerismo en particular, en una muestra de oportunismo proimperialista, no han dicho ni una palabra sobre el ataque de EE-UU a Venezuela y la captura de Maduro quién hasta hace poco tenían de aliado. Se preparan para postularse como candidatos para reemplazar a Milei, cuando la crisis social y económica estalle, o si llega, en la elección del 2027.
Dentro del capitalismo no hay otra cosa. Nos hacen elegir entre la sartén y el fuego. Entre el peronismo y los liberales.
Hay otra posibilidad, la única que puede beneficiar a los trabajadores. Pero solo se puede implementar desde el poder, una vez derrocado el régimen burgués, por medio de un gobierno de trabajadores: hay que expropiar a la burguesía y planificar la economía en función de las necesidades del pueblo. En función de esas necesidades obreras y populares se resolverá que conviene importar y que no, por medio del monopolio estatal del comercio exterior.
En la base de la planificación está la premisa de que todos tienen que trabajar. La plena ocupación es posible repartiendo las horas de trabajo. Garantizando que cada familia trabajadora pueda cubrir como mínimo la canasta familiar completa (hoy arriba de 2 millones). Con el excedente que ahora se llevan las patronales como ganancias, el Estado crearía un fondo para invertir en producción e infraestructura: viviendas, hospitales, escuelas, ferrocarriles, rutas, fábricas, etc. Solo impidiendo la fuga de capitales de las patronales que se llevan las ganancias obtenidas del trabajo obrero al exterior habría para empezar 50 mil millones de dólares anuales. Otra fuente importante de recursos son las exportaciones agropecuarias por las cuales se podría obtener otro tanto.
La calesita del capitalismo, que va del peronismo al liberalismo y viceversa, cada vez nos entierra más. La solución no está en apoyar una u otro sector de la burguesía, ni ninguna de las dos caras de la misma moneda capitalista: apertura o proteccionismo. La única solución real es terminar con el capitalismo e instaurar nuestro propio gobierno de trabajadores. 7/3/26
