Ataque imperialista contra Irán: El imperialismo yanky presiona al borde de la guerra

La época imperialista, es una época de crisis, guerras y revoluciones. Lenin

El ataque del imperialismo yanky con misiles que mató al comandante iraní de la Fuerza Quds, Qassem Soleimani cerca del aeropuerto de Bagdad, puso en el tapete otra vez la posibilidad de una guerra global. Estuvo latente la probabilidad de que una respuesta del régimen iraní dispare una escalada incontrolable, de consecuencias impredecibles. La posibilidad de una Tercera Guerra Mundial se volvió una discusión masiva. Ya no se trata de un “delirio” de algunos grupos trotskistas, sino de una posibilidad real y concreta. No estamos diciendo que la guerra vaya a comenzar ya, pero como venimos planteando, debido a que la crisis económica mundial no tiene salida, una guerra mundial parece inevitable en un período próximo. Y en el Medio Oriente se encuentran concentrados todos los elementos y se cruzan todos los intereses de las naciones imperialistas, de las potencias regionales y de países de peso determinante en el plano internacional, que bien podría ser allí, alrededor del conflicto entre EE-UU e Irán, que se encendiera la mecha de una nueva confrontación militar mundial. 

La disputa por Medio Oriente

Soleimani era el enemigo de los Estados Unidos e Israel en la región, el Mossad hacía rato que se “la tenía jurada”. Como jefe de la fuerza Al Quds, Soleimani fue el cerebro de la estrategia de guerra asimétrica de Irán. Tras las invasiones norteamericanas a Irak, financió y entrenó a las milicias antinorteamericanas que lanzaron ataques contra las fuerzas de ocupación norteamericanas. También dirigió operaciones militares iraníes contra el ISIS en el oeste de Irak en 2015 y contra las milicias opuestas a Bashar El Asad en Siria. También se dice que tuvo un papel muy destacado entrenando y organización de la defensa en el Líbano, en el 2006, cuando el Hezbollah repelió la invasión sionista. Desde esos días, era el enemigo número 1 del estado israelí. No es casualidad que Netanyahu, fue el primero en apoyar la acción imperialista.

En el mismo ataque con aviones no tripulados, Estados Unidos también mató a Abu Mahdi al-Muhandis, el líder del Comité de Movilización Popular (PMC) de Irak, que es el organismo que supervisa decenas de facciones de milicias chiíes de ese país. Era el dirigente de la milicia posiblemente más influyente, Kata’ib Hezbollah, lo que le convertía en la figura más poderosa de las milicias iraquíes. Posteriormente se produjo otro ataque por parte de aviones no tripulados que provocó la muerte de al menos 10 milicianos chiíes más en el norte de Bagdad. Soleimani era una de las dos o tres personas más importantes de Irán solo por debajo del ayatolá Ali Khamenei. 

La posibilidad de una escalada militar no esta cerrada 

Ante la magnitud del ataque norteamericano, el gobierno iraní tenía la obligación de tomar algún tipo de represalias, porque de no ser así se debilitaría la influencia político militar que fue tejiendo en los últimos años en la región (Siria, Líbano, Yemen, entrenando al Hamas en Gaza y también obviamente Irak). Mucho más todavía después de la masiva movilización de cientos de miles durante el funeral de Soleimani, en el cual una estampida produjo la muerte de por lo menos 40 personas. El pueblo iraní clama ¡Venganza!

Sin embargo, la respuesta consistió en un ataque a un par de bases militares de Irak: la base aérea de Al Asad y la base de Erbil, en el oeste y norte de Irak desde las que operan tropas de EE-UU.

Mientras que la versión del gobierno iraní indicaba que había habido unas 80 bajas estadounidenses, Trump y el Pentágono desmintieron esa información y afirman que sólo hubo daños menores y que no hubo ningún muerto ni de EE-UU ni de Irak. Algunos medios incluso informan que hubo un aviso con anterioridad al ataque: “Todo sucedió perfectamente coordinado. Poco antes de que la Guardia Revolucionaria iraní lanzara un ataque con misiles contra tropas estadounidenses en bases iraquíes, el primer ministro de Irak, Adel Abdul Mahdi, recibió un mensaje verbal de Teherán avisando de la operación. Al mismo tiempo, el líder iraquí conversaba casi en simultáneo con sus aliados estadounidenses para prevenirles”. (El Confidencial)

En tanto que en la mañana del miércoles el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, ha declarado que “Irán ha tomado y concluido medidas proporcionadas en defensa propia” y que Irán ha «concluido» sus ataques contra fuerzas estadounidenses en Irak y que no está buscando «una escalada (militar) o una guerra», el líder supremo de Irán, Alí Jameneí, aseguró el mismo miércoles que el ataque «no es suficiente» venganza y que es necesario expulsar a las tropas de ese país de la región de Oriente Medio. «Se les dio una bofetada pero tal acción militar no es suficiente, la presencia corrupta de EEUU debe terminar».

Es decir, que lo que el miércoles parecía un intento bastante evidente de “desescalar las tensiones”, ahora las declaraciones de Jamenei pueden plantear la posibilidad de nuevos ataques que pongan de nuevo al rojo la situación, o bien pueden ser sólo una necesidad de consumo interno para calmar a los sectores más radicalizados contra el imperialismo yanki,

Es evidente que la burguesía iraní no busca desatar una guerra, pero no puede descartarse que presionada por las movilizaciones de masas que “reclaman venganza” se pase un poco de la raya y desencadenar consecuencias imprevisibles. 

En este sentido va a ser importante la posición que tomen el resto de las potencias, como Rusia y China, pero también el imperialismo europeo de Francia y Alemania. Hasta ahora la actitud de Putin y Xi Ping, ha sido bastante cautelosa, más teniendo en cuenta que a fines de noviembre participaron en maniobras conjuntas con Irán en el Océano Indico. La gravedad de la situación motivó el viaje de Merkel a Moscú, casi de urgencia para debatir este tema. 

Es una lucha por determinar la dominación mundial

En realidad, como lo venimos planteando en notas anteriores, el marco internacional es de una crisis económica que ya lleva más de 12 años y que no tiene salida dentro de los marcos normales del funcionamiento económico del capitalismo. Eso quiere decir que solo se puede resolver a través de métodos “extraeconómicos” es decir, de una guerra mundial que destruya fuerzas productivas y prepare un nuevo reparto del mundo. Nadie quiere ir a un conflicto global, pero las guerras ocurren ya que son inherentes a la fase imperialista del capitalismo, ese es el sentido de la caracterización de la época de Lenin, mencionada arriba.  Por ahora, los márgenes de ganancia se siguen achicando, la sabana corta hace que todos los imperialismos y las potencias regionales luchen entre sí para ocupar un espacio del mercado mundial cada vez más estrecho. En esa disputa por el control de áreas vitales, el que mantiene la ofensiva es EE-UU con Trump a la cabeza, incluso atreviéndose a sancionar a Alemania por la construcción del gasoducto Nordstream 2, que abastecerá a ese país de gas ruso.

Netanyahu, apoyó la acción militar de Trump diciendo cínicamente que EE UU actuó enteramente por su cuenta “porque igual que Israel tiene derecho a una legítima defensa de sus intereses”. Exactamente por ese mismo motivo es que la burguesía iraní tiene derecho también a proveerse de armas de defensa nucleares. No porque nosotros estemos a favor del armamento nuclear con el que los imperialistas preparan sus guerras, sino porque para una nación semicolonial amenazada por el imperialismo, es un medio indispensable de autodefensa. Más cuando Israel acaba de reconocer abiertamente que posee armas nucleares, en claro mensaje al régimen iraní, diciéndole “cuidado con atacarnos a nosotros que tenemos capacidad de respuesta”.

El año pasado, cuando se produjo el ataque sobre las refinerías de petróleo en Arabia Saudita dijimos que si Trump -a riesgo de poner en severo peligro su reelección presidencial- no reaccionaba, EEUU se vería debilitado como potencia imperialista. Tal vez el impeachment inclinó la balanza a favor de realizar este ataque contra Irán. Pero podemos descubrir el objetivo primario del ataque, en la frase que dijo el propio Trump: “Irán nunca ha ganado una guerra, pero nunca perdió una negociación”, revelando su interés de imponer una negociación en nuevas condiciones, con una relación de fuerza favorable a EE-UU, para mejorar la influencia de Estados Unidos en la región en detrimento de otras potencias, después de que la presencia de Irán con el apoyo de Rusia y China, se fortaleció de manera determinante en Siria e Irak.

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Hay que recordar que luego de los acuerdos de no proliferación nuclear, las inversiones europeas se acrecentaron. Por ejemplo, “la europea Airbus firmó la fabricación de 100 aviones para la principal aerolínea iraní por 20.000 millones de dólares. Asimismo, el sector automovilístico tuvo un contrato con Peugeot por 400 millones de euros. Renault aumentó en un 75% sus exportaciones, la francesa Total aprovechó a negociar con el sector energético iraní”*. Es por eso que la retirada de sanciones económicas abría para Europa un mercado de 80 millones de personas, sumado a posición geográfica favorable y al crecimiento económico que se preveía para el país persa. Eso sucedía mientras que las inversiones de EE UU fueron prácticamente nulas, fue en parte por eso que Trump dijo que el acuerdo firmado por Obama había sido negativo para EE UU.

Caído el acuerdo de no proliferación nuclear, que rompió Trump, el imperialismo europeo empezó a ver problemático el tema de mantener esas inversiones: “Aunque la Unión Europea quisiera mantenerse en el JCPOA (acuerdo de no proliferación nuclear), el control norteamericano del sistema de transacciones financieras internacionales impide que las empresas europeas comercien con las iraníes”. “El comercio global se desarrolla a través de telecomunicaciones financieras entre bancos. Las organizaciones encargadas de este sistema –fundamentalmente, la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales (SWIFT, en sus siglas en inglés)– están ubicadas en Estados Unidos. De este modo, están sujetas a la re-imposición de sanciones del presidente Trump, impidiendo con ello que los bancos iraníes puedan realizar transacciones para financiar las importaciones y exportaciones a la UE.” **

Para puentear ese mecanismo de comercio exterior los europeos ensayaron una maniobra creando el Instrumento para el Fomento de los Intercambios Comerciales (Instex, en sus siglas en inglés). Un nuevo sistema de transacciones internacionales independiente y ajena a los canales controlados por Estados Unidos. “Es decir, Instex supone la primera alternativa real al hegemónico SWIFT norteamericano, permitiendo con ello que las empresas europeas e iraníes puedan financiar sus relaciones comerciales y realizar inversiones evadiendo las sanciones del imperialismo norteamericano”. Por otro lado, al irse algunas de las inversiones europeas, se establecieron los acuerdos con China de compra de petróleo y con Rusia para la construcción de refinerías y otro tipo de empresas generadoras de energía. 

Por eso la disputa por Irán y todo Medio Oriente en realidad se trata de una pelea geopolítica entre todas las potencias imperialistas y regionales, que se diputan una zona estratégica. 

La táctica de “máxima presión” del imperialismo yanky

Como lo dijimos en notas anteriores, la crisis económica mundial, provocó un giro en la política imperialista de EEUU. Donald Trump, obtuvo la victoria electoral apoyándose en una retórica victoriosa de “volver a hacer grande a América”. Es en este sentido que se inscribe un “cambio” en la política del imperialismo yanky, desde del “pactismo” en el último mandato de la administración de Barak Obama, a las amenazas “a punta de pistola” y a la ruptura de tratados de la nueva administración.

La política de Trump expresa, por un lado, el fracaso de la línea de acuerdos de Obama con la que buscaba estabilizar la situación internacional, sacudida por las revoluciones en los países árabes del Norte de África, Siria y multitudinarias movilizaciones en otros países de Medio Oriente, y más en general el hecho de que la crisis económica mundial abrió una grieta entre nacionalistas y globalistas, tanto en EE-UU como en el continente europeo y marcadamente en el Reino Unido alrededor de la cuestión del Brexit.

El acuerdo firmado con Irán en 2015, tenía como objetivo inmediato, desactivar al menos por un decenio, el acceso a la producción atómica con fines militares, a cambio de levantar las sanciones económicas que pesaban sobre el país persa. El pacto estaba avalado por otras potencias imperialistas como Francia, Reino Unido y Alemania, así como también por los “emergentes” China, Rusia, que actuaban como un “eje moderador” ante la continua presión que ejercían Israel y Arabia Saudita.

Sin embargo, conforme avanza la crisis capitalista, esta “convivencia pacífica” entre el imperialismo europeo (comandado por Alemania y Francia) y el imperialismo norteamericano, se vuelve insostenible. Este es el gran nudo que subyace en Medio Oriente y preanuncia la posibilidad de que el conflicto militar una vez desatado se transforme en una guerra a escala mundial.

Socialismo u holocausto de la humanidad

Desde el punto de vista estrictamente militar, nosotros nos ponemos en el campo de la nación semicolonial que está siendo atacada por el imperialismo yanky y sus lacayos -Israel y Arabia Saudita-, pero de ninguna manera le damos apoyo político a la teocracia iraní, que se ha encargado de reprimir y asesinar a cientos de jóvenes y trabajadores que se manifestaron contra las políticas de austeridad del régimen.

Pero la crisis general del sistema capitalista, que no encuentra ni encontrará salida desde lo económico, abre el camino a un desenlace militar. Y con ello el hundimiento de la mayor parte de la humanidad en la barbarie. A la guerra se le suma la barbarie climática; basta ver los incendios en Australia o el año pasado en el Amazonas brasilero a manos del “neoliberal” Bolsonaro o la Chiquitania boliviana a manos del “progresista” Evo Morales.

Por eso planteamos que sólo la Revolución Socialista puede impedir la guerra, o a partir de sus ruinas, reconstruir la humanidad sobre nuevas bases. Nunca más actual la alternativa histórica: Socialismo o Barbarie. Luchar incansablemente para construir el partido marxista revolucionario internacional, no es una cuestión de “idealismo” sino una necesidad básica para la supervivencia de la humanidad. 

9/1/20

*https://www.voanoticias.com/a/eeuu-presion-europa-reducir-inversiones%C3%A1n/4386930.html

**http://agendapublica.elpais.com/el-subterfugio-financiero-de-iran-y-la-ue-contra-las-sanciones-de-ee-uu/ “Como era de esperar, el cierre de SWIFT para la operativa con Irán ha tenido un efecto demoledor en sólo unos meses. La producción de petróleo ha caído de 2,5 a 1,1 millones de barriles al día. Una reducción similar supuso pérdidas de 160.000 millones de dólares en seis años durante el periodo pre-acuerdo. De pasar de crecer un 7% en 2017-2018, el PIB va a contraerse un 5% en 2018-2019, de acuerdo a los pronósticos del Fondo Monetario Internacional. La inversión europea se ha batido en retirada: Airbus, Renault, Peugeot, Siemens, las navieras Maersk y MSC, British Airways, Total… la mayoría de grandes empresas europeas ha cancelado sus inversiones, con pérdidas millonarias para la economía del Viejo Continente”

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